SOL TINERFEÑO

SOL TINERFEÑO
En Tenerife luce el sol baloncestista gracias al Iberostar

Antonio Rodríguez

De un equipo que parecía haber tocado techo tras la consecución del título de la FIBA Champions League y tras un calendario salvaje de 4 partidos en 9 días, Iberostar supo encontrar su esencia y hacer saltar alarmas, ganando en el Palau

Rodrigo San Miguel estaba firmando autógrafos en los aledaños del Palau Blaugrana a jóvenes aficionados, que se agolparon para esperar a los héroes de la noche. Bromeaba y sonreía ante algunos comentarios, mientras sostenía el rotulador y estiraban para que escribiese con más firmeza, una bandera catalana con ribetes azulgranas. El simbolismo que tenía esa escena, el que acompañara su rúbrica al lado de las de otros compañeros, en un niño que aceptaba quiénes fueron los vencedores aquella noche a pesar de sentirse contrariado por la derrota de los suyos, es muy grande. Iberostar Tenerife había derrumbado un templo más 65-73), uno más de los milagros de esta temporada, algo sin precedentes en el club náutico (jamás habían ganado en tal escenario, ni en su periplo ochentero, ni en el actual).

El enorme tapón de Tariq Kirksay sobre Renfroe, explicación de lo que sucedió anoche (ACB Photo / V. Salgado).
El enorme tapón de Tariq Kirksay sobre Renfroe, explicación de lo que sucedió anoche (ACB Photo / V. Salgado).

Y es que, encarando un terrible calendario que incluía la enorme tensión de jugar la Final Four de la Champions League en casa, con la casi obligación que conllevaba por ganarla -como así fue-, más jugar partido aplazado y jornada entre semana, para intentar aguantar entre puestos de cabeza, no era nada fácil. Derrotas en Andorra y ante Baskonia no parecían dar buenos augurios, sino más bien tomar resuello de cara a un playoff que, miren, que toque el que tenga que tocar. Pues con estas, ganaron en casa al RetaBet Bilbao Basket y sobre todo, anoche en el Palau.

Reconfortarse nuevamente con el juego tinerfeño, con sus pases y acierto en el triple, volver a verles en defensa inconmensurables, en esa otra gran faceta que dejó al F.C. Barcelona en unos pírricos 65 puntos en casa (nunca había tenido una marca tan baja a lo largo de la temporada, donde ante sus aficionados, ha promediado en Liga Endesa 87.3 puntos), es para reconocerles su terrible mérito atrás, donde dicen se ganan campeonatos. Cierto es. 

El triple decisivo de Davin White, certificación de la victoria tinerfeña en el Palau (ACB Photo / V. Salgado).
El triple decisivo de Davin White, certificación de la victoria tinerfeña en el Palau (ACB Photo / V. Salgado).

Txus Vidorreta se mantuvo unos segundos en el banquillo, en solitario. Protestó airadamente una falta personal al triple de Vezenkov sobre la bocina del descanso instantes antes, lo que provocó que se fueran al vestuario por detrás en un electrónico que habían dominado siempre (33-32). Le apetecía permanecer allí, solo, ante la mirada de todos. Y no sabemos qué podría estar pensando, con la mirada perdida, si seguir dando vueltas a la acción y maldecir a los árbitros, resignarse ante un trabajo magnífico y ver que a pesar de ello, estaban por detrás, o revertir tal papeleta planeando dar ánimos a sus jugadores con un “lo tenemos muy cerca”. El caso es que tras el descanso, pasase lo que pasase entre su santuario de cuatro paredes, los chicharreros saliendo con la frescura habitual, la de 31 jornadas previas, compitieron como a ellos les gusta. Y eso, como aficionado al baloncesto, se agradece.

Y se fueron agrandando cuando volvieron a coger la delantera en el marcador y se encontraron con un rival sin pegada. Roto en el rebote en defensa (innumerables rebotes ofensivos claves de los tinerfeños, junto a robos al primer pase), los jugadores del F.C. Barcelona Lassa, totalmente bloqueados en ataque, sin un guion que nos ayude a descifrar un “pues quisieron ganar haciendo…” y encajando canastas con una facilidad casi insultante (el uno contra uno de Marjus Grigonis, la continuación al bloqueo de Bogris o el bombardeo de triples en el que acabaron hundidos), dieron una imagen casi de desamparo. Y ese fue el panorama que se encontró el graderío, con la presencia extraordinaria de Ricky Rubio. Un cuadro desangelado, sin muchos argumentos, que provoca con su derrota -y la victoria visitante- un vuelco absoluto en la clasificación en puestos de playoff, donde los azulgranas por primera vez desde la temporada 97/98, no tienen el factor cancha a favor en cuartos de final (si la liga acabase con la clasificación actual) y que no conocían el 6º puesto actual, desde la 91/92. Ya ha llovido.

Ferrán Bassas maniobró con maestría en la pista (ACB Photo / V. Salgado).
Ferrán Bassas maniobró con maestría en la pista (ACB Photo / V. Salgado).

Sin embargo, en Tenerife vuelve a lucir el sol, como durante todo el año. Porque es costumbre allí y porque su equipo de baloncesto lo ha refrendado también. En quinta posición, estamos más que convencidos que con su forma de jugar y el preciosismo con el que entienden el baloncesto, representan una granada sin anilla en las manos de cualquier rival. Esperaremos acontecimientos.