GRADUADO LUKA DONCIC

GRADUADO LUKA DONCIC
El cúmulo de circunstancias para ver emerger a una estrella

Antonio Rodríguez

El cúmulo de circunstancias para ver emerger a una estrella

Era el momento decisivo de partido. Tras el triple de Vitor Faverani, UCAM Murcia empataba a 82 a todo un Real Madrid en su Barclaycard Center. Luka Doncic, que momentos antes había vuelto a la cancha porque su equipo le necesitaba, hizo un amago de salir hacia fuera para despistar a Billy Baron, cambiar de dirección e ir directo a canasta remontando línea de fondo al tiempo que recibía el pase de Llull. Allí, en el aire, encarando a Faverani que intentaba intimidar con sus largos brazos e impactando con su cuerpo, el jovencísimo esloveno aguantó unas décimas de segundo esperando a que ambos empezaran a caer del salto y soltar a una mano sin perder un ápice de su equilibrio, un tiro que dulcemente entró entre las redes tras pegar contra el tablero. Oscar Quintana, entrenador de UCAM Murcia, expectante en la banda, pegó un puñetazo al aire, frustrado por ver inutilizada una buena defensa de los suyos en el momento oportuno. Y es que fue la canasta que cambió los malos designios madridistas en los últimos minutos. Doncic lo hizo, porque su equipo le necesitaba.

(ACB Photo / V. Carretero).
(ACB Photo / V. Carretero).

No es una cuestión de ver la proyección de ver un chico de 17 años, de cómo puede anotar y todo lo que ofrece. De sus posibilidades, del “qué bueno es” y todo lo que da es la guinda al pastel. No. Eso pudiera ser el año pasado. Los dos triples en Miribilla para sentenciar el enfrentamiento y su gesto ganador la campaña anterior, pudieran ser eso. La paleta de diferentes tonalidades que ofrecía en su juego, pudieran ser eso. En este nuevo ejercicio 16/17, en su segunda temporada de manera regular en el primer equipo del club blanco, a Luka Doncic se le exige como a uno más. Simple y llanamente. Y ¿cuántas ocasiones hemos visto a fantásticas promesas que, en el segundo año en el que toca exigirles, se derrumban porque ese nuevo rol les viene grande y no cumplen con las expectativas que se creaban a su alrededor?

                Luka Doncic es la sensación del campeón liguero, porque está cumpliendo con ese peldaño más de manera sobrada. Siendo consciente de lo su significa ser pieza en el engranaje de un club con la exigencia del Real Madrid (más en la actualidad, si cabe), parece ascender a un grado superior. Su competitividad, algo intrínseco en él, parece que obliga a ello. Su juego al completo, abarcando todas las áreas, supone exquisitez a paladares exigentes, sean aficionados, sus entrenadores, medios de comunicación o scouters. Y todo con 17 años, no lo olvidemos. 

(ACB Photo)
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Físicamente ha cambiado y es algo en lo que los periodistas se hacen eco. Para aguantar un rebote defensivo a un pívot, el impacto en un “body-check” del rival que cruza por su camino, el defender a tipos duros en las cercanías del aro de la manera en que lo hace, ha de optimizar sus espaldas, sus hombros y sus brazos como se está ensalzando en los medios. Sin embargo, honestamente en Endesa Basket Lover pensamos que lo que más ha fortalecido, son las piernas. Las carreras que da subiendo el balón y cambiar de dirección en el bote a la velocidad a la que lo hace, taponar a su defendido tras aguantarle en el uno contra uno, es una cuestión de piernas. “El jugador de raza blanca, lo que debe de tener potente para aguantar a los estadounidenses de raza negra, son las piernas” confesaba Clifford Luyk en una entrevista hace muchos años. “Pensamos que el tren superior, las espaldas, los brazos…la clave son las piernas”. Por aquel entonces, el bueno de Clifford, conocedor como pocos del baloncesto de ambos continentes, ponía como ejemplo a Dejan Bodiroga, jugador que de muy joven tenía unas piernas que soportaban sus cambios de ritmo, sus largos pasos para entrar a canasta, su lateralidad en desplazamientos para ser un jugador total de 2.04 de estatura. Hoy día, pudiéramos poner como ejemplo a Luka Doncic. Sin embargo, para esas “piernas nuevas” que el jugador tiene, en la “Casa Blanca” no se han vuelto locos. “Lo mejor que estamos haciendo en el Real Madrid con él, es lo que no estamos haciendo”, confiesa Juan Trapero, preparador físico del equipo de baloncesto de la sección blanca. “Tenemos que ser conscientes que sigue siendo un chaval con 17 años. Y lo que no debemos es volvernos locos con el tipo de preparación física, puesto que es un cuerpo que aún se está haciendo y hay que trabajar con ese componente fundamental, con esa naturaleza. Fíjate que aún está creciendo”.

Luka Doncic es un jugador especial, porque ya viene con una genética especial por tener unos padres deportistas de élite. “Y lógicamente, su desarrollo físico no es el de alguien normal“, recalca Trapero. “Creemos que todos sus condicionantes en su trabajo son los correctos. Este año, se está cuidando en las comidas, por primera vez. Porque antes…tú no podías negarle que se comiera un Tigretón, porque era un crío de 15 años y es lo que hacen. Había que exigirle acorde del chaval que era. Una cosa muy importante que ha tenido siempre, es que come en casa, comida de su madre”. Gestión y disciplina de comidas, tanto en horarios como en el tipo. 

(ACB Photo)
(ACB Photo)

Lo que todos vemos, lo que recalca Juan Trapero, es la sonrisa permanente del jugador. “El chico viene a entrenar encantado y juega igual, porque es lo que le gusta. Está arropado por los compañeros, siendo uno más de la plantilla”. Siempre ha contado con ese factor proteccionista, que pueda aplacar algún “calentón” hacia el esloveno en un momento determinado. Dentro del entorno tan exigente profesionalmente en el que se ve envuelto, está bien conducido por sus compañeros. “Y luego, todo lo hace de manera natural. Con el carácter que tiene, él se exige para destacar como lo hace. Pero sale de él, porque es así”.

Una atmósfera que normaliza a un jugador que por supuesto, no lo es. Doncic es alguien especial. Tenemos un chico de 17 años que hace cosas extraordinarias, como recordamos de las grandes, grandes estrellas en la historia del baloncesto europeo. Por eso, paso a paso. Incluso en sus declaraciones, como tuvimos ocasión de comprobar el pasado domingo en televisión. “No he pensado mucho en mi futuro. Seguiré trabajando para llegar a lo más lejos posible”.

¿Y eso, dónde es? Pues yendo por el camino más correcto, solamente él lo sabe.