LA CASA “DE LOS NIANG”

LA CASA “DE LOS NIANG”
La progresión de Mamadou Niang va haciendo de las zonas, su territorio

Antonio Rodríguez

La progresión de Mamadou Niang va haciendo de las zonas, su territorio

Jack Sikma llegó bajando las escaleras entre las gradas de La Fonteta, con el partido entre Valencia Basket e Iberostar Tenerife ya iniciado. Junto a su esposa, se acoplaron en una de las filas más cercanas a la pista, esquinadas. Por encima de la leyenda de la NBA, en ese momento estaba el padre, intentando sentirse orgulloso de su hijo. Siempre lo ha estado, entre otras razones, porque Luke Sikma es un jugador de baloncesto. Con todas las letras. El ala-pívot de Valencia Basket entiende perfectamente este juego y se une a su cauce y a su discurso. Y le da igual las estadísticas finales, porque él acaba formando parte orientativa del juego. Pocos minutos después, el siete veces All Star de la NBA, se despegó de su mujer y se alejó a otro asiento, junto al soporte metálico donde la grada finalizaba. Se apartaba el padre y entraba en escena el entrenador, el asistente NBA. No había aplausos a su hijo ni reacciones de apoyo. Sí atención al juego. “This is business, man”.

 (ACB Photo).
(ACB Photo).

Cuando el partido estaba más que sentenciado, cuando los aficionados celebraban con regocijo las canastas de los suyos, apareció en escena un chico que a buen seguro Jack Sikma puso atención: Mamadou Niang. No sabemos si le conocía previamente, pero sí que está apuntado en todas las agendas de sus colegas NBA, a la espera de su evolución.

Este senegalés de aún 22 años y 2.09 de estatura, sigue trabajando, mejorando. A su mayor fortaleza física, se le va uniendo el conocimiento y la capacidad de jugar en la zona. Tanto, como para que Sikma padre pensara “es para seguirle”. Jugador que comenzó tarde a jugar al baloncesto, su evolución se va haciendo notoria esta campaña en las pistas de la Liga Endesa y de la Champions League, competición que seguro le ha venido francamente bien para disfrutar de minutos en más partidos. Y la primera conclusión que sacamos de su juego es, que sabe tocar acordes en la sinfonía defensiva de su equipo. Su presencia en la zona es grande y notoria. Intimidación es cuestión de colocación e imposición de miedo al rival, más allá de los tapones que pueda colocar. Y su posicionamiento en la zona siempre es muy correcto y sus brazos extendidos muestran temor en los rivales. Sabe estar en el sitio y por ello tapona, como primera premisa. Incluso ante un juego tan complejo como el de Valencia Basket el pasado domingo, donde los interiores tienen grandes habilidades para lanzar desde el exterior y crean grandes espacios y la zona queda más desguarnecida, terreno abonado para entradas a canasta, Niang se hace muy grande, vigilando cualquier incursión, siguiendo temporalmente cualquier corte rival para que no tengan opción a recibir. Y donde los rivales no piensan que llegue, llega. En suma, Mamadou Niang se hace grande en la zona.

(ACB Photo / A. Pérez).
(ACB Photo / A. Pérez).

Tras pasar por las categorías inferiores de Herbalife Gran Canaria, fichó por Náutico de Tenerife hace cuatro temporadas. Zurdo, con buenas cualidades atléticas aunque no tenga unas piernas muy explosivas, va adaptando sus conocimientos al modelo de juego del pívot moderno. Poco a poco tiene más seguridad cuando continúa el bloqueo, poco a poco “va enseñando la patita” en sus dotes de mantener una posición una vez ganada, pidiendo el balón. Anotó las dos canastas que intentó, en 12 minutos llegó a capturar 7 rebotes, 2 ofensivos. Pero sobre todo el poso y la integración en más minutos, más recompensa y más responsabilidad. Ya no son los 2 minutos de media en las primeras 6 jornadas, sino que son 9 en las posteriores 6. Y subiendo.

Entre los aficionados, que nos encanta a aventurarnos en descubrir futuras estrellas, quizás Mamadou Niang no llegue a ser alguien dominante. Sin embargo, sí puede ser uno de los mayores baluartes defensivos en la Liga Endesa en los próximos años. Pondremos los ojos sobre él, como lo están poniendo sus entrenadores. Como lo hizo Jack Sikma apoyado sobre los barrotes metálicos que delimitaban la grada. Probablemente valga la pena. 

(Foto Champions League).
(Foto Champions League).