GUSTAVO AYÓN, ALLÁ DONDE SUS TIROS TE LLEVEN

GUSTAVO AYÓN, ALLÁ DONDE SUS TIROS TE LLEVEN
El increíble porcentaje del mexicano en esta serie, aúpa a los suyos

Antonio Rodríguez

El increíble porcentaje del mexicano en esta serie, aúpa a los suyos

Sobre Gustavo Ayón en particular, nos debíamos detener. Su 9 de 9 en tiros de campo en el segundo encuentro de la final de la Liga Endesa, con el triunfo de los suyos (70-90) en el Palau Blaugrana, hace que el Real Madrid tenga un bastión interior difícilmente igualable. Por calidad, por rendimiento y por estado de gracia. Sí, recordábamos un 10/10 en tiros de dos puntos que logró Juan Antonio San Epifanio, nuestro alabado Epi, exactamente hace 30 años, aunque para su desdicha, sucedió en el enfrentamiento en el que los azulgranas perdieron la liga ante el Real Madrid, también en una final y también en el Palau.

(ACB Photo).
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En los tiempos en que el baloncesto es más rotacional, más duro y con peores estadísticas en tiros de campo respecto a lo vivido por San Epi hace 30 años, ver exhibiciones como las del mexicano el pasado viernes, son para guardarlas en el baúl de buenos recuerdos por parte de cualquier aficionado. En la final lleva exactamente un 14/17 en tiros de campo (82.4%). Sus números fueron notables ya en semifinales ante Valencia Basket, con un 64.2% (18/28), aunque menores lógicamente, que la inmaculada estadística lograda ante UCAM Murcia en cuartos de final (13 de 13).

Gustavo Ayón es la perfección hecha pívot para Pablo Laso. Un entrenador criticado por el uso realizado sobre Ante Tomic o Ioannis Bourousis, ve en el mexicano todo lo que quiere para que el juego que tiene en su mente, se ejecute a la perfección. Su enorme porcentaje viene dado primeramente, por una extrema confianza en sus posibilidades. Si rescatamos de la videoteca al fortísimo, pero aún limitado pívot que emigró a la NBA desde Fuenlabrada, podemos ver la evolución de nuestro protagonista. La media vuelta en suspensión en poste bajo, lanzanda desde muy arriba ante Tomic, en la primera mitad del partido en el Palau el pasado viernes, es una combinación de habilidades que aglutinan todo el esfuerzo y la mejoría sufrida -mejor dicho, trabajada-, por Ayón. Su mayor conocimiento de cómo desenvolverse por línea de fondo, esperando el pase doblado del Chacho, de Llull, de Carroll, ocupando la mayor anchura posible, para anotar, es el nítido seguimiento al capítulo de su bliblia baloncestística particular del ‘como mejorar’. Curiosa biblia que no habla de milagros y sí de esfuerzo. Continúa el bloqueo en el dos contra dos junto a un compañero y se para a medio camino entre la suspensión y la entrada, para lanzar tiros cortos con cierta elevación de difícil ‘touch’ que él tiene. De los porcentajes en esos tiros, les remitimos nuevamente a los primeros párrafos.

(ACB Photo).
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Gustavo Ayón corre la pista como un pequeño y en defensa, sobre todo en defensa, acomete una labor impagable. Ordena en su mente todo lo que sucede a su alrededor, como para saltar al exterior entre los constantes cambios de asignación que se ordenan desde el banquillo. Puntea tiros exteriores (ante Doellman en el segundo encuentro de la final, fue un ejemplo), recupera su posición interior para seguir defendiendo al croata Tomic, una de las mayores amenazas del equipo rival, como a Samuels, para aguantarle con su dureza. Y vuelta a empezar.

Promedia 15 puntos en esta final, segundo en su equipo tras los 17 de Llull, más 6 rebotes en 26 minutos de juego. Su cara de absoluta concentración -nunca de hostilidad ni rencor-, trasciende en una seguridad en la zona para el Real Madrid, junto con la ayuda de Felipe Reyes (nuevamente decisivo) a prueba de títulos. Sus poderosos brazos parecen alzar un poco más las aspiraciones de los suyos. Mientras vemos hasta dónde, disfrutemos de su juego. Gustavo Ayón, la mejor respuesta en las zonas del Real Madrid.