GENERACIÓN COIN (y II)

GENERACIÓN COIN (y II)
Si en el primer capítulo repasamos los cuatro primeros equipos clasificados, no

Antonio Rodríguez

Si en el primer capítulo repasamos los cuatro primeros equipos clasificados, no es que fuera casualidad que fuesen los cuatro representantes españoles. Por deseo de ganar y por talento colectivo, fueron mejores que los cuatro adversarios restantes. Sin embargo, es de rigor mencionarles tanto USK Praga, Bayern Munich, Cibona Zagreb y Darussafaka, puesto que tuvieron momentos con destellos y jugadores muy a vigilar. 

Jan Zidek, un alero que puede destacar en un futuro (Foto Euroleague / Antonio Ordóñez).
Jan Zidek, un alero que puede destacar en un futuro (Foto Euroleague / Antonio Ordóñez).

USK Praga fue el equipo más flojo del campeonato. Físicamente muy mal, dieron la cara en el primer encuentro ante Unicaja y curiosamente vencieron en el segundo choque ante Darussafaka, ofreciendo su mejor imagen (en su segundo choque del día). Sin embargo, eso les pasó factura para sus dos últimos enfrentamientos. Contaron con dos jugadores de los más atractivos de todo el torneo: el alero de 2.03 Jan Zidek y el escolta Radek Farsky para animar el cotarro del torneo y entre los aficionados. El primero (sí, hijo de George Zidek y nieto del mítico Jiri Zidek) mostró una gran categoría técnica. Para nada la torpeza del padre -son jugadores totalmente diferentes-, es un alero de muy buenos fundamentos, muy notable tiro exterior que probablemente llegue a la élite de equipos europeos. Farsky, en cambio, un escolta en cuerpo de base, todo potencia y convicción a la hora de anotar.

Bayern Munich era ver a Marko Peckarski, otro hijo de (en este caso, Miroslav). Un ala-pívot con una capacidad reboteadora como hacía tiempo no veíamos en esta categoría. Sus excelentes manos le hacían quedarse con multitud de rechaces, sobre todo rebotes ofensivos. Sus 24 rebotes el primer día ante la Cibona Zagreb (13 ofensivos) dejaron boquiabierta a la concurrencia. Buena mano para lanzar abierto, sin ser un virtuoso en posiciones cercanas a canasta -sobre todo si debía él generarse sus propios tiros-, con un trabajo previo anterior de ganar posiciones, es muy efectivo. Tan atractivo como para que Alekandar Djordjevic pensara que lo quería bajo su “techo” particular. El ala-pívot Vladimir Pinchuk (aunque su nombre diga suene a ucraniano, su pasaporte es alemán) y el alero Erol Ersek (mismo caso. Ascendencia turca para pasaporte austriaco) destacaron dentro de un equipo al que les faltaba claramente la dirección de bases, que fueron un rosario de pérdidas de balón y decisiones desacertadas. 

.- Marko Peckarski, todo un reboteador para brillar en Europa (Foto Euroleague / Antonio Ordóñez).
.- Marko Peckarski, todo un reboteador para brillar en Europa (Foto Euroleague / Antonio Ordóñez).

Cibona Zagreb mostró ciertas maneras, pero poco físico en un equipo, que en general era bastante bisoño. Les faltó un poco de criterio para sacar conclusiones de por dónde podían hacer realmente daño a los rivales y dejaron en su pareja de escoltas Antonio Jularic y Dino Bristovic las responsabilidades anotadoras, que mostraron momentos de brillantez con otras de descontrol. Interesantes fueron sus pívots, Kresimir Kinic, un tipo de 2.15 que da la sensación que físicamente ha empezado tarde a realizar deporte de élite y sin embargo, tiene muy buenas maneras y sobre todo un “touch” en sus tiros cortos que le podrá dar grandes réditos en un futuro. También la movilidad del ala-pívot cadete Matej Rudan promete, sobre todo si aún está en edad cadete. 

Kresimir Kinic, futuro prometero en la Cibona (Foto Euroleague / Antonio Ordóñez).
Kresimir Kinic, futuro prometero en la Cibona (Foto Euroleague / Antonio Ordóñez).

Y para finalizar, el Darussafaka turco. Es curioso que quedasen en última posición cuando nos pareció un equipo realmente interesante. Cierto es que interiormente no tenían nada destacado. Y eso, por muy torneo junior que sea, en citas de élite como esta, se paga. Al cambio, hasta 5 hombres exteriores nos parecieron muy interesantes. Comenzamos con su verdadera estrella (y veremos si lo puede ser en un futuro en el concierto europeo): Yavuz Gultekin es su nombre y es un alero cercano a los dos metros, con unos fundamentos prodigiosos. Zurdo, con un excelso bote y un gran uno contra uno, de los jugadores elegantes que por su juventud (junior de primer año, nacido en el 2000), aún le falta consistencia en el tiro, pero su mecánica y sus maneras son excelentes. Junto a él, tanto la pareja de bases titulares como la suplente, dejaron muy buenas hechuras. El primero a destacar es Mert Akay. Director de controlar todo el juego, buen pasador, tirador cuando era necesario y capaz de optimizar los recursos de sus compañeros (y a eso, añadimos que no contaban con ningún pívot de verdaderas garantías). Can Turgut era el base desde el banquillo, más potente y decisivo en ataque que el primero, más de corte anotador, que entraba muy bien a canasta. Dora Doruk era otro base con el carácter ganador y competidor típico del baloncesto turco. Más limitado en fundamentos que los anteriores, pero con unas piernas virtuosas, capaz de hacer entradas y paradas en pista, impensable para otros jugadores. Y el último que destacamos es Harun Apaydin. Y este es un caso especial, porque como base que es con su 1.95 de estatura y los interminables brazos que tiene, sus posibilidades son altísimas. Eso sí, cuando realmente se lo crea y no dé vueltas a la cabeza cada vez que fallaba algún tiro importante, ni necesite del apoyo de sus compañeros y entrenador para estar animándole. Son males que puede curar la edad, y en verdad que eso esperamos, porque puede ser alguien muy a destacar.

Ya ven, en estos dos capítulos hemos repasado el tercer y muy atractivo torneo en Coín. F.C. Barcelona Lassa y Real Madrid, dos representantes españoles para la Final Four de Estambul, que promete ser de altos vuelos. Que alguno de los dos sea capaz de traer el título para nosotros. 

Yavuz Gultekin, probablemente una estrella en ciernes (Foto Euroleague / Antonio Ordóñez).
Yavuz Gultekin, probablemente una estrella en ciernes (Foto Euroleague / Antonio Ordóñez).