ESE ¿NUEVO? BALONCESTO

ESE ¿NUEVO? BALONCESTO
Australia demostró en los JJOO de Río que se triunfa con viejas recetas

Antonio Rodríguez

Australia demostró en los JJOO de Río que se triunfa con viejas recetas

Me hubiese encantado que Australia hubiese llegado a la final. Sin menospreciar -en absoluto- a Serbia, que logró una gran machada, realmente lo deseaba. Conocedor y consciente que pudieran haberse visto barridos en ella ante Estados Unidos. Los yankees, con su baloncesto americano de ensalzar el talento con sencillez en el juego que a veces, me recordaban aquella escena de la película “Evasión o victoria”, cuando escriben en una pizarra el sistema del partido y jugar y Pelé coge la tiza y pintando una línea continua que serpentea entre rivales, comenta “cuando a mí me dan el balón, yo hago esto, esto, esto, esto y…gol. Es sencillo”.  Baloncesto dominador del presente que les llevó al oro. Aun así, quería ver a los australianos allí. Porque ellos trajeron algo diferente.

(Foto FIBA).
(Foto FIBA).

Tras la finalización de los Juegos Olímpicos, se han escrito decenas de artículos sobre las jóvenes promesas del baloncesto australiano que muy probablemente emerjan en un futuro más bien próximo. Y hablan de Ben Simmons y hablan de Thon Maker, como en estos dos últimos años se hablaba de Andrew Wiggins y Canadá. Opino que si Ben Simmons hubiese estado disponible para estos Juegos, apenas hubiese participado por falta de acoplamiento y conocimiento aún -tiempo tendrá- de lo que estaban jugando sus compatriotas. Y respecto a Exum, a Maker y los que estén por llegar… No baso el artículo en jugadores de mayor o menor calidad. Hablo del juego en sí, de lo que Australia aportó al torneo de baloncesto. Recuperar viejas recetas y ponerse a jugar con ellas, para mostrar algo diferente.

Sorprendieron y me encandilaron el primer día cuando apalizaron a Francia, cuando hicieron lo propio con Serbia y trataron de tú a tú en uno de los mejores encuentros vistos en unos Juegos, ante Estados Unidos. Perdieron por 10 puntos, pero estuvieron por delante y con marcador equiparado muchos minutos. Un -grave- cortocircuito en las semifinales ante Serbia, al que volvían a ver las caras, el no reconocer dónde hacer daño cuando se naufragó desde el triple con un escalofriante 4/31, lanzando casi el doble de ellos que de tiros libres (19) y sin opción al rebote (13 menos que los serbios) enterraron sus posibilidades. Y sin premio de medalla, desolados y debiendo enfrentarse a la Selección Española con el afán de los nuestros por conseguir medalla. 

(Foto FIBA).
(Foto FIBA).

Andrej Lemanis, su seleccionador, llevó a Río un juego fantástico (el único posible para poder vencer al equipo USA, en mi modesta opinión), que no es ni de cosecha propia ni tampoco inventó el agua caliente. Simplemente, tuvo en cuenta las virtudes de sus jugadores y sobre tal base, aplicó sus teorías. Resumidas en una y mira que fuimos pesados hablando de esto durante el torneo: juego desde el lado contrario al balón.

Pautas:

1.- Tienes que aportar grandes pasadores.

2.- Debes tener jugadores agresivos y sin temores.

3.- Exigir concentración en los hombres en pista para detectar sobre la lectura del juego, el momento en que ¡zas!, encuentres la debilidad del rival y justo ahí, asestar el golpe definitivo.

4.- Tiradores.

 

Detallado: Todos los jugadores en la cancha, incluso los pívots, debían ser pasadores y decentes tiradores. Andrew Bogut fue pieza angular y lo es allá donde vaya. La próxima temporada será en Dallas. Y francamente creo que, independientemente del resultado que pueda dar Golden State Warriors la próxima campaña, donde por primera vez veo un gran “Big Three” exclusivamente de jugadores exteriores (que me acarrea dudas), lo echarán mucho de menos. Pues con Australia, a su amenaza a la suspensión con su buen tiro, a su amenaza por entrar a canasta, le concedía el espacio suficiente para pasar. Lo hace como los ángeles. Y con la veteranía y sapiencia necesaria para no ponerse nervioso y esperar el instante oportuno. A que -desde el lado ‘no balón’ o lado débil- hubiese un corte a canasta, un bloqueo ciego para que el tirador quedase solo. Ni una décima antes ni una después. Pasar ahí. Da igual que sea bombeado, picado…como fuera el pase. Pero el balón caía medido a las manos del compañero. Ni medio metro a un lado, que le obligue a cambiar al receptor el gesto, ni medio metro a otro lado. Medido. Por eso había que tener grandes pasadores, como tipos con buenas manos para recoger ese balón y en acción valiente, decidir.

Veteranía de todos como para leer el juego e intuir cuando el rival cometería el fallo, cuando se suponía que iba a sobremarcar o ir a otra ayuda o buscarle la espalda y su “ángulo muerto” para correr hacia canasta pidiendo el pase. El juego de Australia fue una maravillosa sinfonía de cortes hacia canasta, decicidos, no de estos que parecen que se esconden, sino con la avidez de recibir el balón para anotar la canasta. Rapidez de circulación del balón, rapidez de circulación de los hombres sin balón, pases medidos. Fantástico.

Y no piensen que esta es una marca más de ese baloncesto “overseas” que dicen en Estados Unidos, sello de baloncesto FIBA o zarandajas semejantes. Existe el baloncesto en sus mil formas. No hay lugar “a lo NBA” o “a la europea”, aunque cada uno elija a su conveniencia. Querer diferenciar que unos juegan así y otros asao, me parece impropio de quienes saben de este deporte. Por una sencilla razón: cuando en Australia, cuando en Europa se juega así, es porque anteriormente lo hemos visto ejecutar así en Estados Unidos y se ha aprendido de ellos. Ellos eran los más atléticos, tenían los mejores tiradores, los mejores pasadores, los que más innovación aportaban -y aportan- al juego, los más completos. En los días que corren, su élite sigue siendo los más atléticos, los mejores tiradores…y posiblemente ya. ¿Qué ha sucedido con el resto? Ellos sabrán en lo que pretenden priorizar. Tengan claro que han sido los mejores en todo y cualquier aportación de otro país, en este caso Australia, efectivo, inspirador, maravilloso, tiene sus raíces de los manuales estadounidenses. Es cuestión de querer desempolvarlos. Los de nuestras antípodas lo hicieron y parecía que trajeron algo nuevo. Ese viejo-nuevo baloncesto que…me hubiese encantado que llegaran hasta la final.