UN REPASO FINAL

UN REPASO FINAL
Guadalajara nos dio un recorrido a nuestro baloncesto junior

Antonio Rodríguez

El F.C. Barcelona Lassa se proclamó campeón del Campeonato Endesa Junior el pasado fin de semana. Ellos han sido exponentes de la tremenda igualdad que imperó en la competición. El Real Madrid arrollador de la pasada temporada, con uno de los mejores equipos que se recuerdan (Luka Doncic, Emanuel Cate, Jonathan Barreiro, Santiago Yusta o Andrés Rico), son de los que se ven cada ciertos -pocos- años y este 2016 ha dado paso a un torneo de gran competitividad que vio a los azulgranas victoriosos, no sin antes sufrir ya en su segundo día de competición, donde tuvieron que golpear con su superioridad física para derrotar al Invesia Granada (83-64), entrando en el último cuarto con empate a 53. Exceptuando el 93-51 que endosó al Ciudad de Valladolid en octavos de final, ya sea en cuartos ante el Hospitalet (83-78), las posteriores semifinales ante el Gran Canaria (75-63) o la final ante el Real Madrid (65-58) han supuesto buena gestión y solvencia ante finales igualados. Quizás el hecho que Alfred Julbe, entrenador del equipo junior del club, así como del LEB Oro, les ha hecho coincidir en entrenamientos, haya servido para saber manejar estas situaciones.

F.C. Barcelona Lassa, campeón del Campeonato Endesa Junior (Foto FEB).
F.C. Barcelona Lassa, campeón del Campeonato Endesa Junior (Foto FEB).

Los azulgranas contaban con uno de los equipos físicamente virtuosos y más proyectados al baloncesto de élite (llegar a la Liga Endesa). La defensa zonal en multitud de versiones que su entrenador ordenaba en pista -incluyendo las presionantes-, era una clara exposición de jugadores con altura, gran envergadura y enorme polifuncionalidad. Eric Vila, Máxim Esteban, Aleix Font y Rodions Kurucs fueron muestra palpable. Los cuatro parecen destinados a ser jugadores exteriores (con 2.06, 2.00, 1.93 y 2.03 respectivamente) y con la compañía de los 2.13 de Atoumane Diagne, su mayor poderío interior en el centro, es lo que completaba su robustez defensiva. No estuvieron especialmente brillantes en ataque, aunque Julbe les invite a que tomen decisiones, a que se equivoquen. Y así les sucedió en cuartos y semifinales, donde predominaron los lanzamientos de tres puntos, una y otra vez sin acierto (10/34 ante Hospitalet; 10/37 en ante Gran Canaria, 28.2% en el total de ambos días), que les valió que les remontasen 24 de los 27 puntos que tenían de ventaja en el tercer cuarto ante sus vecinos de Hospitalet, llegando al último minuto defendiendo la opción del empate con un triple rival, o que nunca se fuesen de los grancanarios. Es arriesgado, sí, pero forma parte de esa frescura que siempre mencionamos de esta categoría: el derecho a equivocarse.

Eric Vila fue fundamental para los azulgranas en la final (Foto FEB).
Eric Vila fue fundamental para los azulgranas en la final (Foto FEB).

Es cierto que el planteamiento fue distinto y los intentos triples decrecieron ostensiblemente ante el Real Madrid (19 intentos solamente, para 7 canastas, un 37%), teniendo Eric Vila (17 puntos y 2/4 en triples) y Rodions Kurucs (14 puntos, 3/6 desde tal distancia) el acierto exterior que no encontraron en días precedentes. Sí les faltó aplomo en la dirección en pista, pues Pol Figueras no supo transmitir el orden idóneo, sobre todo cuando sus compañeros se veían enfrascados en locuras de tiro (reiteramos la capacidad para equivocarse), pero supieron responder en situaciones críticas. Muy loable el trabajo interior de mencionado Diagne, así como el enorme trabajo de un claro jugador interior como Sergi Martínez, que con sus dos metros pelados, luchó como un jabato y dio posesiones valiosísimas.

En definitiva, muy tiernos y jóvenes aún, tenemos que esperar a ver su futura evolución, porque tipos de esa estatura que serán conducidos a posiciones exteriores, se les obligará a progresar en su dominio de balón y se les evaluará quién de ellos podrá llegar a ser tirador puro (Esteban y Kurucs, muy posiblemente. Sobre Font, tengo mis reservas aún, así como con Vila).

El entrenador azulgrana Alfred Julbe, dando instrucciones (Foto FEB).
El entrenador azulgrana Alfred Julbe, dando instrucciones (Foto FEB).

Al Real Madrid lo peor que le pudo pasar es que le comparasen con el del año pasado. Y no tenían nada que ver. Prácticamente nuevo plantel, nuevo entrenador (Javi Juárez por Paco Redondo) y sobre todo una forma muy distinta de ver y ejecutar el baloncesto. Promediaron 60 puntos en los cuatro envites de rondas eliminatorias. Es cierto que se empleaban muy fuerte en defensa (permitieron 53.8 puntos en tales choques) y tenían el bastión interior de 2.18 del brasileño Felipe Dos Anjos, sin duda uno de los atractivos del torneo. Pero no se les vio frescura en ataque, ni virtudes ni errores de jóvenes y sí mucho anquilosamiento en ataque, regidos por encorsetados sistemas ofensivos y alguna mala mirada desde el banco a malos tiros. No creemos que se trate de eso en esta categoría.

Estuvieron a punto de ser derrotados en semifinales ante la Penya (64-63), precisamente porque éstos ofrecieron todo lo contrario al Real Madrid y en definitiva, los blancos dejaron la imagen gris de los uniformes que lucieron los más días. Es cierto que hay que destacar la decisión para ganar encuentros en los momentos finales de Dino Radoncic (ante el Joventut fue vital), cuyas entradas remontando línea de fondo eran muy efectivas, apoyado en su tremendo físico. Pero su selección de tiro era malo y su acierto, escaso (34% en las eliminatorias, con un 6/19 en semifinales y un 6/17 en la final). Nos gustó mucho el juicio que le ponía al partido Ignacio Ballespín, quizás el componente con más experiencia de la plantilla, anotando donde y cuando se necesitaba. Y por supuesto, todo parecía que estaba enfocado para que fuese Felipe Dos Anjos quien desestabilizara los enfrentamientos. Más potente de piernas que el año pasado, tiene un buen repertorio de tiros cortos y sin ser un gran talento ofensivo, se le ve cierta progresión ofensiva (sobre todo el recibir, girarse y tirar suspensiones cortas, que le rentan mucho). Pero nos quedamos con ver jugadores que ‘parecían que…’ y por la rigidez ofensiva, no destacaron. No sabemos lo que puede dar un jugador con una planta tan imponente y buena mano como Francisco Salvador, por ejemplo. No lo sabemos.

El escolta del Real Madrid Ignacio Ballespín, un sabio del baloncesto (Foto FEB).
El escolta del Real Madrid Ignacio Ballespín, un sabio del baloncesto (Foto FEB).

El FIATC Joventut pudo ser, como hemos mencionado, perfecto finalista de este Campeonato Endesa Junior. Un resbalón de Pol Molins cuando entraba a canasta en la última jugada, entra en la probabilidad de haber sido la nimia diferencia de estar o no estar. Porque su último cuarto ante el Real Madrid (cuando lo iniciaron, iban por detrás, 50-39), fue de antología. Un jugador de rotación como Arnau Parrado, con tres triples consecutivos, les metió de lleno en la lucha.

En general, la Penya ha desarrollado un juego notable, debiendo eliminar a uno de los mejores equipos de esta categoría, CAI Zaragoza (78-75) en cuartos de final, sin el físico en los hombres interiores que Real Madrid, Barcelona, Gran Canaria o Unicaja pudieran contar. El juego ordenado impuesto por Daniel Miret daba pie a que la decisión final la tomase el jugador. Muy atractivo. Lo mejor de ellos es que tenían cinco jugadores cadetes (nacidos en el año 2000) y su futuro parece de lo más prometedor. El escolta Quim Salvans parecía ser el líder espiritual del equipo, el jugador con más decisión junto al macedonio Nenad Dimitrijevic, puro talento balcánico aún por pulir y limar -su carácter, en este caso-, al que por sus cinco faltas, se le echó de menos en los últimos minutos de la semifinal. Pol Molins también ha realizado un notable campeonato, con lo que todos ellos han creado la base como para honrar el escudo en sus camisetas y lo que ello representa. Su mayor esperanza es que tipos con tan buena pinta como los cadetes Joel Parra y Pedro Barros sigan dando pasos a la ‘buena pinta’ que ya muestran.

El base canario Saulo Román, conduciendo el juego (Foto FEB).
El base canario Saulo Román, conduciendo el juego (Foto FEB).

Gran Canaria fue otro justo semifinalista de este torneo. Presentaron uno de los bases élite del país, Saulo Román, tipo sobrio y con buen tiro exterior y al jugador africano que mejor ‘touch’ hemos visto en este campeonato de España: el espigado pívot Babacar Fam, que tuvo momentos espléndidos en la semifinal ante los azulgranas.

Y fuera de los semifinalistas, destacar a CAI Zaragoza, donde la cantera de este joven club comienza a dar sólidos frutos (como el hijo de Alberto Alocén, Carlos Alocén, uno de los talentos más destacados nacidos en el 2000), así como su base Álvaro Sanz, potente y decidido a la hora de entrar a canasta, que ha hecho las delicias del público en muchas ocasiones. Junto a su base serbio Bojan Nesic, que parecía un veterano entre jóvenes, han formado uno de los mejores tríos exteriores de la competición. Si vemos que el escolta checo Vit Krejci todavía puede echar cuerpo (también cadete, del año 2000, aunque quizás algo frenada su progresión le vimos), hablamos de un futuro importante en los caístas.

Pablo Fontanet marcando a Diagne. El Hospitalet no se intimidaba ante nadie (Foto FEB).
Pablo Fontanet marcando a Diagne. El Hospitalet no se intimidaba ante nadie (Foto FEB).

Y para acabar este repaso, cerramos con quienes nos dieron gran impresión: el Torrons Vicenç C.B. Hospitalet. El Hospi de toda la vida, vaya. Sin proyectar para el futuro y si nos ceñimos al ahora, nadie tenía dos tiradores como contaban ellos, en las manos de Andres Hernangómez y Nil Baques. Perforantes y con una confianza ciega en sus posibilidades. El mal tercer cuarto ante el F.C. Barcelona Lassa en cuartos de final, les hipotecó. Pero un equipo con oficio, siendo consciente de lo que hacía en cada momento, sabiendo de las virtudes del rival y sobre todo, de las suyas. Sin amilanarse ante ninguno, porque ya vienen de una zona en la que compiten con élite nacional a cada choque. Con un base privilegiado como Dani García, por momentos parecían no tener límites. Recortarles 27 puntos -o casi- a los hombres de Alfred Julbe en no más de 13 minutos de partido, es uno de los mayores espectáculos que hemos podido disfrutar en este campeonato. Tipos como Carles Gimeno, Albert Simón o Pablo Fontanet, luchando de tú a tú con los pívots azulgranas en clara inferioridad física, dando la talla, simbolizan el espíritu de esta competición.