COPA DEL MUNDO U17 (IV)

COPA DEL MUNDO U17 (IV)
Una categoría con esencia, un regalo para la vista

Antonio Rodríguez

Una categoría con esencia, un regalo para la vista

Zaragoza dijo adiós a un atractivo torneo. Tras su finalización, tenemos más marcada la idea que un sub 17 es un regalo para la vista. Por un lado, si nos ceñimos al equipo estadounidense, nos aseguramos que llega gran parte de la élite de su país. Algo que en el histórico Mundial junior o sub19, con la llegada prematura de los jugadores a la NBA, ya no ocurre. Los Kevin Knox, Collin Sexton o Gary Trent Jr. de hoy, serán los Bradley Beal, Andre Drummond, Jabari Parker o Justise Winslow (todos participantes en ediciones anteriores) del mañana.

El imponente pívot chino Zhu Rongzhen (FIBA Photo).
El imponente pívot chino Zhu Rongzhen (FIBA Photo).

Por otra parte, es la edad perfecta para disfrutar del baloncesto. Para los agentes y scouters toca la pregunta del “este chico, ¿llegará?”, cuando al aficionado lo que le importa es disfrutar con las 17 primaveras de los presentes. ¿Que Sergi Martínez hará una buena carrera profesional, siendo pívot, con dos metros peladitos? Miren, lo que vi en Zaragoza eran ávidos fans por ver las potentes evoluciones del ala-pívot del F.C. Barcelona. Lo que tenga que ser, será. Vimos al pívot turco Ahmet Can Duran, un tipo de 2.05, con un buen puñado de kilos de más. ¿Dónde tiene el techo cuando sea profesional? Da igual.  Lo que vimos en las pistas zaragozanas era un chaval de 17 años con una capacidad para dominar los partidos asombrosa. Incluso aún sin estar acertado (como frente a España en semifinales), mandaba, defendía repartía juego…y el palmeo decisivo para forzar la prórroga, era suyo. Y eso es baloncesto. Puro baloncesto. Lo demás, elucubraciones y zarandajas.

La espectacularidad del canadiense Rowan Barrett Jr. (FIBA Photo).
La espectacularidad del canadiense Rowan Barrett Jr. (FIBA Photo).

Y sobre todo, lo que hablamos en la editorial a este torneo: la identidad de los equipos. Que cada país tenga un estilo diferente. Su propio sello. Y disfrutar de ello, que para eso esto es un Mundial: empaparnos de los diferentes baloncestos que se juegan a lo largo del planeta. Y por tanto, hay que descubrirnos ante la sorpresa del campeonato, que no se trata de una selección, sino precisamente de un estilo: el asiático. Sea Corea del Sur, China o incluso China Taipei han mostrado un tipo de juego, ensalzando sus características, con el denominador común del fundamento por encima de la fuerza, de la técnica depurada ante su falta de estatura. Les voy a contar una anécdota: antes de saber de la clasificación de Corea del Sur en cuartos de final, charlando con mi amigo Fran Fermoso sobre el calendario, me habla de un emparejamiento Estados Unidos-Corea del Sur en tal ronda. “¿Y no te habrás equivocado con el calendario femenino?”, fue lo primero que le pregunté. No me cabía en la cabeza que los coreanos, que sí han cosechado éxitos a nivel femenino, haya redondeado tan destacado torneo.  Con pívots móviles e inteligentes a la hora de defender en inferioridad física, circulación de balón y tipos que sí se atrevían a entrar a canasta tras sus típicos “ochos”, Corea del Sur fue la selección que más puntos anotó a los USA (81) y contaban con un niño de 16 años (de octubre del 2000 y con cuerpecito de niño), brazos larguísimos, que era una delicia verle jugar. Su nombre: Lee Hyunjung. El problema que no se les considera mercado para Europa por un tema cultural, de idioma y de pasaportes. Pero si este chico juega así ahora…

China Taipei era algo parecido a Corea del Sur, con menos potencial. Y China era una potencia directamente. Respecto a sus compatriotas continentales, son los que menos utilizan el triple, porque sí tienen la estatura. Zhu Rongzhen llegaba con la fama del Mundial oficioso de Mannheim hace tres meses y con sus 2.10 de estatura, garantizaba potencia y buenos fundamentos de cinco puro. Quizás le falte la polivalencia y la ‘mala leche’ que tenía su compatriota Zhu Qi, elegido este año en el draft NBA, pero fue de los interiores más consistentes (9.3 puntos y 8.9 rebotes). Y sus números no fueron más destacados, porque China apostaba claramente por el contragolpe. Por correr y lanzar largos pases que cierto chaval capturaba rodeado de rivales, haciendo alarde de grandes manos: Wu Juyia. Un alero de dos metros, delgado y fibroso, con habilidad de ‘wide receiver’ de NFL, repleto de fundamentos, con tiro algo inconsistente aún, pero buena mecánica y técnica para marcar los pasos entrando a canasta. Ganaron a Australia con gran facilidad (90-72), pero sufrieron el traspié de arrodillarse en octavos ante Corea del Sur en octavos (70-75).

El bosnio Dzanan Musa, un prodigio de jugador (FIBA Photo).
El bosnio Dzanan Musa, un prodigio de jugador (FIBA Photo).

Muchos tuvimos la sensación que Lituania jugó frente a Estados Unidos la final anticipada. En la fase previa se toparon con la defensa española (61-65) y eso les condenó a la parte del cuadro en la que encaraban a Francia en cuartos y a los estadounidenses en semifinales. Los lituanos fueron ‘lituanos’ jugando al baloncesto: grandes tiradores, pívots móviles con buen pase y tiro exterior, aleros penetradores y un base que dirigía la contienda como un maestro: Arnas Velicka, recientemente fichado por el F.C. Barcelona (que ya tiene en sus filas a su compañero Tomas Balciunas), gran tirador de fuera y muy potente para entrar a canasta, que tenía madera de jugador y baloncesto de veterano. Empeñado en ocasiones en anotar él y en amasar el balón, le impidió ver que jugando el pick&roll central podían abrir la lata de la defensa americana. Un talento y un carácter, con 12.1 puntos de promedio. Y como buena Lituania que se precie, tenían su gran tirador en el alero de 1.96, Lukas Uleckas, jugador de gran clase.

Los turcos Bitim y Duran, al rebote (FIBA Photo).
Los turcos Bitim y Duran, al rebote (FIBA Photo).

Quienes tocaron la gloria hace un año y en esta ocasión quedaron apeados de cuartos de final, fue la selección de Bosnia Herzegovina, generación campeones de Europa con 16 años. Tuvieron su día malo en la fase previa ante Francia (84-65) y cayeron también en octavos ante Australia (72-75). Pero su enorme talento dejó impregnado el pabellón municipal de Utebo (donde más jugaron). Tuve ocasión de ver en directo al fin, a su estrella Dzanan Musa, base-escolta-alero de 2.03, uno de los grandes talentos producido por el baloncesto balcánico en los últimos tiempos y por supuesto, el mejor por los bosnios en tiempo. Con piernas muy potentes y cargado de gran técnica individual, tiene los arranques en tiro de larga distancia, en entradas a canasta, como los de un Rudy Fernández más grande y corpulento, así como los malos modos de una escuela que parecía extinta, retazos setenteros, como los que sacaba a relucir Moka Slavnic. Encarándose con rivales, existe una curiosa anécdota con nuestro compatriota Unai Mendicote en un encuentro previo a este campeonato, incidiendo en sus provocaciones, el bosnio le espetó un “¿dónde vas, ante el mejor jugador del mundo?”, a lo que el jugador de Sestao le contesto un “¡Ah! ¿Sí? Pues ya nos veremos en mi tierra (juega en el CAI Zaragoza)”. Musa no es el único talento bosnio, pues se veía acompañado por el base Sani Campara, excelso pasador (nueva adquisición del Real Madrid) y un ala-pívot con mucho oficio interior, Vedran Mirkovic. Un noveno puesto fue muy pobre para ellos. Pero espérenles en el futuro.

Los brazos interminables del francés Jaylen Hoard (FIBA Photo).
Los brazos interminables del francés Jaylen Hoard (FIBA Photo).

Canadá fue el equipo con peor mala suerte de todos. Perder ante Turquía en cuartos de final fue el único error que tuvieron. Todo lo demás, victorias. Demasiado castigo ser quintos con una sola derrota. Y en sus filas se encontraba una de las atracciones del campeonato: Rowan Barrett Jr., o lo que es lo mismo, el hijo del internacional canadiense de los 90 y principios de siglo, una máquina de anotar con tan sólo 16 años. Eso sí, para anotar 33 puntos a Turquía y 23 a Australia, se las tiraba todas. Pocos balones salían de sus manos en forma de pase. Pero no se puede ser ajeno a su talento anotador, que le otorga mucha expectación de cara a su futuro NBA, con sus tiernos, repetimos, 16 años.                

A Francia y Australia debemos meterles en el saco de lo previsto. Baloncesto rápido, explosivo y espectacular en los primeros, sobrio, potente, poco dado a florituras el segundo. Sexto y séptimo puesto respectivamente, clasificación muy correcta para ellos.

Mención especial a nivel individual, merecen:

Onuralp Bitim (Turquía): Junto a Duran, el máximo responsable de hacer a los turcos finalistas. Alero atlético de buenos fundamentos y buen tiro. Otro proyecto a lo Cedi Osman, pero el actual sub 17, con carácter “sobradete”.

El enorme talento en acción del coreano Lee Hyunjung (FIBA Photo).
El enorme talento en acción del coreano Lee Hyunjung (FIBA Photo).

- Danilo Djuricic (Canadá): Una de las mejores muñecas de la Copa del Mundo desde su posición de alero.

- Oluwasimisola Shittu (Canadá): Pívot de gran potencia física, privilegio que le da superar a sus rivales. Lo de los fundamentos, va con lo correcto. De cara al aro.

- Olivier Sarr (Francia): Pívot con 2.10 de estatura, más largo que un día sin pan (o al menos, así lo aparenta). Atlético, con un recorrido muy amplio de mejora. Será estrella.

- Jaylen Hoard (Francia): Alero de 2.02, típico prototipo por el que la NBA suspira: brazos larguísimos, atlético, fibroso, rápido…con peldaños por recorrer en todas sus facetas, pero todas tienen ya un mínimo. Promete.

- Samson Froling (Australia): Pívot zurdo de 2.09 y nacido en el 2000. Interesante proyecto. Sabe distribuir el balón y proteger con el cuerpo sus tiros. Muy a seguir.

- Kody Stattmann (Australia): Alero atlético y serio en su juego. Buen tirador.

- Lautaro López (Argentina): Base, brazos muy largos y con potencial anotador. Entre el desaguisado argentino, lo más potable.

- Francisco Farabello (Argentina): Con cuerpo aún de niño, pues es nacido en noviembre del 2000, el hijo del mítico Daniel Farabello parece proyectarse como base de calidad.

- Li Xiangbo (China): Ala-pívot con mucho oficio, sabe lidiar muy bien bajo canasta. Marca bien los pasos, los tiempos y coger posición al rebote.

El base lituano y reciente azulgrana Arnas Velicka (FIBA Photo).
El base lituano y reciente azulgrana Arnas Velicka (FIBA Photo).

En definitiva, un magnífico torneo, con buenas selecciones y magníficas individualidades. Quizás hayamos echado en falta un verdadero adversario para Estados Unidos, pero sí vimos baloncesto de calidad y hacernos la idea de lo difícil que es conseguir una buena plaza en una Copa del Mundo. Así que redundamos en ello: España, cuarta posición. Todo un éxito.