LA FOTO: LUKA DONCIC

LA FOTO: LUKA DONCIC
La belleza de la mejor acción del 2º partido, en una instantánea

Antonio Rodríguez

La belleza de la mejor acción del 2º partido, en una instantánea

Recibió un pase largo en contragolpe, marcó los pasos con la habilidad de un maestro para zafarse de un veteranazo como el griego Perperoglou y en el salto, frente a uno de los jugadores que más se prodigan en ello, como Tomas Satoransky, aguantó en el aire para lanzar el tiro cuando estaba cayendo. Dos puntos más, el clamor de un pabellón y la muestra de la pureza de todos los gestos en un niño de 17 años: Luka Doncic.

(ACB Photo).
(ACB Photo).

Jugó 09:44 en el tercer encuentro de esta serie. Anotó los dos intentos a canasta que tuvo. Jugó acompañando en pista a Sergio Llull y Sergio Rodríguez, en la curiosa circunstancia de formar parte del quinteto en cancha los tres bases que Pablo Laso ha utilizado esta temporada. A veces subía el balón y dirigía jugada, a veces aprovechaba un bloqueo y ocupaba posición de tirador en la esquina. En defensa le tocó lidiar frente a Stratos Perperoglou con las tablas que ya dan un puñado de partidos jugando con el primer equipo y varios centenares de entrenamientos, usar su cuerpo en el choque con el contrario para que no corte hacia donde pretendía, bloquear el rebote con fuerza y estar atento a los cambios de marca.

 La primera canasta que anotó es digna de un tipo confiado, fiel creyente en sus posibilidades, porque en poste bajo ante Perperoglou (que fue ‘compañero de baile’ gran parte de sus minutos jugados), parecía sentirse superior, sacando ventaja donde quizás sólo él la veía y forzando falta personal. Luego, llegó el momento de la fotografía.

Hay que marcar los dos pasos en un contragolpe, una vez tienes el balón controlado, con la precisión y la cadencia perfectas para evitar al rival que se cruza. Hay que tener dominado el arte del equilibrio para encontrar a Satoransky en el camino, con todo el deseo de taponar, y saltar ante la sombra del azulgrana, mucho más arriba…y aguantar, aguantar, sentir que se va descendiendo y desde ahí, sin perder la perpendicularidad con el suelo, dar el golpe de muñeca perfecto, para que el balón entre dulcemente en la canasta.

Dulzura, sí. Como los perfumes que caen de gota en gota, así fueron las dos canastas de Luka Doncic. Esencias de estrella en ciernes que lucha en estos últimos días de Junio, por su segundo título liguero. Con 17 años.