CODOS, MIRADA Y PASE

CODOS, MIRADA Y PASE
La nueva normativa sobre la falta táctica, abre muchas posibilidades

Antonio Rodríguez

La nueva normativa sobre la falta táctica, abre muchas posibilidades

Nunca consideré a Fernando Romay un jugador patoso. Ni mucho menos. Su 59 de pie era la excusa para sus detractores y calificarle de torpón para arriba. Torpe lo era cuando bajaba los brazos en ocasiones, chocando con el rival a la hora de intimidar, o cuando decidía meter la mano de forma innecesaria por taponar al que ya había oscurecido totalmente el terreno. Pero también torpe fue el ejército de árbitros que al impacto de atrevidos contrarios que encaraban su tremenda humanidad chocando contra su cuerpo, le culpaban y castigaban con faltas que no existían. Cientos y cientos de ocasiones, al bueno de Fernandito le veíamos con su sonrisa de incredulidad y su brazo alzado aceptando -qué remedio- la personal. No hay jugadores patosos, sino poco enseñados. Y él, patoso en un principio, fue aprendiendo y aprendiendo hasta llegar a ser un jugador importante, que lástima de las lesiones y sus secuelas, le impidieron brillar donde más lo hacía, en la Selección Española. Verle ahora en vídeo es bastante sorprendente de la dimensión de lo que suponía en el campo.

Mike Schultz (D.E.P) sacando el pase de apertura para un contragolpe.
Mike Schultz (D.E.P) sacando el pase de apertura para un contragolpe.

Aprendió y mucho tras su llegada a Madrid, desde que se puso en manos de Rafa Peiró, de todos los entrenadores y compañeros con posterioridad. Y algo que adquirió, que a su compañero Juan Corbalán le hacía muy feliz, era sacar con absoluta corrección el pase de apertura. Hacerse con el rebote, mostrar codos para proteger el balón y automáticamente buscar al compañero, preferentemente el base, para dar el primer pase. El importante pase de apertura.

Estamos en unos días en los que se en el mundo del deporte se habla de revolución con los porteros de fútbol, actualizados a una nueva versión. Esa antigua quimera de Johan Cruyff, en la que pretendía que su portero fuese un jugador más, o al menos se le pareciera en su juego de pies lo más posible, está llenando páginas de webs y periódicos con Luis Enrique y el uso que hace de Ter Stegen, guardameta que ha llegado a ser en partidos, el jugador de campo que más pases (con el pie, se entiende) ha dado de los once en campo. Cargan de importancia al primer pase, a salir con el balón ya jugado. Pues en baloncesto estamos en las mismas (o vamos a estarlo en su máximo exponente, preveo), con el pase de apertura, certero, a un base que no tenga que retroceder para recoger el balón, sino que lo reciba con unos metros ya avanzados. Y empiece a correr, verdadero quiz de la cuestión. ¿Por qué es eso importante, tendencia a inmensamente importante? Pues por la anulación de la falta táctica.

Epi capturando un rebote y buscando a un compañero para el pase de apertura.
Epi capturando un rebote y buscando a un compañero para el pase de apertura.

Parece que hay voluntad con acabar con esa perversión del juego del baloncesto. Ya no se premiará a la defensa y se castigará al atacante y al espectador con la maldita y condenada falta táctica. Hemos podido comprobar en los dos torneos del Circuito de pretemporada Movistar que de manera tajante, ante tal acción, se sancionará con falta antideportiva. Y hay que pararse a pensar en lo que eso supone: no es una cuestión de no sancionar las siete, nueve, once acciones que antes se paraban con falta o que los defensores tengan más precaución a la hora de parar el juego. Es más una cuestión que todos se mentalizarán a partir de ahora, que se podrá CORRER sin que se tenga el temor que con una facilona argucia se eche al traste esa intención hasta el punto que ya ni siquiera se intente. 

Cuidado a partir de ahora con las faltas en transiciones rápidas (ACB Photo).
Cuidado a partir de ahora con las faltas en transiciones rápidas (ACB Photo).

A partir de ahora, será efectivo sacar transiciones rápidas, castigando la lentitud en los balances defensivos, acelerando el tempo general del encuentro. Quizás las faltas se produzcan en entradas a canasta. Ya son faltas de tiro: la diferencia es obvia.

A partir de ahora, las defensas deberán estar mucho más atentas desde el campo contrario, para que los rivales no saquen tales transiciones. Cobrarán más importancia las presiones defensivas a toda cancha. Y es que, como haya un jugador rápido y potente que se arranque desde su campo (pongan a Llull, Rice, Beaubois, Van Rossom...), con ventaja tras recibir ese primer pase, échenle un galgo. Si es buen pasador, las ventajas de multiplican. Por ello, habrá que pararles presionando, que no reciban el balón, como Joan Creus hizo ante Elmer Bennett en la final de la Liga Endesa en 1998. Son tretas más “éticamente” legales, más trabajosas y trabajadas, más divertidas de cara al espectáculo.

Los saques de fondo, también tendrán su importancia (ACB Photo).
Los saques de fondo, también tendrán su importancia (ACB Photo).

A partir de ahora, hasta cobra importancia el propio saque de fondo. Probablemente a muchos entrenadores, sin esta tapa de la falta táctica, vuelvan a dar la importancia a ese concepto que Paul Westhead trajo en un clínic en Málaga el verano del 91, cuando confesaba que “la mejor opción para sacar un contragolpe, es tras canasta” (y le tachaban de loco. ¡Ya!). Y habrá que dificultarlo con un hombre, inicio de lo que pudiera parecer -y consolidarse- presiones a toda pista.

A partir de ahora, el pase certero cobrará más importancia aún. Porque si se aplica velocidad, por todo lo anteriormente mencionado, será doblemente peligroso. Y los buenos pasadores se auparán al resto.

A partir de ahora, podremos ilusionarnos y fantasear como lo estoy haciendo en este artículo. Por ello, a partir de ahora, creo que no continuaré escribiendo, porque me pudiera “crecer demasiado”. Pero tengan la absoluta seguridad que el pase de apertura, el que daba Romay para que Corbalán saliera disparado, el que daba Dennis Rodman de manera milimétrica tras rebote, el que provocaba que el “Chacho” Rodríguez cogiera velocidad supersónica al recibirlo, con todos los continuadores que puedan tener a la perfección que ellos lo ejecutaban, formará parte de nuestras vidas como un antibiótico maravilloso a un virus que nos ha tenido aletargados demasiado tiempo.

En definitiva, esta acción podrá acabar en canasta en muchos casos. Todos ganamos (ACB Photo).
En definitiva, esta acción podrá acabar en canasta en muchos casos. Todos ganamos (ACB Photo).