EL ESTALLIDO DE PABLO AGUILAR

EL ESTALLIDO DE PABLO AGUILAR

Antonio Rodríguez

La Copa del Rey encumbra o crucifica. Una tarde puede convertirse en una subida a los cielos de los elegidos por los aficionados en ese Olimpo particular y en otras caer en los barros de los desheredados. Todo puede ser posible en una tarde. En el partido de cuartos de final entre Caja Laboral y CAI Zaragoza hubo un jugador que dejó marcado su nombre en la travesía de esta Copa: Pablo Aguilar.

Como único estandarte de los zaragozanos, que claudicaron poco a poco por agotamiento, Aguilar culminó una actuación estelar, para el recuerdo, que no debería quedar difuminado por la derrota de su equipo. Sus 23 puntos, 7/11 en tiros de campo estuvieron tocados, no solamente por un estado de gracia particular, sino de un claro mensaje de competitividad hacia sus compañeros. El “sí se puede” canturreado por los aficionados caístas en las gradas estaba sostenido bajo los cimientos de triples, algunos inverosímiles (anotó los 3 que anotó en la primera mitad), que fueron marcando la pauta de los primeros 20 minutos, a pesar del buen hacer del Caja Laboral.

En el tercer cuarto recibieron un cruento parcial de 19-2, rompiendo así cualquier indicio de sorpresa en el Fernando Buesa Arena. Una canasta de Aguilar desde la esquina rompió un parcial, pero sobre todo el letargo de su equipo. Gritó y fue un estallido del jugador que se resistió a volver a casa a las primeras de cambio, de seguir convenciendo a los suyos de una tarea que los baskonistas se encargaron de mostrar que era imposible.