CHAPOTEANDO TALENTO

CHAPOTEANDO TALENTO
Nenad Dimitrijevic muestra repertorio siendo un querubín en la liga.

Antonio Rodríguez

Nenad Dimitrijevic muestra repertorio siendo un querubín en la liga.

Visitar Valencia en la tarde del pasado sábado con el atractivo de jugar a ser scouter, individualizando en una figura, incluso por encima de presenciar al flamante finalista copero, Valencia Basket y a un Divina Seguros Joventut que parece estar cogiendo velocidad de crucero, era la motivación. Viajar con un propósito y plantarme en los alrededores de La Fonteta, en la soleada tarde de sobremesa con café en terraza, los preámbulos. Dar paso a la hormigueante expectación por ver en directo una de las nuevas atracciones ligueras, querubín -con sus 19 años recién cumplidos-, talento a raudales presentado y forjado en el fuego lento de la Penya, era la finalidad, con nombres y apellidos: el base macedonio Nenad Dimitrijevic

(ACB Photo / M.A. Polo).
(ACB Photo / M.A. Polo).

Chapoteos de nueva joya de la casa con efluvios a Nenuco cestista, desde el campeonato de España junior de 2015 disputado en Guadalajara en el que tuve ocasión de ser testigo directo de sus acciones por primera vez (siendo junior de primer año), Dimitrijevic venía con el precedente de su notable actuación ante Morabanc Andorra en momentos importantes para su equipo. Cuando la soga pende en los alrededores del Palau Olimpic, que un talento de 18 años se aferre al poso de un escudo con su talento y capacidad de crear baloncesto, es loable. Es esencia verdinegra.

¿Y qué nos encontramos en Valencia? Pues un verdadero jugador de baloncesto. De los que profesa respeto y amabilidad a este deporte. Un base que sabe jugar, que conoce y recurre a la letra pequeña, como quien recita del tirón el párrafo de un libro de leyes. El joven, durante los 17 minutos que disfrutó en pista, mostró visión panorámica de todo lo que sucede en la pista, absoluto control del resto de nueve protagonistas, producto de los escasos nervios que producen el dominio de lo que tiene entre manos por encima de su corta edad. Un jugador que sabe cómo sacar ventaja en su uno contra uno tras desbordar a su par, que prefiere soltar el balón a tres metros del aro antes que culminar la entrada hasta el final, por si a rivales tipo Dubljevic o Krastsov les da por mandar a la grada sus bandejas, que estos ya no son ni rivales juniors ni de EBA. Que tiempo tiene para ir mejorando y exhibiendo su tiro exterior. Usa pivotes, fintas de tiro bajo el aro para hacer volar rivales, de su tiro exterior tiempo tenderemos -porque años tiene- para poder ver su evolución.

(ACB Photo / D. Grau).
(ACB Photo / D. Grau).

 Sin lugar a dudas, lo que más nos gustó fue su capacidad de pase. Controlando y asimilando todo, sabe poner el balón en cualquier punto del campo, a cualquier compañero Dominio llamativo del pase a una mano, sea con una u otra, sobre todo en balones doblados, fue paradójico que el factor que dilapidase las últimas aspiraciones verdinegras fuera un pase suyo a la grada, forzando la rapidez en una transición durante los últimos y decisivos minutos. Se sentó en el banquillo fastidiado, pero no hundido. Se lamentó, pero no se le cayó el mundo encima. Mérito de su entrenador, Diego Ocampo, que no prescindió de su presencia en momentos importantes, asumiendo que él debía ser el director en cancha cuando los valencianos, a golpe de triple de Joan Sastre, iban recortando la ventaja verdinegra. Ejercicio de valentía en ambos. Que los grandes jugadores también entran en esa categoría de ser quienes más fallan tiros, quienes más errores cometen…por ser los que más protagonismo demandan en los momentos importantes. Y Nenad Dimitrijevic tiene toda la pinta de ser alguien que jugará los designios de su equipo en momentos trascendentes.

Su frescura, su primer paso, acompañan a este joven mago de cara aniñada que brota como nueva perla verdinegra, algo que allí llevan ansiando desde la primera vez que le vieron. Los tiempos cambian, pareciendo Skopje (Macedonia) un barrio que linde con el viejo pabellón de Sant Josep o el de una pequeña población a la sombra de Santa Coloma. En definitiva, la esencia verdinegra es la de sacar pulidas perlas como este Dimitrijevic, talento a raudales, respeto al baloncesto y perla que tenemos la obligación de saborear en la Liga Endesa.