DAR LO QUE NO HAY

DAR LO QUE NO HAY
La llegada de Ryan Hollins a Las Palmas dará al equipo lo que no tiene

Antonio Rodríguez

Con la vuelta de Darko Planinic a la actividad, un buen amigo me preguntaba “si Gran Canaria tiene cinco pívots, ¿para qué quiere un sexto?”, como portavoz de muchos aficionados al baloncesto. Pues quizás para aportar lo que el plantel no tiene: juego en el aire. Tras debutar el pasado encuentro de Eurocup, este próximo fin de semana lo hará en la Liga Endesa.

El mencionado Planinic, Eulis Báez, Richard Hendrix, Ancejs Pasecniks y Pablo Aguilar forman una cobertura de un equipo de élite, que ahora se encuentra en racha, tras las cuatro -ilógicas- primeras derrotas ligueras. Ya va camino de la Copa, como su nombre y categoría le guían. Y llega Ryan Hollins. Este ex jugador procedente de la universidad de UCLA, pívot como dirían en Estados Unidos, “larger than life”, de 2.13 y 32 años, cuenta con la experiencia NBA suficiente como para saber acoplarse en nuestra competición. No es un novato directo desde la universidad. Bobcats, Mavericks, T’Wolves, Cavaliers, Celtics, Clippers, Kings, Wizards y Grizzlies son el bagaje de este auténtico journeyman. ¿Y cuáles han sido sus cualidades? ¿Qué demanda de él Herbalife Gran Canaria?

Ryan nunca se destacó como un jugador habilidoso en poste bajo. Ofensivamente sí fue un hombre rápido que corre muy bien la pista para su estatura. Intimidador y taponador, lo que más ofrece que no lo hace Planinic y no a ese nivel Pasecniks, es su movilidad. El hecho de ser un tipo rápido, que sabe cómo maniobrar en la zona, cómo recuperar en defensa tras la finta en el dos contra dos, le da esa diferencia respecto a Planinic, mucho más torpón en tales movimientos. Rápido como el emergente Pasecniks, cuenta con mucha más experiencia que éste. Los tiros rivales en la zona contarán con mucha más dificultad a partir de ahora. No es cuestión sólo de brazos largos, de timing de salto: es estar en el sitio. Y eso lo dan 11 años de profesional (más los 4 de UCLA) y la maniobrabilidad en la pintura.

Y en ataque, los grancanarios cuentan con un “5” pequeño en estatura pero notable en calidad. A Richard Hendrix quizás se le ha criticado en demasía en este país, si lo comparamos con el trabajo honesto que siempre realiza y su calidad, es más que injusto e inmerecido. Sin embargo, Hendrix no puede jugar muy arriba del aro, no puede continuar bloqueo y recibir un pase bombeado para acabarlo en “alley-oop” o simplemente anotar en segundo esfuerzo, tras caer al suelo. Su juego es otro, es más de ganar la posición en poste bajo, mantenerla y recibir. Pues esa falta es la que puede dar Ryan Hollins. Ese “espacio disperso” en el que los defensas están más pendientes de la marca de sus hombres, cuando se inicia el desajuste del pick&roll, es el terreno de Ryan Hollins para jugar por el aire, por encima de los demás. Y eso es algo que, a estos niveles, se necesita. Y se agradece. 

Por ello, damos fervientemente la bienvenida en la Liga Endesa a este jugador, un reclamo más en nuestra competición y que sabrá ajustarse a todos los planes de su nuevo entrenador, Luis Casimiro. Ahora le toca a la afición “ajustarse” a las habilidades de este estadounidense.