¿INVITAR A LA TORTURA?

¿INVITAR A LA TORTURA?
Los procesos para que Andre Drummond mejore el tiro libre, suenan a eso

Antonio Rodríguez

Me contaba el zaragozano Jorge Sanz, hoy asistente del entrenador Michael Curry en la universidad de Florida Atlantic, que en su momento probaron a un chico llamado Stefan Moody, un base fortísimo de menos de 1.80 de estatura, que finalmente fue reclutado por la universidad de Mississippi (hoy día en el Trabzonspor turco). En tales pruebas le dijeron “haz una entrada por la derecha” y el chico hizo una entrada por el lado derecho, acabando en mate. “Ahora haz una entrada por la izquierda”. Y el chico se encaminaba al aro por el lado izquierdo y se marcó un mate a dos manos. Y no entendía mucho la cara extraña de los entrenadores y asistentes, testigos de tales pruebas. Estos, lógicamente no habían pedido eso. Pero…si lo hace así, ¿qué problema hay? Por supuesto, para el bueno de Moody, ninguno. Él lo entendía así y nadie, por lo visto, insistió en corregirle.

Andre Drummond es un tipo fortísimo. Extremadamente fuerte. Pero no de gimnasio. Su estructura física le dan unas capacidades que muy pocos jugadores tienen. Si ven su tren superior, sus hombros, sus brazos, su volumen torácico, no es que estén marcados por horas de levantar pesas, ni mucho menos. Simplemente, Drummond es un privilegiado de la naturaleza y su juego así lo expresa. Pocos jugadores pueden aguantar sus embestidas, sus acercamientos hacia el aro, su camino por la zona en busca de un rebote. Y por tal fortaleza, por el daño que ha causado siempre con ello, liderado por increíbles mates, tampoco se planteaba mucho -o eso parece- hasta su llegada a la NBA, que los tiros libres pudieran ser un problema para él. 

Andre Drummond y su tortura con los tiros libres  (Foto EFE).
Andre Drummond y su tortura con los tiros libres (Foto EFE).

El tiro libre es el lanzamiento con mejor porcentaje en el baloncesto, después de las bandejas y -obviamente- los mates.

 Anoche, en el inicio de la temporada, Andre Drummond comenzó con un 2/6 en tiros libres, un 33%. No muy lejano al 38% que lleva a lo largo de su carrera y muy parecido al 35.5% que firmó la pasada temporada, el peor porcentaje en la historia de la NBA. En el tan cacareado partido en Houston el año pasado, falló 23, uno más que Stephen Curry en toda la anterior temporada. Sobre los tiros libres de Drummond se ha dicho de todo y se ha contado de todo. Llega un momento en que parece que se quiere inventar el agua caliente. Y sinceramente, creo que ya se está creando alrededor de ello una atmósfera tan densa, tan viciada, que parece llevar a su protagonista casi al miedo escénico, a la esquizofrenia. ¡He llegado a leer este verano que querían apoyarse en la realidad virtual! ¡Es de locos! Cinco meses estuvieron con ello. ¿Cuál es el resultado? 2/6 como debut. La realidad sigue siendo esta:

PEORES TIRADORES DE TIROS LIBRES EN LA HISTORIA DE LA NBA

Se comenta que es una cuestión mental, se insinúa y se incita al jugador a intentar el lanzamiento a cuchara. Envuelven esto como el remedio milagroso. ¿Puede ser verdad? Con total sinceridad, permítanme que lo dude. Lo más que están haciendo en el jugador es invitarle a que la línea de tiros libres sea cada vez más tortuoso.

                Miren en la primera fotografía la pose de Drummond para lanzar el tiro libre. Asumiendo que el jugador posee una mano muy grande, con todo lo que ello dificulta, (uno de los enormes males, entre otros, que tuvo Shaquille O’Neal a lo largo de su carrera), miren la apertura del codo tirador: demasiado abierto para que vaya correcto.

Para que lo entiendan más claramente, vamos con esto.  Un tiro defectuoso tiene cuatro tipos de, llamémosles, recorridos: más corto, más largo, que se desvíe a la derecha y que se desvíe a la izquierda. No hay más. Con la mecánica de tiro correcta, con el antebrazo tirador perpendicular al suelo, conseguimos que el tiro ni vire a la derecha ni a la izquierda. Tan sólo quedan dos posibilidades de error: corto o largo. Ya es mucho avanzar.

Gary Boren era tan aficionado de la NBA durante tantos años, que incluso pensó que podría ayudar a jugadores a corregir sus tiros libres. Llegó a ser un gurú en tal faceta en la década de los 90, contratado por Dallas Mavericks. Boren ayudó a Avery Johnson y a Anthony Mason a corregir de manera asombrosa sus porcentajes de tiros libres. A este último, le enseñó a lanzar con una sola mano. Lo que obligó a “House” Mason (apodado así por la cantidad de “ladrillos” que lanzaba en los tiros libres) a cerrar su codo, mantener el antebrazo lo más perpendicular posible al suelo, porque así el balón se sostenía mejor en su mano. Bingo. Ese es uno de los problemas de Andre Drummond, ya lo ven. Pero ¿saben lo que les digo? Que es el menor de sus problemas. 

Drummond tiene sutileza para lanzar sus ganchos (Foto EFE).
Drummond tiene sutileza para lanzar sus ganchos (Foto EFE).

Drummond puede entrenar horas y horas su tiro libre, que con esa mecánica tan defectuosa, es muy complicado a que lo mejore. ¿El tiro a cuchara? Bueno, es una posibilidad. Drummond tiene “tacto” en las manos, lo que los americanos llaman “touch”. No es una mano de madera, porque si no, es imposible que lance sus ganchos en suspensión (con ambas manos) con la sutileza y el tacto con el que suelta el balón y los anote. Puede aprender a lanzarlos con el giro de muñeca, los pulgares abiertos…todo aquello que se aconseja. Pero considero que, aun así, sería inútil. Porque ahora de verdad, abordemos el mayor problema que el pívot de los Pistons tiene: sus piernas. Miren, por favor, el vídeo de la secuencia de tiros libres fallados ante los Rockets. ¡Esas piernas están rígidas, no las mueve! No hay una flexión de rodillas para acompasar el lanzamiento. Así es imposible que pueda medir la fuerza de sus tiros. Si entran, será una casualidad, porque lo lógico es que se queden cortos o largos. Y por ello opino que el lanzamiento a cuchara no será ningún remedio para él, mientras que no flexione las piernas. Y si lo consigue armonizar, es absurdo que siga lanzando a cuchara, porque lanzando normal, comprobará que sus porcentajes subirán de manera vertiginosa. 

En uno de los fantásticos vídeos que prepara Piti Hurtado, muestra que cuando le da por hacer flexión de piernas, se trata de un movimiento desacompasado con el resto del tiro. Lo hace “porque toca”, sin entender y sobre todo sentir, que eso forma parte del gesto de tiro en su mecánica completa. Nada que ver con la armonía del tiro de Onuako, también en el vídeo.

Estamos hablando de la flexión de las piernas acompasando al tiro, que es de las primeras cosas que un entrenador nos enseña cuando somos niños. Pues, o a Drummond se le hace un mundo tal coordinación o lo más probable, es que durante su aprendizaje, nadie le dijo nada para corregirlo. Como a Stefan Moody cuando le pidieron por primera vez, a entrar por la izquierda. Con la diferencia que éste, cuando lo hace, sus tiros acaban siendo mates.