PSICODELIA OLÍMPICA

PSICODELIA OLÍMPICA
Como sello identificativo, Lituania tendrá siempre ciertas sudaderas

Antonio Rodríguez

Como sello identificativo, Lituania tendrá siempre ciertas sudaderas

Fue la imagen en Barcelona’92. En los Juegos más maravillosos disputados jamás, donde el deporte rey por primera vez durante la existencia olímpica, era el baloncesto. La selección de Estados Unidos, el afamado “Dream Team”, fueron la causa de ello. Y era increíble ver cómo aquellos jugadores que lo habían ganado todo, que lo habían sentido todo en el mundo del deporte, se emocionaron de aquella manera al recibir la medalla de oro olímpica. Entre nudos en la garganta y alguna que otra lágrima, “la pela es la pela” y algunos de sus componentes tuvieron la cautela de abrirse las solapas del chándal para ocultar la marca de ropa deportiva de los uniformes, para no entrar en conflicto con las marcas con las que ya tenían convenios. De hecho, Magic Johnson, envolvió sus hombros sobre una bandera estadounidense, para tapar cualquier resquicio, no dando lugar a ninguna sorpresa. Con ellos, aparecen los lituanos como medalla de bronce en el mismo pódium, con unas pintas… Pero ¿qué camisetas son esas? Estridentes, con todos los colores que pueda utilizar un niño de guardería y con lo que parecían ser figuras de esqueletos pintados. De las bermudas que iban a juego con esas sudaderas, mejor hablamos otro día.  La antítesis a la elegancia y al porte que los atletas olímpicos lucen con sus chándals impolutos a la hora de subir en el cajón de la gloria, se mostró en toda su -dudosa- grandeza allí. Pues al igual que los americanos, un caso también de “la pela es la pela”. 

Las coloridas camisetas de la selección Lituana
Las coloridas camisetas de la selección Lituana

Sarunas Marculionis llevaba formando parte de la franquicia de la NBA, Golden State Warriors tres temporadas ya. Acostumbrarse a mirar a los ojos a la gente, saber que no existía racionamiento en las tiendas ni colas interminables en tiendas de comestibles, eran ya una costumbre en su forma de vida absolutamente americana. Pero lógicamente, con su querida Lituania en su cabeza y en su corazón. Y su querida Lituania tenía, previo paso a un Preolímpico, la posibilidad de disputar todo unos Juegos Olímpicos y para ello, la federación de su país necesitaba de todo tipo de fondos. Y aquí entra nuestra pequeña historia, ilustrándonos tanto del libro de Harvey Araton “Crashing the borders” como del artículo de Roberto Arrillaga en ‘Cuadernos de Basket’, “Sueños de cobre y estaño”.

Marculionis, desde la bahía de Oakland y a lo largo de todo el país mientras aprovecha los viajes con su equipo, va congregando a pequeñas comunidades lituanas repartidas por toda la nación USA, pidiendo donaciones para la selección de baloncesto. 70 dólares, 100 ó 200 dólares, eran aportaciones individuales muy agradecidas…que a la hora de echar números, seguían sin ser suficientes. Así que el periodista local George Shirk, curioso por la historia y viendo un no menos llamativo artículo, lo hace público en el San Francisco Chronicle.

Cierto día de gira de los Warriors en marzo de 1992, precisamente en Detroit, paradójicamente los Grateful Dead actuaban en el Palace de Auburn Hills la noche antes del partido. Un acompañante e historiador del grupo, Dennis McNally, invita a George Shirk al concierto, con la libertad que llevase los jugadores que quisiera, que los alojarían posteriormente a la zona VIP. Los baloncestistas estaban tan agradecidos como ciertos componentes del grupo musical, puesto que tanto Mickey Hart como Lawrence Shurtliff, eran fans de los Warriors. Y allí se presentaron Shirk, Donnie Nelson -que iba a ser asistente de la selección lituana para los Juegos-, Sarunas Marculionis junto a más componentes de la plantilla. “Cuando ya se iban” recuerda McNally, “Marculionis me deja una carta en la que solicitaba apoyo para su selección de baloncesto de cara a los próximos Juegos”. Tras las despedidas, se acercó a Shurtliff con la carta y le dijo “Mira qué raro, lo que me han dejado. ¿Por qué no acudes a la Rex Foudation (fundación creada por el grupo, para todo lo competente sobre eventos, apoyos y donaciones para fines benéficos), a ver qué podéis hacer?”

El cartel del documental
El cartel del documental "El otro Dream Team" con el afamado esqueleto machacando el aro.

La cosa quedó en que en un partido de los Warriors como locales ante los Kings, la fundación otorgó un cheque por valor de 5.000 dólares en ayuda a la causa lituana. Calderilla para lo que vino a continuación. Mike Fitzgerald, hijo del propietario del equipo y de una empresa afincada en Phoenix dedicada a imprimir logos en camisetas, se le ocurrió la feliz idea de diseñar unas sudaderas de calentamiento para la selección con los colores de la bandera lituana (los nada llamativos verde, rojo y amarillo) y un esqueleto haciendo un mate, con el mayor toque psicodélico posible que inspiraban los Grateful Dead, grupo que irrumpió en los 60 como la mayor alegoría hippie, apartados del sistema y con el que la antigua estrella NBA Bill Walton, congenió muy bien por compartir muchos de sus ideales políticos y sociales.

                Con la consabida aceptación del grupo que ayudó en su promoción, pactaron que todos los beneficios que obtuviesen del merchandising de tales camisetas, fuese destinado para la federación lituana de baloncesto. Ni que decir tiene que causaron furor, que dicen que el store callejero durante los Juegos de Barcelona que más éxito tuvo, fue el de los ropajes del equipo lituano, que se vendían como churros. Llegaron a recaudar 700.000 $ y esto fue sólo el principio, pues las ventas se multiplicaron cuatro años después, con Atlanta como escenario de los Juegos y la indumentaria más que conocida.

 Y con tales trazas, se presentaron al pódium de Barcelona. Para verlos, oiga. El que muchos de ellos llevasen las típicas riñoneras de aquellos años sobre su cintura, ya era un tema de dudoso gusto vistiendo. Y si ya algunos aparecieron en chanclas -que produjeron las carcajadas nada disimuladas de algunos de los componentes del Dream Team-, eso ya fue motivo de las prisas por llegar a la ceremonia, porque… Bueno, esa ya es otra historia que mejor no contar aquí.