EL TOQUE DE PERFECCIÓN

EL TOQUE DE PERFECCIÓN
Sergio Llull logra el récord de asistencias en la historia del R. Madrid

Antonio Rodríguez

Sergio Llull logra el récord de asistencias en la historia del R. Madrid

La historia reciente de nuestro baloncesto patrio guardará los nombres actuales en el cofre más preciado. Pau y Marc Gasol, Navarro, el “Chacho”, Felipe y Raül López, Rudy y Calde. Todos ellos cogieron lo mejor de las andanzas de nuestro deporte en España, dieron un paso más en su magnificencia y lo superaron con creces. Aún siguen en ello. Y entre esos nombres, está Sergio Llull. Faltaría más. El base escolta de Mahón inspira muchas virtudes: 

(ACB Photo / M.A. Polo)
(ACB Photo / M.A. Polo)
-Competitividad. Ganador nato, siempre ha dado la cara en los últimos minutos de los partidos, en los balones decisivos, en la defensa que marca las diferencias.
-“Clutch player”. Llull puede ser el jugador en la historia más reciente de la Liga Endesa, que más canastas ganadoras sobre la bocina ha logrado. Cada vez que consigue una, nos dedicamos a desempolvar todas las anteriores. Y se van acumulando, ¿eh?. Una que valió la Copa del Rey en Málaga, otra para sentenciar unas semifinales en Valencia, una desde…otro planeta, en La Fonteta también, el sello dejado a los Thunder para que no se olviden de Madrid... han sido muchas como para no pensar que él quiere el balón que decide. Porque lo hace para bien. ¿Tachaban de loco a Scariolo cuando pensó en él para vencer a Turquía en 2009? Es posible que le duela aún la mano a Semih Erden cuando agarró el brazo del menorquín en su entrada a canasta.
-Defensor extraordinario. Viene de su carácter competitivo. Nunca desfallece, no le importa tener que atajar a la estrella rival. Con sus portentosas piernas y su instinto para el juego, se muestra como un defensor implacable. Una y otra vez.
-Termómetro de su equipo. Si él juega a esa intensidad SIEMPRE, ¿cómo sus compañeros van a jugar con un pistón menos? No pueden. A eso se llama liderazgo. 
 
Todas estas virtudes son las que nos vendrán a la cabeza con una fuerza tremenda cuando pensemos en él el día de su retirada, en todo lo que nos ha dejado. Entonces, ¿el pase? Pues miren por dónde, que para la historia entrará como el jugador del Real Madrid con más asistencias ha dado de la historia, tras batirlo en la Fuente de San Luis valenciano el pasado jueves, superando al mismísimo “Chacho” Rodríguez, con 1156. Es paradójico, ¿verdad?
 
 (ACB Photo / M.A. Polo)
(ACB Photo / M.A. Polo)
El toque de perfección de Sergio Llull, es que también es un gran pasador. Y quién iba a decirlo cuando Pablo Laso decidió que Sergio sería su base titular, desoyendo la gran mayoría de voces que aconsejaban que el ex lasaliano (de Mahón, obviamente), no era base. Su actual entrenador tendría claro que “vale, puede que no sea un base. Pero situándole como base voy a sacar unas ventajas para el equipo multiplicadas, que situándole en la posición de escolta, no tendría”. Y acertó de pleno. Obstinado en su idea, uno por decisión y otro por dedicación, han logrado que tal mandato se cumpla y tenga éxito. Y ya lo ven, el mayor asistente del conjunto blanco.
 
La asistencia es un dato que en la ACB se contempla a partir de la temporada 85/86. Eso quiere decir que desde el ingreso en 1972 de Juan Antonio Corbalán al primer equipo del Real Madrid, hasta 1985, sus números de pases rematados en canasta, no se han sumado. Y es posible que él o su contemporáneo Carmelo Cabrera, hayan dado un número de asistencias imposible de igualar. Pero no lo sabemos. Así que ahí entra Llull, en el Olimpo, junto a los dos directores mencionados, que ha dado los títulos que ha dado a modo de éxitos en el club madridista. 
 
Sergio Llull es el alma de un equipo, el sentir -satisfactorio y extasiado- del aficionado en la grada cuando le ve actuar. Eso tan manido de “justificar una entrada” pero que está vedado para unos pocos tan sólo. Ya lo ven, por las asistencias, Llull muestra su toque de perfección. Porque con el maravilloso combo que ofrece, también da asistencias. 
 
(Foto EFE)
(Foto EFE)