DECANO OLIVER

DECANO OLIVER
Camino de 39 años, Albert Oliver luce apoyado en un físico extraordinario

Antonio Rodríguez

Camino de 39 años, Albert Oliver luce apoyado en un físico extraordinario

Siempre es sorprendente ver la agresividad de Albert Oliver sobre la pista. Ídolo en el nuevo y flamante Gran Canaria Arena, es un jugador que está permanentemente atacando a su rival: atacándole con la amenaza de una entrada a canasta, atacándole en defensa, bajo el pánico de usurparle el esférico o cortarle el pase en un dos contra uno súbito, amenazando los pocos respiros que se pueda tomar su defensor, porque al mínimo descuido, ¡zas!, verás a Albert con el balón controlado corriendo como un poseso, para acabar matando al contrario. Su juego es así y él lo entiende así: tensión permanente, agresividad, como la ley de la calle, del playground: yo soy más fuerte que tú

Desde la mirada tranquila de este tipo de la fotografía. La de un juvenil concentrado en aprender todo lo que pasa a su alrededor. Pues este juvenil en actitud, en mirada, cuenta con 38 años y hasta el próximo debut de Pablo Prigioni, es el decano de la liga. 38 años de su esencia sobre una pista de baloncesto. Pistas afortunadas de la Liga Endesa.

Junior en el Terrassa hace más de 20 años, recluta en el Sant Josep badalonés y soldado en la Penya, compartiendo filas con Iván Corrales, Aaron Swinson, Alfons Albert…jugadores que suenan a otra época. Tras su periplo entre la liga LEB en Lleida, llegó su ocasión en Manresa. “Ricard Casas ha sido uno de mis grandes maestros”. El hijo del presidente manresano fue el entrenador quien la dio la oportunidad en la Liga Endesa para mostrar al chico avispado, vivo, con el conocimiento del director de orquesta. 

De poder enfrentarse a los mejores, de rivalizar con ellos, en silencio, fuera de los focos que daban tipos como Basile, fuera de los Barças y los Madrid. Con un trabajo honesto durante sus cuatro temporadas manresanas, en las que promedió 10.7 puntos y un 32% en triples. El base se asentaba.

Albert Oliver quizás tenga en su poder la canasta más increíble de la historia de la Liga. ¿La de Sergio Llull en Valencia? Lo siento, me quedo con esta. 

En la llamada “Liga de oro” durante el verano del 2006 -recuerden: éramos campeones del mundo-, sus buenos pasos dan pie a que llegue a Valencia, bajo la dirección de su mentor, Ricard Casas. Y aunque la experiencia fue escasa (el entrenador fue destituido en Octubre), nadie en su sano juicio puede desaprovechar el ímpetu y el talento cincelado en Badalona de nuestro protagonista. 

Si miran detenidamente sus imágenes, la mayoría tienen esta estampa: forzar al rival a una situación límite, yendo hacia canasta. Y que los demás -en este caso Leo Mainoldi-, que se busquen la vida en intentar pararle. La valía de estos jugadores se mide por el dolor de cabeza rival que pueden llegar a provocar.

Y con el paso de los años, Albert Oliver, asentado y casi veterano en la competición, ve llegar nuevas generaciones de jugadores. Promesas que se hacen realidades, que siguen su curso, aunque cambien de uniforme. A esos precisamente, es a los que hay que hacerles la vida más dura. Dejar el sello de lo que les espera…en la NBA.

Albert llegó a Madrid, a Estudiantes. Y si no eran los mejores años del club colegial, con él disputaron una Copa del Rey en 2010. 24 minutos de juego de promedio en el club colegial para ser el tutor de otra fuerza emergente, el base Jayson Granger. ¿A que esta imagen ante Tiago Splitter la hemos visto en multitud de ocasiones en el base uruguayo? Tarea conseguida.

Y como el veteranazo ya, vuelta a sus orígenes, al Joventut de Badalona. Y allí, en la temporada 12/13, la segunda y última entre los verdinegros, lograr sus mejores promedios anotadores en sus 17 temporadas en la Liga Endesa: 11.4 puntos para un base creador, del que en esta ocasión se le solicitaba anotación. Asombroso. 

Tal tarjeta no pasó desapercibida para un club con aspiraciones a ser grande, Herbalife Gran Canaria. Desde 2013 en sus filas, siendo idolatrado inicialmente en el Centro Insular de Deportes. Pedro Martínez, su primer entrenador en los canarios, completamente satisfecho con la tarea desde el banquillo que aportaba: energía, pasión por este juego. 

Y a vestirse de etiqueta, que el Gran Canaria Arena espera. Que los mejores años del club de Las Palmas llegan y toca engalanarse. Que Albert Oliver sirve como hacelotodo. Que en la pasada campaña fichan a Kevin Pangos, y el chico inexperto, es más un anotador -excelso anotador- que un base al uso. Y ahí se incrementan los minutos y la responsabilidad de Albert. Y cumple -vean los resultados del equipo-. Y siente que su lugar, efectivamente, está en la élite. Y se convierte en ídolo en el nuevo majestuoso recinto para los nuevos aficionados que pueblan sus gradas. Y siendo el decano. Con sus vigorosas piernas, con su intensidad, con su pasión por el baloncesto que hace enamorar con este juego. Un lujo de jugador, de mirada limpia e inocente. Un competidor nato que sea con Aíto García Reneses como ahora con Luis Casimiro, tiene todos los honores y el reconocimiento de toda una competición. Desde detrás del telón, sin Madrid ni Barças. Desde la pasión y amor al juego.