Y AHORA, MADRID

Y AHORA, MADRID
Real Madrid y F.C. Barcelona cambian de sede, pero no de argumentos

Antonio Rodríguez

Real Madrid y F.C. Barcelona cambian de sede, pero no de argumentos

“Vamos a ganar en Madrid”.

“Para nosotros, un 1-1, es como un 0-0. Tenemos que ganar dos partidos y ya está”.

(F.C. Barcelona).

“Espero que nuestro público se convierta en el sexto hombre, que llene el Palacio y nos apoye en cada momento”.

(Sergio Llull).

No, estas declaraciones tan aseguradoras del éxito por parte del F.C. Barcelona, provienen de estos dos días de descanso, no. La primera la realizó Marcelinho Huertas y la segunda Pete Mickeal. (Hemeroteca Mundo Deportivo, 11 de junio del 2012). Pero tanto ellas, como las de Sergio Llull, bien pudieran valer cuatro años después. Tanto, que hasta la Selección Española de fútbol estaba enfrascada en mitad de una Eurocopa por esas fechas, siguiendo con las semejanzas.

(ACB Photo).
(ACB Photo).

Tengo un buen amigo madridista que me comenta su convencimiento por ganar los dos choques en Madrid. En su cabeza tiene la imagen del 70-90 del pasado viernes y la enorme superioridad mostrada por el Real Madrid. Con eso, le basta. Y tengo un buen amigo culé que se afana en aclarar que las finales entre estos dos equipos tienen cuentos muy diferentes, a imagen y semejanza de los choques en tenis, con una curiosa y confirmada alternancia en el dominio de los mismos. Y que por ello, es tan importante la estadística de lo que sucede en el choque inicial. Porque quien da primero…

Lo cierto es que, como en 2012, la imagen es que los hombres entrenados por Pablo Laso pudieran ir perfectamente 0-2 en esta finalísima de la Liga Endesa y están ambos en igualdad de resultados. Que en aquella ocasión, tras el tercer enfrentamiento en Madrid, con otra victoria para los locales con claridad (85-59), pudieran haber acabado 0-3, cerrando la serie y la temporada. Sin embargo, no fue así y tras la machada blaugrana en el cuarto envite, levantaron el trofeo tras el quinto, al candor y recogimiento del Palau. No vamos a ejercer de adivinos sobre lo que acontecerá, pero tras los dos primeros capítulos del serial, ambos tienen mucho parentesco. 

(ACB Photo).
(ACB Photo).

El Real Madrid venció por 70-90 en el Palau Blaugrana en el 2º encuentro de esta final, entre otras razones, porque defendió. ¿Y qué defendió? Pues todo aquello que le hizo daño dos días antes:

- Por un lado, lo que alabamos desde estas mismas páginas: el bloqueo y continuación entre Juan Carlos Navarro y Ante Tomic. Ambos vertebraron el juego ofensivo de Xavi Pascual, realizándolo con la efectividad propia de los tiempos de Marcelinho Huertas entre ellos. En esta ocasión, con las constantes rotaciones entre los hombres ordenados por Laso, no dieron opción, ni a que Navarro estuviese cómodo pasando, ni sobre todo, a que Tomic recibiera cuando cortaba hacia canasta. Le forzaban a jugar en poste bajo, donde su actuación fue notable (14 puntos), pero no generaba lo mismo.

- El lanzamiento exterior de Doellman. Dijimos en la previa que Justin Doellman había sido el principal estilete azulgrana en los cuatro enfrentamientos previos a esta final (con una media de 17 puntos). Su 5/6 en triples escoció mucho entre los blancos y fueron con mucha más agresividad por él en el segundo envite. El F.C. Barcelona supo sacar buenos tiros exteriores desde dobles pantallas al hombre que salía de bloqueo, para desesperación de Laso, pero en líneas generales, detuvieron con mayor eficiencia tales tiros.

- Las entradas de Tomas Satoransky. Sin ver caminos claros hacia canasta, se vio obligado a lanzar suspensiones, muchas de ellas bien punteadas.

- El lanzamiento triple de Alex Abrines y Brad Oleson, que se quedaron ambos en 0/6 desde el 6,75.

 

Y atacaron como el Real Madrid ha sabido hacer a lo largo de todos estos meses, desde el ya lejano octubre. Los 94.5 puntos de promedio a lo largo de la liga regular no son un casual, sino producto del enorme talento a lo largo de su plantel. Además, todos los jugadores forzaban el correr a la mínima ventaja. Sergio Llull pareció un tren de mercancías cuando se arrancaba. Si Carroll no estuvo acertado en esta ocasión (1/8 en tiros de campo), el 7/12 en triples combinado por Rudy Fernández, Trey Thompkins y Sergio Llull, volvieron a dar marchamo de ganador a su línea exterior. Su movimiento de balón en el último cuarto, fue magistral.

Ambas plantillas tienen demasiados buenos argumentos a poner sobre la mesa de juego. Estamos convencidos que muchas de estas armas quedarán relegadas esta tarde, para poner otras sobre la palestra. La imagen de Perperoglou tras su canasta vencedora, contrasta con la sonrisa convencida de Nocioni en el banco en los últimos minutos dos días después. “Tenemos más experiencia y lo del 2012, en el que el equipo estaba haciéndose, no nos volverá a suceder” dice mi buen amigo blanco. “Les hemos ganado las dos veces en el Palacio esta temporada. Eso cuenta” dice mi buen amigo azulgrana. Que sea lo que tenga que ser. A partir de esta tarde, a las 20:00 en el Barclaycard Center.