¡VIVA LAS VEGAS! Cap. 1

¡VIVA LAS VEGAS! Cap. 1
Endesa Basket Lover se sumerge en la liga de verano de la NBA

Antonio Rodríguez

Endesa Basket Lover se sumerge en la liga de verano de la NBA

Entre cuarenta y cinco, cuarenta y siete grados de temperatura en el exterior. Dentro, entre el pasillo que comunica a los dos pabellones, la brisa del aire acondicionado, se agradece. Aunque si lo que se va es a ver baloncesto, créanme si les digo que una chaquetita por encima a partir del tercer o cuarto partido de la jornada, se agradece. Cuatro partidos por jornada. A partir del segundo día de estancia allí, se la echa de menos. Una hilera de chavales haciendo cola para tener la fotografía y el autógrafo de uno de los jugadores más destacados del partido anterior, que debe pasar -y lo hacen gustosos- por ese trámite. Personalidades yendo y viniendo. Saludos entre los conocidos. Mujeres elegantes y maquilladas, ya a las doce de la mañana, revisan sus móviles entre las gradas, más en las del pequeño Cox Pavillion que en el grande y oficial Thomas&Mack Center, para dejarse “ver más”. Familias al completo ataviados con la camiseta oficial de su equipo ocupando asientos contiguos. Y sobre todo, ese aroma permanente a comida, como en todas las pistas de la NBA. La que emana desde los puntos de venta y la que acarrean los aficionados en las gradas. Siempre tuve la sensación que el combo ideal de estos aficionados es la comida -y bebida- y el baloncesto. Unidos. Es como nuestro ritual de las pipas y el fútbol, pero en yankee. Y mientras tanto, diez tipos correr y jugar a ritmo de vértigo.

Es Las Vegas. Es su Summer League. Se distingue un señor de pelo blanco bien peinado que desfila permanentemente por las gradas, dando instrucciones a los de la mesa de anotadores, por los pasillos, charlando con todos, nunca más de tres minutos seguidos en un mismo sitio. Es Warren Legarie, el afamado agente de jugadores europeos y estadounidenses -que desembarcaban en Europa- en los 80 y 90. El representante americano de Fernando Martín y Drazen Petrovic. El organizador y director de todo este tumulto que se junta en Las Vegas durante diez días de julio, logrando que sea la liga de verano más importante, con mucho, de la NBA. “Las Vegas es el sitio ideal. Tiene las mejores conexiones de vuelos, tiene todo tipo de facilidades hoteleras y buenas instalaciones en la universidad”, confiesa orgulloso de su obra. Cuando existían las de Long Beach, Boston, Utah, Minnesota, Princeton…apareció este proyecto que poco a poco fue acogiendo a más equipos. La mayoría de esas ligas de verano han ido desapareciendo (Utah ha vuelto otra vez, tras desaparecer su Rocky Mountain Summer League durante algunas temporadas), para focalizar a la mayor parte de los equipos en la ciudad de las luces. “Había que tratar muy bien a los veteranos, para que hablaran bien de esta liga de verano. Piensa que muchos están de vacaciones y pueden venir aquí”. Las leyendas ilustres se congregan para dejarse ver, repartir cientos de abrazos a ex compañeros, rivales y conocidos y volver a rememorar viejas historias. Además, tiene el amparo de la televisión. “Cuando hay ganas de hacer algo, nada es difícil” confiesa Legarie. “La NBA sabía que necesitaba algo grande para completar su programación televisiva veraniega, pues no tenían nada para cubrir durante esos meses. Y nosotros necesitábamos una difusión”. Y esas ligas de verano, que necesitaban de un aguerrido enviado especial, pasando todo tipo de vicisitudes, para ver a Fernando Martín probar con los Nets, han pasado a tener su escaparate a través de NBA.tv a todos los rincones del planeta.

Y el desfile de jugadores.  Montones de ilusiones por un puesto en la NBA, porque uno de los cientos de -a saber- agentes, ojeadores, directores deportivos o entrenadores de clubes europeos que pueblan las gradas, puede fijarse en él. Y va a su agente charlan en las gradas. Agentes de “culo inquieto” que no paran, de un sitio a otro, haciendo negocios en la mayor feria del baloncesto mundial. “Te dicen, mira, aquel es el director deportivo de un equipo alemán. Y tú no le conoces. Pero te presentas, charlas con él. Saludas a tus antiguos jugadores o representados. No parar”.

                Para el gran público, la atracción es ver a los elegidos en primeras posiciones del draft. Sus nuevos y futuros ídolos, a los que animan a rabiar en cada una de sus acciones. Son bastantes menos exigentes que el aficionado europeo. Ellos vitorean sus acciones y casi entran en trance cuando ven un mate salvaje, un “alley-oop” majestuoso, de los que solamente estos jugadores, con estos físicos, son capaces de dar. Mientras que el scouter apunta “no puede botar en un contragolpe”, al fan le parece lo mejor del mundo el salto hasta las luces del pabellón para capturar el balón y hundirlo violentamente. Son preferencias.

                Pues de lo que suceda en estas canchas, ya ciñéndonos al plano deportivo, os iremos contando en Endesa Basket Lover. De las aventuras e impresiones que nos causan los Juancho Hernangómez, Ben Simmons, Brandon Ingram y el ejército de jugadores sorprendentes que se pueden ver aquí. Contamos contigo.