¡VIVA LAS VEGAS! Cap.3

¡VIVA LAS VEGAS! Cap.3
Sobre los chupones, entrenadores tempraneros y héroes anónimos

Antonio Rodríguez

Sobre los chupones, entrenadores tempraneros y héroes anónimos

Las ligas de verano, entre algunos aficionados, tienen fama de ser un circo de jugadores individualistas, que solamente buscan el lucimiento personal. No es cierto. No es cierto… del todo. De hecho, en algunos círculos, eso molesta bastante. Como ligas de verano que son, se tiene muchísima libertad para ejecutar el baloncesto que quieres, para mostrar gestos o tiros que en otras ocasiones no se atreven. Y es verdad que hay un grupo de ellos, que parecen “star” por encima de eso, porque se creen estrellas del evento. El mundo NBA lo consiente. Pero como ese jugador en cuestión no logre la fortuna de formar parte de una de sus plantillas y deba buscar Europa como objetivo, tengan la seguridad que el entrenador presente en las gradas, tomará buena cuenta de tal dispendio en tiros.

Seguimos la andadura de la liga de verano de Las Vegas
Seguimos la andadura de la liga de verano de Las Vegas

Si intentamos buscar un patrón entre ellos, el jugador tipo es novato elegido en 1ª ronda, sobre todo entre los 15 primeros, que tiene ansiedad por justificar su elección y sobre todo, jugadores con un año de experiencia en la liga, que tras disfrutar de más bien pocos minutos como rookies, tan sólo les falta pintarse en la camiseta “pero ¡si yo soy muy bueno!”  y acaban tirando todo lo que les llega a las manos, afanados en tal misión.

Y por eso, vemos cómo el ex base de la universidad de Vanderbilt, Wade Baldwin IV, elegido nº 17 por Memphis Grizzlies, es capaz de lanzar hasta 16 tiros en 23 minutos frente a Denver (sumados los tres en los que fue objeto de falta).  Era absolutamente asombroso el desparpajo de este base de mucha rapidez y coordinación, brazos muy largos, prometedor…para acabar anotando 2 canasta en sus 13 lanzamientos “oficiales”. Buddy Hield, el escolta anotador de la universidad de Oklahoma, elegido por New Orleans Pelicans con el nº 6, debutó con 23 tiros a canasta, de ellos 12 triples, frente a Sacramento Kings. En ninguno de sus otros choques no ha bajado de 20, en unos 31 minutos de promedio que juega aproximadamente. Como no esté acertado en sus primeras acciones -caso de su debut-, a seguir tirando. Y si tiene algo de fortuna, ¿por qué va a dejar de insistir?

Kelly Oubre Jr., un
Kelly Oubre Jr., un "chupón" de categoría.

Aun así, los que más me llaman la atención son los “desheredados de protagonismo” en su segundo año. Desheredados de los focos que ellos creen. Porque la mayor parte de veces son chavales que han pasado tan sólo un año en la universidad, en casos con pocos minutos, pero con un marchamo de estrellas, evidenciado en high school, no en la NCAA y menos en su año de banquillo rookie. Y ahí les podemos presentar al alero de Washington Wizards, Kelly Oubre Jr., que frente a Utah se marcó 19 tiros, 10 de ellos triples con más bien poco criterio, en 29 minutos de juego, para anotar 6 canastas y 2 triples tan sólo. Porque la selección de tiro es para hacer trizas cualquier dibujo de lógica. Parecen agujeros negros,  cuando reciben el balón, ya saben dónde acabará: camino de la canasta. Con un aspecto físico impresionante, Oubre Jr. no dejó de ser un hombre de los últimos de rotación en Kansas y aunque ha disfrutado de un puñadito de titularidades en los Wizards, sus promedios son escasos…hasta que llega el festín de la Summer League. D’Angelo Russell, animado por la enorme expectación que causó el Lakers-Sixers, decidió en convertirse en el ídolo del día, con 20 tiros a canasta en 36 minutos, aunque anotó 20, concentrados en una racha de inspiración en la primera mitad y los dos últimos para sentenciar el partido. Este base tiene facilidad para jugar al baloncesto. Eso es el mejor piropo que podemos dar a un jugador. En ataque es un prodigio verle su decisión en el bloqueo y continuación para decidir él. Elegir el momento para levantarse cuando el defensor no puede llegar (y aunque llegue, porque debieran ver la cara de T.J. McConnell cuando le punteó, bien cerca, el último tiro ganador) o entrar como un cuchillo hasta la canasta. Altura y fuerza para atreverse -con acierto- en acciones, que otros no logran hacer. El baloncesto le resulta fácil. Eso sí, en defensa es una madre. Si no aguanta tan siquiera el primer paso de un base blanco, bajito, como es el propio McConnell, ningún dechado de rapidez, mal asunto. El gesto por su parte que no nos gustó nada, fue precisamente el reprender a sus compañeros, cuando un rival anotó una canasta muy fácil, totalmente solo, porque su defensor (Brandon Ingram) tuvo que ir a taponar el agujero de Russell en defensa. Se perdonan todo tipo de errores en las ligas de verano, pero la hipocresía de “cargar el muerto a otro”, no es la manera más apropiada de hacer equipo, desde luego.

D'Angelo Russell, bendecido para el baloncesto.
D'Angelo Russell, bendecido para el baloncesto.

Entrenadores con ganas de empezar ya

                Luke Walton con Los Angeles Lakers, Dave Joerger en Sacramento Kings o David Fizdale (Memphis Grizzlies) han cogido las riendas desde ya de sus equipos y se han puesto en el banquillo de la Summer League, para aclimatarse con la mayor rapidez posible. Mientras el resto de sus colegas, pendientes en las gradas de las evoluciones de algunos de sus futuros pupilos. Brett Brown, entrenador de Philadelphia 76ers, buena cuenta debe tener de ello, porque en esta liga de verano están jugando gran parte de los componentes de su plantilla actual (Jerami Grant, Richaun Holmes, Thimothe Luwawu, T.J. McConnell, Ben Simmons, Nik Stauskas, todos ellos, forman parte del plantel en Las Vegas).

 

Héroes anónimos

                Ese grupo de jugadores que no tienen apenas sitio en las plantillas NBA o en una situación nada privilegiada. Y que les ves jugar y automáticamente ves un verdadero jugador de baloncesto. Por capacidad y pasión por este deporte. Vamos a hablar hoy de tres bases en cuestión.

                Hemos mencionado ligeramente uno ya: el base de los Sixers T.J. McConnell, que sí formó parte del quinteto titular en varios encuentros la pasada temporada, mezcla de lesiones y del sinsentido que era el equipo de Philadelphia. Es un guerrero sobre la pista. Poco más de 1.80, de raza blanca, lo primero que uno piensa es  “lo que hace el trabajo”. Dedicado y durísimo defensor, inteligentísimo en ataque, se ha trabajado su potencia y entra a canasta con una convicción como pocos. Cómo utiliza el cuerpo para proteger sus tiros y que no sean taponados, incluso con los atletas que tiene delante. Nunca fue una estrella en la universidad de Arizona y en la actualidad, su trabajo le puede valer para vivir en la NBA un buen número de temporadas. Nos alegramos.

                De Aaron Craft, el antiguo base de la universidad de Ohio State, sí que vemos difícil que se muestre en las canchas de la mejor liga del mundo. Probablemente, Europa será su destino. Estuvo un año en Hungría y se aferra a su país en la D-League. Pero es un base de garantías para una liga como la Liga Endesa: muy duro en defensa, su facilidad para ver y pensar con la rapidez que desprenden sus contragolpes, me embriaga. Como McConnell, aún -y sólo digo aún- no es un gran lanzador de exterior, aunque sí se defiende bien. Y esa capacidad de ver y saber dónde están los compañeros en todo momento para pasarles el balón. Buen en el bloqueo y continuación, otro chaval que no debiera pasar desapercibido por el Viejo Continente si finalmente apuesta por él.

                Y por Denver Nuggets, un chico que no conocía en absoluto: Josh Adams. Como sus antecesores, también de raza blanca, es una pena que supere con poco el 1.80 (dicen 1.88 y me cuesta creerlo). A diferencia de los dos anteriormente mencionados, es más liviano. Sin embargo, qué insistencia para defender, cómo obstaculiza la evolución en la pista del rival por la zona que quiere, molestar en el bote… un auténtico incordio. Posee esa maravillosa facultad de saber con un segundo de antelación hacia dónde va el balón, porque no es posible que elija tan bien las ayudas y saber dónde tiene que hacer el dos contra uno. Protege líneas de pase para defender casi a dos jugadores al mismo tiempo cuando se carga la defensa a un lado de la pista…espléndido. Procedente de la universidad de Wyoming, quiero verle algo más desenvolverse en el dos contra dos, pero decir ya, que su tiro en suspensión de larga distancia, es notable. Un chaval así, merece una oportunidad.

 

QUÉ NO DEBES HACER EN LAS VEGAS: No te molestes con los incordiantes aficionados que constantemente se levantan de sus asientos y pasan delante de ti y te piden hacer el ejercicio de retirar las piernas de su estrecho camino entre las filas de gradas. Eso que tanto nos molesta en un cine, eso. Pues que nadie se moleste, porque le va a dar igual. ¡Están todo el rato levantándose! ¡Es impresionante! Es que van al baño, a comprar comida, luego una bebida, a comprar comida otra vez… La diferencia que tiene Las Vegas con un partido NBA es una cuestión de tiempo. Aquí son cuatro partidos del tirón. Y ellos se levantan. Y el público en sus asientos encoge las piernas sin mayor contemplación. Yo llegué a pensar en un “verás, como vuelvas a pasar, la que te va a montar el tipo de ahí que tiene cara de malas pulgas”. ¡Nada! Ni un mal gesto, ni una mala mirada. Simplemente, están acostumbrados. Así que paciencia, compañeros.