DE FINALES ESPAÑOLAS

DE FINALES ESPAÑOLAS
En 2008 ya hubo una exitosa final española en la Eurocup

Antonio Rodríguez

Días de vino y rosas para nuestro baloncesto español, con el hecho que hasta tres equipos se clasificasen para la ronda final de la Eurocup en 2008. Entonces se llamaba Copa ULEB y el DKV Joventut, el de las dos “R”, el de Ricky&Rudy, levantaron este trofeo en una competición cuyo cierre fue una Final a 8, a imagen y semejanza de la Copa del Rey española.

DKV Joventut, Akasvayu Girona y Pamesa Valencia fueron los clasificados, tras unos octavos de final en los que los tres supieron zafarse de sus rivales con más holgura de la esperada. Si la Penya echaba “a gorrazos” nada menos que al poderoso Khimki, Akasvayu se deshizo del Hemofarm y Pamesa Valencia del Zadar. Tan sólo Kalisse Gran Canaria quedó en el camino, tras ser apeado por el Galatasaray. Y con todas las esperanzas puestas en que alguno de los tres representantes trajera el título para nuestro baloncesto, viajaron a Turín. Los ojos puestos sobre todo, en este mocetón, estadísticamente el jugador más destacado de la Liga Endesa: Marc Gasol.

El Palavela turinés, con algo más de 8.000 espectadores de cabida, acogió este atractivo formato, donde uno de los jugadores que más brilló fue Rudy Fernández. Jugó una final brillante por momentos, saltando desde el banquillo, a pesar de estar infiltrado por un mal gesto y enorme dolor en el hombro en la víspera de la final. Aun así, Rudy supo estar a la altura de las circunstancias, siendo nombrado finalmente el MVP de la competición. 

Si la Penya batió en el duelo fratricida al Pamesa Valencia en cuartos de final (77-67), a imagen y semejanza de lo que sucedió en la Copa del Rey vitoriana dos meses antes, Akasvayu Girona dio la machada, venciendo al Unics Kazan (75-66). Jerome Moiso por los verdinegros quería rescribir el cuento vitoriano y puso su empeño -y sus vuelos- en ello.

Enmascarado Fernando San Emeterio, defendido por Pau Ribas. Como vemos, los tiempos cambian. Hace 9 años, a mediados de abril, ya veis los colores que defendían. Y a pesar de fractura de la nariz y máscara de “fantasma de la ópera” del actual alero taronja, el caso es que ayudó para pegar el verdadero bombazo en semifinales: el Akasvayu de Pedro Martínez logró pasaporte para la final tras derrotar al que todos teníamos como el favorito en esa parte del cuadro para enfrentarse a los verdinegros: el Dinamo de Moscú (de Travis Hansen, Sergei Monya, Milos Vujanic o Henry Domercant). Por su parte, la Penya de Aíto García Reneses hizo lo propio con los turcos del Galatasaray (90-83), estando la Liga Endesa de celebración. La final tenía dos de nuestros representantes.

La imagen lo dice todo. Pertenece a un lance del juego de la final. Este binomio, que se había proclamado campeón en la Copa del Rey de Vitoria, estaba empecinado en seguir escribiendo páginas de gloria en su club. Jordi Villacampa, su presidente, comentaba que “no sé si es la mejor Penya de la historia. Yo lo que te aseguro es que las cosas que hace Rudy, yo no las podía hacer”. 

Jan Jagla entrando a canasta ante la oposición de Marc Gasol y con la atenta mirada de Arriel McDonald. Ante el desacierto general por parte de los verdinegros desde la línea de 3 (9/31 en la final), era mejor asegurar en tareas interiores. Y se aplicaron el cuento al pie de la letra. El alemán formó parte de un poderoso engranaje de 9 hombres que su entrenador puso en pista durante bastantes minutos. A las debilidades de unos, virtudes en otros.

Marc Gasol lo intentó todo en la final, pero no estuvo muy acertado (9 puntos, con 2/6 en tiros de campo y 10 rebotes). Aunque sí es cierto que sus primeros parciales estaban abocados conseguir el trofeo, en los que mandaron con holgura (2-12) ante el desacierto triplista del rival. Un 18-6 de parcial en el segundo cuarto puso por delante a los badaloneses.

Rudy Fernández, coronado MVP logró 13 puntos en la final, saliendo desde el banquillo (por los problemas físicos comentados). Lo que más valió para designarle como tal fueron las 27 “castañas” que le endosó al Galatasaray en semifinales. Fue una exhibición para poner velocidad de crucero en la nave verdinegra.

Este señor manteado, Aíto García Reneses, volvía a tener éxito. Era la culminación del proyecto verdinegro del que se hizo cargo en 2003 y poco a poco, con los pasos y los capítulos que a él le gusta dar, fue afianzando una estructura desde la base para llegar a ese día en el que batieron 79-54 a Akasvayu Girona y se proclamaron campeones de la Eurocup, cuarto título continental de los verdinegros. 

Y así se escribió la historia en 2008. Nueve años después, Valencia Basket y Unicaja nos depararán otra final española y en la Liga Endesa ya hemos ganado todos. A partir de ahora, lo que suceda en la pista, será para disfrutar. Suerte a ambos.