NARRADOR Y COMENTARISTA

NARRADOR Y COMENTARISTA
Lalo Alzueta y Oscar Quintana fueron la cara visible de la liga en TVE

Antonio Rodríguez

Lalo Alzueta y Oscar Quintana fueron la cara visible de la liga en TVE

Llegaban a cada retransmisión los domingos dos horas antes y les observaba bromear con los cámaras, con los técnicos de sonido, los operadores del servicio de estadísticas con los que compartían mesa. Bromas de bienvenida como una tarjeta de presentación.  Son Lalo Alzueta y Oscar Quintana, los encargados de haber llevado los comentarios de los encuentros de Liga Endesa en TVE durante las dos últimas temporadas, los que se colaban en las casas con sus locuciones, opiniones y el siempre amenazante chascarrillo que nunca decepcionaba. Narrador uno, comentarista el otro. Cadencia perfecta en Lalo Alzueta, ritmo medido, vocabulario amplio, tono e intensidad unidos en un notabilísimo combo para ayudar y aupar a que la emoción intrínseca del juego, se asomara en nuestras pantallas del salón. Oscar Quintana aportaba los comentarios técnicos, operaba con bisturí en los tiempos muertos para que esa colección de garabatos resultasen legibles, exponía con la mayor sencillez y coherencia lo que sucedía en el encuentro con su rápida verborrea, adelantándose a lo que iba a acontecer. Respetando al juego y a sus protagonistas. Por encima de todo.

Cuando la emisión finalizaba y había que recoger bártulos, continuaba mi particular convivencia con ellos. Todos los domingos tenían el mismo inicio en sus matinales, en nuestro punto de encuentro como un segundo hogar, la estación del AVE en Atocha. Alguna de las esquinas del vagón-cafetería, nuestro personal reino para charlar durante las dos, tres horas que durase el trayecto hasta la ciudad correspondiente. Y allí se conversaba, entre refrescos y chocolatinas que Lalo bien se encargaba de acarrear, de multitud de asuntos. Pero sobre todo, de baloncesto. Lalo Alzueta es un enamorado del baloncesto. Y Oscar Quintana, un apasionado. Podría estar todo el día hablando de baloncesto encantado. Y en mi caso, encantando. Quintana, un licenciado en derecho, es un tipo agradecido por lo que este juego le ha dado a lo largo de su vida -y lo que aún le tiene que dar-. Se siente privilegiado por todo lo que ha vivido y al lado de quién. Y lo expone. Como Lalo Alzueta expuso en un tweet, “no hay universidad que enseña la mitad que un café contigo”. Con su coletilla inicial de “Maestro, …”, se lanzaba a un fascinante mundo de razonamientos y detalles sobre nuestro deporte, un torrente al que nos afanábamos a asimilar y a ser posible, memorizar. Esencia para amar esta ‘chaladura’ de cinco contra cinco y un balón.

Para la posteridad quedarán las cenas. Relajadas sesiones tras los encuentros, cuando sus horarios obligaban a hacer noche en la ciudad, un infinito repertorio de historietas y anécdotas de Lalo, de chiste rápido y certero, que añade con su excelsa imitación de voces, la carcajada colectiva a las tertulias. Para la posteridad quedará la invitación a sus raíces almerienses y la barbacoa en su hogar maternal, aderezando junto a los chuletones, ese concepto de piña entre los tres, sagrado para él. Como quedarán las amistades de Quintana. Miren, no es casualidad que en aquellas plazas en las que ha entrenado y hayamos ido de manera reiterada, sean Manresa, Sevilla, Zaragoza o Murcia (en Fuenlabrada, apenas estuvimos una vez), haya dejado esa colección de amigos que casi rinden pleitesía a su llegada. Claro, que la pauta reverencial que pueda tener tal pleitesía, la rompe él con una broma, dos carcajadas y aflora el abrazo y la amistad como bienvenida. Esa huella es el verdadero legado que deja este mundillo y este deporte. En tipos como él.

Y estos han sido, narrador y comentarista, en Teledeporte las más veces, comentando la Liga Endesa. Dos tipos que desde el primer momento hicieron ‘clic’, cuya conexión y entendimiento era palpable en antena. Y que desde el primer momento, tenían claro el concepto de equipo entre los tres, de ‘pineapple’ que le gustaba llamar a Lalo Alzueta. Mario Hernando porfió por Lalo y llamó a Quintana por si le interesaba que fuese el comentarista. Como bien dice Oscar, “con Mario empezó todo”.

Desde mi posición, señores, ha sido un tremendo honor compartir dos años con vosotros. Honor y disfrute, como para mostrar mi admiración eterna…hasta que me la hagáis dejar a un lado con uno de vuestros chistes y vuelvan las carcajadas.