COPA DEL MUNDO U17 (III)

COPA DEL MUNDO U17 (III)
España, una notable actuación para llegar a ser cuarta del mundo

Antonio Rodríguez

España, una notable actuación para llegar a ser cuarta del mundo

Dos derrotas consecutivas para finalizar un campeonato, pueden sonar a decepción. Sobre todo, si tenemos en cuenta que estuvimos a un palmeo sobre la bocina de entrar en la final. Hay que valorarlo en su justa medida y ver que Canadá, por poner un ejemplo, ganó todos menos un encuentro, el correspondiente a los cuartos de final ante Turquía, debiendo conformarse con un quinto puesto. Que la irregular China, tenía un material humano extraordinario, para que en el cruce hubiese derrotado a España y no sería sorpresa mayúscula o que Bosnia se tuvo que conformar con la 9ª plaza, tras el tropezón de octavos de final ante Australia, cuando esta generación el año pasado fueron campeones de Europa y recibidos en Sarajevo como verdaderos héroes nacionales. Cuartos del mundo. Piénselo nuevamente. Está muy, muy bien. Se lo aseguro.

España, un cuarto puesto de mucho mérito (Foto FIBA).
España, un cuarto puesto de mucho mérito (Foto FIBA).

Alejandro Martínez contaba con una generación (los nacidos en 1999) de cierto talento, al que a muchos jugadores tal campeonato les ha llegado muy pronto en sus vidas. Sin bases destacados y con el eterno problema de la estatura, hubo que derrochar toda la energía posible y fe en las posibilidades propias, como para llegar al lugar de honor para un anfitrión: las semifinales. Una excelsa segunda mitad ante Australia (con un parcial de 44-30, tras retirarnos al descanso por detrás, con 30-33), obró que los jugadores de nuestro Equipo Nacional se diplomasen.

Mucha defensa y asegurar el rebote defensivo, fueron una base inicial para que en ataque, la calidad sobre todo de Sergi Martínez y Miguel González, nuestros dos jugadores más destacados, resolvieran. Si el segundo no se hubiese lesionado en los últimos instantes de la prórroga ante Turquía en semifinales, quizás pudiéramos hablar de una medalla colgada en los nuestros.

 El seleccionador Alejandro Martínez enfatizó mucho en el trabajo defensivo, en las ayudas, en no permitir apenas penetraciones rivales y sobre todo, asegurar el rebote, donde Sergi Martínez estuvo imponente. En ataque, las brillantes actuaciones de Miguel González, el hacelotodo de 2.01 de estatura, muy brillante en la fase previa, con 19.5 puntos en los dos primeros choques (el tercero, frente a Argentina, no jugó más que un minuto), dieron una velocidad de crucero que nos sirvió para superar en octavos a China Taipei con holgada comodidad (112-60) y tal inercia fue aprovechada para creer en el éxito en cuartos de final ante los citados australianos, donde hubo momentos preocupantes que se solventaron (74-63), mostrando la mejor versión tanto defensiva como ofensiva en el último cuarto, con un 27-16 de parcial.

Alejandro Martínez dando instrucciones en tiempo muerto (Foto FIBA).
Alejandro Martínez dando instrucciones en tiempo muerto (Foto FIBA).

En semifinales, el trampolín de unos notables 20 minutos iniciales ante Turquía (43-31 al descanso), no evitó que el encuentro se nos hiciera largo para las escasas rotaciones que se produjeron. Confiando en la apuesta de jugar en los momentos importantes con González como falso base y con ala-pívots móviles sin la utilización del único center puro, Ehigiator, que sí resultó ante Australia, seis jugadores llevaron todo el peso con 30 o más minutos jugados, se fallaron 16 de los 39 tiros libres que se intentaron, producto del cansancio y la mala fortuna en el palmeo final del pívot turco Duran, forzó una prórroga en la que por ritmo y dinámica de juego, parecía improbable que nuestros chavales salieran victoriosos (derrota por 78-83).

La buena defensa con la que se venció a Lituania en la segunda jornada (65-61), no existió en el cierre del campeonato por el bronce ante el mismo rival. Con la lesión en el tobillo de Miguel González en uno de los últimos lances ante Turquía, se dio más protagonismo a los locales Bernacer y Alocén, que aportaron cierto aire fresco que hacía replantearse las rotaciones tan cortas de jornadas anteriores. Las esperanzas se evaporaron en un primer cuarto en el que se salió tristones y sin punch (8-23), sin posibilidad de remontar. Y ahí se acabó el torneo para España.

Para Carlos Alocén, Josep Busquets, Francisco Salvador y Osas Ehigiator, este torneo les llegaba de forma prematura. Para el primero, porque aún es cadete (16 años) y ese año de diferencia se nota. Para Busquets, primera convocatoria con la Selección Española de toda su vida, le falta aún este rodaje internacional. Y para los dos pívots de equipos madrileños, porque tardarán en explotar -que lo harán- algún año más. La baja por lesión de Unai Mendicote el primer día y su talento ofensivo, se echó de menos.

Miguel González, una de las perlas de la Selección (Foto FIBA).
Miguel González, una de las perlas de la Selección (Foto FIBA).

De la actuación individual, la mostramos a continuación:

Josep Busquets. Escolta, 1.97. Joventut de Badalona. Ha mostrado buena muñeca, su principal virtud, en muchos momentos del campeonato, como para llegar hacerse un hombre importante en la rotación del equipo. Sacrificio en defensa, echamos de menos que entrase a canasta con convicción, porque puede hacerlo. Esta faceta ofensiva fue el gran debe ofensivo de la Selección. Cumplidor. 24 minutos, 8.9 puntos, 34.5% en tiros de campo, 30.8% en triples.

Miguel González. Alero, 2.01. C.B. Valladolid. El jugador con mayor talento ofensivo de la Selección junto a Sergi Martínez. Capaz de hacer de todo: driblar, pasar, rebotear en defensa, entrar a canasta y lanzar desde el exterior. Un todoterreno del que han apuntado todos los scouters y entrenadores universitarios que se encontraban en el recinto. Además, con una elegancia en todas sus acciones sublime, que nos recordaba aquella de Arturas Karnisovas. Es capaz de irse en uno contra uno de rivales más pequeños y de entrar por extensión con su mano izquierda. Su futuro problema pudiera ser que, de momento, se niega a abandonar su ciudad natal. Es cierto que en Valladolid ha tenido todos los cuidados, con un preparador físico de categoría, ex jugador de la ACB, como es David Enciso y que Paco García, ex entrenador de amplia experiencia en la Liga Endesa, se ha hecho cargo del equipo. Pero si quiere progresar al nivel de una estrella europea -que es en definitiva lo que proyecta-, debe empezar a convivir y competir en un baloncesto a su nivel. Porque el chaval es una joya.

Su lesión, en la disputa por un balón suelto ante Turquía en semifinales, auténtica mala suerte. En su estadística de anotación, no contemplamos el minuto que disputó frente a Argentina. 27 minutos, 13.4 puntos, 39.7% en tiros de campo, 27.5% en triples, 4.4 rebotes.

Javi López. Base, 1.90. Gran Canaria. Fue el tercer base de la Selección y apenas dispuso de minutos. Mostró rapidez y buena actitud defensiva. Poco más que añadir. 8 minutos, 3.8 puntos, 35.2% en tiros de campo, 37.5% en triples.

Raimon Carrasco. Base, 1.87. F.C. Barcelona. Fue el base titular en todos los encuentros. Sin embargo, en los importantes (cuartos y semifinales), su papel fue más secundario, pues Alejandro Martínez optó por Miguel González como director de juego. Más anotador que distribuidor de juego, sí estuvo muy oportuno con sus canastas ante Turquía, aunque tuvo problemas con las pérdidas de balón. Su habilidad para penetrar y levantarse a media distancia, insuflaba aire fresco al equipo. Discretos porcentajes de tiro. 22 minutos, 5.4 puntos, 27.8% en tiros de campo, 18.2% en triples, 1.2 asistencias.

 La raza de Sergi Martínez en esta entrada a canasta (Foto FIBA).
La raza de Sergi Martínez en esta entrada a canasta (Foto FIBA).

Joan Bernacer. Alero, 1.94. CAI Zaragoza. El jugador mallorquín fue utilizado con frecuencia en la fase previa y el encuentro ante China Taipei, que fue un festín para todos, para posteriormente pasar al ostracismo del banquillo…hasta que se le necesitó en la lucha por el bronce ante Lituania, debido a la lesión de González. Y en él vimos el mejor jugador de todo el combinado atacando la canasta, entrando y provocando faltas, sumando puntos o doblando balones, gran déficit -como ya hemos comentado- en el equipo. Levantó a la afición zaragozana en las pocas ocasiones que se hizo en la final por el bronce. Aguerrido.  13 minutos, 4.8 puntos, 52.9% en tiros de campo, 33.3% en triples, 2.2 rebotes.

Carlos Alocén. Base-escolta. 1.90. CAI Zaragoza. Es la perla de nuestro baloncesto nacido en el año 2000. En este campeonato tuvo pocas ocasiones para demostrar su valía, entre otras razones, con estas edades y enfrascados en campeonatos internacionales, el año de diferencia se nota muchísimo. Solamente disputó cuatro encuentros, el más notorio el de la lucha por el bronce ante Lituania. Se equivocaba, cometía errores y perdía balones, pero no pedía perdón. Seguía a su tarea sin arrepentimiento, con el descaro que a la próxima ocasión, lo haría bien. Y lo hacía. Y esa actitud es una bendición en un jugador que tiene que brindar grandes tardes de gloria a su club y más que probable, a la Selección. Buenos pases (4 asistencias en el último partido) y alguna canasta de mérito, arrancó ovaciones entre el público de su “ojito derecho”. Talento en ciernes. 15 minutos, 2 puntos, 42,9% en tiros de campo, 4 asistencias.

Unai Mendicote. Alero. 1.96. CAI Zaragoza. Unai tuvo la malísima suerte de lesionarse el primer día ante Mali. Dispuso tan sólo de 17 minutos en todo el campeonato, más unos segundos, a modo de homenaje que le brindó Alejandro Martínez ante Lituania, al final del torneo. Y es más que probable que su talento ofensivo y su empuje, se echase de menos en algunos momentos del encuentro semifinal ante Turquía. Tendrá muchas más ocasiones para mostrarlo. Desafortunado.

Acoydan McCarthy. Alero. 1.95. Real Madrid. Se esperaba bastante más del alero madridista, que disfrutó de minutos y oportunidades. Quizás fuese el jugador que más frío dejó a todos. Este hijo de ghanés y canaria, solamente se sintió cómodo cuando el equipo corría. Ahí era letal. Pero como eso no sucedió en muchas ocasiones en los choques importantes, vimos una versión constante de amagar sin llegar a pegar.

Celebración por un éxito (Foto FIBA).
Celebración por un éxito (Foto FIBA).

Amagar en defensa, porque con sus piernas prodigiosas y gran lateralidad, sus despistes o falta de colocación, llevaron a encajar algunas canastas importantes. Amagar en ataque, porque errático en el tiro exterior que apenas prodigó (tres triples en todo el torneo y escasas suspensiones de media distancia), tampoco ayudó entrando a canasta, cuando él, por condiciones, era el más rápido. Al primer bote, ya doblaba el balón al exterior. En su etapa cadete era el mejor nacional. Ahora, en su primer año junior, varios de sus compañeros le han pasado por la derecha. Y es verdad que el baloncesto nacional necesita de su brillantez, porque especímenes físicos de tal calibre, están muy escasos. Indeciso. 23 minutos, 5.1 puntos, 59.1% en tiros de campo, 33.3% en triples.

Osas Ehigiator. Pívot. 2.03. Baloncesto Fuenlabrada. Osas era el pívot titular, aunque en minutos jugados, no llegaba a serlo, pues se apostaba por la rapidez y circulación de otros compañeros. Como decíamos en el texto, este torneo le ha llegado muy pronto, porque un jugador como él, bastante por hacer aún, 2016 le llega prematuro. Aun así, nos alegra ver que hay movimientos que el año pasado no hacía, con lo que demuestra capacidad de mejora. En Fuenlabrada parece que están haciendo las cosas bien con él. 18 minutos, 5.4 puntos, 61.5% en tiros de campo, 4.1 rebotes.

Sergi Martínez. Ala-pívot. 2.00. F.C. Barcelona. El mejor de la Selección y con todo merecimiento, componente del mejor quinteto del torneo. Fue el corazón del equipo y cuando él tomaba aire, el motor funcionaba. Cuando resoplaba de cansancio, el motor se gripaba. Termómetro incansable que dio signos de flaqueza al final del campeonato por la acumulación de minutos. Todos hacían una mueca de resignación, añadiéndolo al comentario de “Ay, si midiese unos centímetros más”. Pero por medir lo que mide, hace todo lo que hace. Pívot abierto, que aprovechaba su gran capacidad atlética para superar a sus contrarios en uno contra uno permanentemente. Sus “coast to coast” partiendo de la captura de su rebote defensivo, fueron un sello del Equipo Nacional sobre el parquet del Siglo XXI. Muy seguro desde la línea de tiros libres, donde forzó infinidad de faltas, hasta que sus fuerzas ya no podían ni con las coplillas de un ciego.

Principal baluarte para asegurar el rebote defensivo en nuestro combinado, sus estadísticas en rechaces han sido escandalosos, sobre todo en la fase previa, con las piernas frescas: 15.3 de promedio en las tres primeras jornadas. Forzaba más de 10 tiros libres a cada partido (toda una locura). Su capacidad de liderazgo a través de su sacrificio, ha traído muchas buenas nuevas a este equipo y en un futuro, allá donde esté, seguirá haciéndolo. 33 minutos, 19.9 puntos, 44.4% en tiros de campo, 56.9% en tiros libres, 12.9 rebotes.

Francisco Salvador. Ala-pívot. 2.00. Real Madrid. Otro jugador al que le ha llegado pronto este campeonato. Como hombre alto, necesitará más tiempo para hacerse. Pocos minutos, habilidad para abrirse tras bloqueo y tirar de tres, con bases mejores pasadores, quizás amplíe la gama tras bloqueo, porque lo hace francamente bien. Cumplidor en defensa y bien en rebote para sus pocos minutos en pista. 11 minutos, 3 puntos, 42.1% en tiros de campo, 33.3% en triples, 4.6 rebotes.

Joel Parra. Ala-pívot. 1.98. Joventut de Badalona. Quizás este jugador nacido en el año 2000 no esperaba jugar tantos minutos ni tener tanto protagonismo. Pero su radio de acción en la pista era una de las atracciones de Alejandro Martínez para ponerlo en cancha. Inexperto aún y con lógicos despistes de un chaval de 16 años, sí que fue creciendo en confianza según se le iba demandando protagonismo. Era en ocasiones el alero alto para ayudar a los pívots a en tareas reboteadoras, rápido en transiciones y efectivo en tiros cortos tras ganar la posición. Un zurdo nato (¿de verdad era diestro hace años?), que debe estar más avispado en el poste alto cuando juega al ataque, porque puede hacer mucho daño desde ahí. Prometedor. 23 minutos, 9.9 puntos, 50% en tiros de campo, 5 rebotes.