TAU, RESERVA 15 AÑOS

TAU, RESERVA 15 AÑOS
Baskonia recuperó de la memoria a sus campeones de casi todo del 2002

Antonio Rodríguez

Baskonia desempolvó de la memoria este pasado fin de semana, al plantel de sus mayores glorias, campeones de Liga y Copa hace 15 años, con la pregunta en el aire de “¿qué harían hoy día?”

Y cuando salió el primer jugador, el Fernando Buesa Arena se derritió en aplausos. Luis Scola, como el número 4 y primer dorsal que lucía aquel Tau Cerámica, uno de los más queridos en la casa baskonista tras siete temporadas en ella, hizo temblar el recinto con el estruendo. La ovación para abrir tal presentación, con la iluminación realzando su protagonismo, gestaba un ambiente de años atrás, la que estos señores culminaron. Tocar el cielo y no solamente de la Copa del Rey, proeza que ya habían conocido en dos ocasiones, sino lo más improbable aun rozándolo cinco años antes, ganar la Liga Endesa.

Andrés Nocioni mostrando el poderío del TAU Cerámica 01/02 (ACB Photo).
Andrés Nocioni mostrando el poderío del TAU Cerámica 01/02 (ACB Photo).

Andrés Nocioni, Elmer Bennett, Sergi Vidal, Hristos Harissis, Chris Corchiani, Hugo Sconochini y Edu Hernández acompañaron al mencionado Luis Scola para hacer volver a sus aficionados al mismo escenario, un poco más jóvenes (que viendo el físico que se gastan la mayoría, nos hicieron creer que no tantos años atrás). Por diferentes motivos faltaron Fabricio Oberto, Dejan Tomasevic, Laurent Foirest y Gabriel Fernández, del plantel que acabó la liga. Todos ellos llegaron a formar uno de los mejores equipos de la historia de la Liga Endesa. Auténtico oro puro. ¿Cuánto valdría hoy día? ¿Hasta dónde llegarían?

Los jugadores baskonistas celebrando el título de Copa del Rey (ACB Photo).
Los jugadores baskonistas celebrando el título de Copa del Rey (ACB Photo).

Pues a juzgar por sus carreras pasadas a ese 2002, aquel presente y al futuro que desarrollaron con posterioridad, efectivamente, eran metal precioso en lingotes. Hoy día siguen siendo terriblemente valorados, aun estando en el límite del fin de sus carreras, Luis Scola, Andrés Nocioni, Sergi Vidal y -dicen, porque no le he visto jugar desde hace años- Laurent Foirest, siguen “dándole” a nivel de élite. Tomasevic y Oberto hicieron llegar un año más tarde a los valencianos a una final de liga. Elmer Bennett siguió desarrollando su magia en el Real Madrid, Joventut y Cajasol, aunque bien es verdad que sus mejores años, se quedaron en Vitoria. Baloncesto había mucho en aquellos hombres. Pero nada de baloncesto añejo. Por sus condiciones en ese 2002, serían verdadera élite quince años después. 

La mirada concentrada siempre de Elmer Bennett, el líder de este equipo (ACB Photo / Mariano Pozo).
La mirada concentrada siempre de Elmer Bennett, el líder de este equipo (ACB Photo / Mariano Pozo).

Elmer Bennett tenía el físico de un jugador actual, explosivo, rápido, agresivo en cancha y terriblemente sacrificado en defensa, para ser el líder perfecto. Cuentan hoy día con Shane Larkin, más anotador que “Benito”, que se preocupaba de repartir el balón entre sus compañeros con más insistencia que la estrella del Baskonia actual. Sin embargo, gustaba de decidir cuando había que hacerlo (y a la muestra nos remitimos con el triple final para ganar aquella edición de Copa del Rey) y  era, reiteramos, el líder espiritual de aquel combinado que tenía incluso ese afán que hoy tiene Larkin de forzar acciones cuando está cansado, todo con tal de mostrar a todos que no lo está. Guerrillero hasta el final.

¡Defensa! (Fotos: EFE).
¡Defensa! (Fotos: EFE).

Laurent Foirest y Sergi Vidal eran dos escoltas con funciones parejas. Aunque el francés fuese elegante, con esa zurda que hacía estragos en los lanzamientos triples, que no nuble su enorme talento defensivo, sacrificado en competir con el escolta rival, por muy anotador que fuese. Vidal, cargado de juventud como hombre de rotación, sabía que para vivir a la luz de Dusko Ivanovic, debía ser eso, un esforzado jugador que regalaba toda su energía a cada envite. Peor tirador exterior que en la actualidad, pero incansable y generoso en su propósito.

Andrés Nocioni parecía un pura sangre aún sin domar. Es fácil imaginarle, porque era exactamente igual que ahora, excepto -este también- con menos tiro que el jugador que disfrutan en el Real Madrid. Con toda la intensidad que hoy da, era capaz de darla durante 40 minutos si era necesario (y lo fue en muchos enfrentamientos). Andrés resultó fundamental en el inicio de la competición. Estaba recién llegado de Manresa, donde adquirió la veteranía que dan los minutos en pista. Y cuando encararon un compromiso europeo en Ljubljana llamado “Torneo Apertura”, preámbulo para la propia competición de Euroliga, el joven recién reincorporado, se comportó como un auténtico líder: reboteaba y taponaba como un pívot, daba la velocidad del base y entraba a canasta como el aguerrido alero que lleva su sello. Aquello fue toda una exhibición y una presentación al mundo. “Soy el Chapu y estoy aquí” parecía una declaración de intenciones. 

Laurent Foirest, esforzado defensor y con gran clase para pasar (Fotos: EFE).
Laurent Foirest, esforzado defensor y con gran clase para pasar (Fotos: EFE).

Hugo Sconochini sabía a lo que venía: a no dar tregua a los rivales. Sus porcentajes de tiro no fueron buenos, pero fue un lujo para el equipo, capaz de defender a tipos más altos y más bajos que él, a ayudar en todo, a ser otra pieza más cargada de sacrificio, con el toque y la raza de la mejor generación argentina.

La parte de los bases de rotación, con las exigencias físicas de hoy día, quizás lo hubiesen pasado algo peor. Chris Corchiani y Hristos Harissis daban minutos de refresco a ‘Benito’ envueltos en una magnífica dirección, calma y saber las necesidades de sus compañeros en pista. Es cierto que eran los jugadores con físicos menos privilegiados de los 12. Pero oigan, un jugador de baloncesto siempre es un jugador de baloncesto. Y estos lo eran. 

Charles Byrd y Mindaugas Timinskas, por diferentes motivos, estuvieron poco aquel año (Fotos: EFE).
Charles Byrd y Mindaugas Timinskas, por diferentes motivos, estuvieron poco aquel año (Fotos: EFE).

Y acabamos con los pívots. Cierto que en aquel ejercicio, por Vitoria pasaron Gabi Fernández o Richard Petruska, que bien ayudaron al trío estelar de aquel grupo. El precio en mercado hoy de los Tomasevic-Oberto-Scola (¡ojo! Con 29, 27 y 22 años respectivamente), sería de tener que recurrir a la NBA para poder pagarles. Nos sonreímos pensando que Dejan Tomasevic (MVP de la Euroliga el año anterior con el Buducnost) pudiera desesperar en ocasiones por su frialdad, su falta de contundencia en el rebote y -¿recuerdan?- la cruz de los tiros libres. Sin embargo, su visión para el pase y su toque en los ganchos en suspensión, su juego de pies en poste bajo, siguen siendo difíciles de encontrar. 

Andrés Nocioni, todo un pura sangre (Foto: EFE).
Andrés Nocioni, todo un pura sangre (Foto: EFE).

El juego del pívot en la actualidad ha cambiado. Y Oberto hoy sería un “5” muy “5” (siempre lo ha sido. Pero antes podía complementarse con Tomasevic. Hoy, por los espacios que se demandan, sería más complejo), mientras que ese joven Scola quizás hubiese disfrutado de más minutos por tener la capacidad de ser el más abierto de los tres, o al menos tener el mayor rango de tiro de los tres. Es lógico pensar que hubiese sido titular, no el hombre que partía de banquillo en ese tiempo. Se hubiese acoplado hoy perfectamente. Por ello digo, que hubiesen tenido una transición al baloncesto actual perfecta en conjunto, entre otras cosas porque varios de ellos siguen perteneciendo al baloncesto actual. 

Ante las lesiones de Bennett y Corchiani, Carlos Arroyo fue temporero de aquel TAU (Foto: EFE).
Ante las lesiones de Bennett y Corchiani, Carlos Arroyo fue temporero de aquel TAU (Foto: EFE).

Dusko Ivanovic tenía sus métodos. Al tan cacareado “el cansancio es tan sólo un estado mental” se unía en que era menos pródigo a las rotaciones que actualmente, que por necesidades del guion, ha debido reconvertirse más en entrenador de girar la cabeza detrás y llamar a quienes están sentados en el banquillo. Si aquel Tau Cerámica no tenía una enorme profundidad, entre otras cosas vino dado por las leyes de entonces, en las que seguía habiendo diferencias entre los Comunitarios A y los B (en liga, no así en Euroliga), que forzó una huelga y la suspensión de la 1ª jornada. Tal medida sirvió para que Saulius Stombergas y sobre todo, sobre todo, el enorme portento físico que empezó la temporada y tuvo que marcharse por tal normativa, Mindaugas Timinskas, hubiesen dado este punto de profundidad que hoy tienen los grandes. 

Luis Scola, lecciones de baloncesto a cada partido (Fotos: EFE).
Luis Scola, lecciones de baloncesto a cada partido (Fotos: EFE).

Porque hubiesen sido grandes en este 2017, eso no lo duden. ¿Cuánto? Pues con todos y el mayor de los respetos a los que hoy pueblan la actual Liga Endesa, por talento baloncestístico, físico, capacidades técnicas y profundidad, tan sólo al Real Madrid les veo superiores. Los demás, no hay nadie que se pueda tildar de estar por encima a aquel flamante Tau Cerámica, temporada 01/02. 

Dusko Ivanovic, el entrenador de un proyecto ganador (ACB Photo).
Dusko Ivanovic, el entrenador de un proyecto ganador (ACB Photo).

Dejaron huella y llenaron el palmarés con su nombre. Liga Endesa y Copa del Rey. Y Euroliga, pues por una infausta noche en el Fernando Buesa Arena, en la que en la última jornada previa a la Final Four ante el Maccabi de Tel Aviv fueron barridos (65-94), no alcanzaron su primera Final Four de Euroliga (habían jugado la final de Euroliga a 5 partidos un año antes, ante la Kinder Bolonia). 

Dejan Tomasevic, un lujo para este plantel (ACB Photo / Mariano Pozo).
Dejan Tomasevic, un lujo para este plantel (ACB Photo / Mariano Pozo).

Con todo merecimiento, que 15 años no son nada, más que merecido homenaje a aquella histórica plantilla, para emoción y reconocimiento de todos. 

Hugo Sconochini, convicción y garra argentina (ACB Photo).
Hugo Sconochini, convicción y garra argentina (ACB Photo).


La celebración de un título liguero (ACB Photo).
La celebración de un título liguero (ACB Photo).


Nocioni, Scola y Corchiani. Vistieron la ciudad de baloncesto (ACB Photo).
Nocioni, Scola y Corchiani. Vistieron la ciudad de baloncesto (ACB Photo).