BILLETE PREOLÍMPICO

BILLETE PREOLÍMPICO
Antes de la gloria de unos Juegos, el Preolímpico fue un paso previo

Antonio Rodríguez

Antes de la gloria de unos Juegos, el Preolímpico fue un paso previo

                La gloria olímpica. Estamos los españoles tan bien acostumbrados, que tal gloria pasa hoy día por una medalla. Y si es menor de una plata, la locura ha llegado a tal extremo que pudiera resultar una decepción. Así han sido los últimos 8 años. Ser olímpico es una bendición por sí. Para acceder a estos Juegos, debimos llegar a la final del pasado Eurobasket derrotando a Francia, como para lograr billete a los Juegos de Londres, los nuestros acometieron la misma hazaña en el Eurobasket lituano cinco años atrás. Demasiado mal acostumbrados estamos, más correcto sería decir.

                En puertas a que esta generación de oro asomara la cabeza en 1999, que un año después -precisamente en unos Juegos Olímpicos- sus primeros representantes afrontaran un torneo en la categoría absoluta (Raül López y Juan Carlos Navarro), la Selección Española no se ganó el pasaporte a participar en Atlanta’96. Aquel fue un verano en blanco, que al aficionado veinteañero -e incluso treinteañero- le resultaría impensable y difícilmente asimilable en este siglo XXI. En las últimas 4 citas olímpicas desde Sidney’00, Rusia perdió sus mieles en una ocasión, Francia en 2, Serbia en otras 2 y Croacia e Italia, en 3. Ya lo ven. Nada, nada fácil estar.

José Biriukov en su debut con la Selección en el Preolímpico holandés de 1988.
José Biriukov en su debut con la Selección en el Preolímpico holandés de 1988.

En sus diferentes formatos, el paso previo a los 12 participantes finales del torneo olímpico, instaurado para Montreal’76 (anteriormente eran 16 selecciones) exceptuando los privilegiados, fue durante muchos años, un torneo Preolímpico. Como en la actualidad, en ellos había que competir, ser los mejores y tener una pizca de suerte para acceder a coger el billete con los cinco aros grabados. En estos Preolímpicos, para los españoles se han dado todo tipo de situaciones: afortunadas, rocambolescas e incluso sentenciadas. O si no, que les pregunten al Equipo Nacional que consiguió participación en los Juegos de Roma’60, en cuya Villa Olímpica no se solicitó hospedaje para el equipo de baloncesto, puesto que se creía tener la certeza desde nuestra Federación, que nunca se clasificarían. Ya me contará de mayor sentencia que la negativa de tu propia gente. Hubo cacicadas, torneos interminables, decepciones o el mejor juego que jamás habíamos visto de nuestros representantes.

                Bolonia, Ginebra en dos ocasiones, Groningen y Rotterdam otras dos, París, la canadiense Hamilton o la mexicana Monterrey, han sido las sedes de todo tipo de vivencias. Curiosas y excitantes muchas de ellas, créanme. Como preludio a este nuevo torneo Olímpico donde Río de Janeiro espera, en Endesa Basket Lover hemos decidido echar un vistazo al pasado y peinar nuestra historia en esta competición, casi tan oculta para los libros como decisiva para los siguientes éxitos. ¿Razones? Por entrar ‘en calor’ y sobre todo, para que esta nueva cita olímpica se disfrute desde el primer día, que seamos perfectamente conscientes de lo que significa estar. Ya sea a causa de una heroicidad en Lille o a través de batallar con las mejores selecciones previamente. Preolímpicos con huella española. Ya verán que hay de todo. Como en botica.