JUNIOR-REFLEXIONES

JUNIOR-REFLEXIONES
Intentando buscar conclusiones al Campeonato de España Junior

Antonio Rodríguez

Intentando buscar conclusiones al Campeonato de España Junior

 “Y ahora, a estos chicos, les lanzamos a la jungla”, confesaba en el programa radiofónico Tirando a Fallar Alfred Julbe, entrenador del equipo campeón de este Campeonato Endesa junior (el campeonato de España), F.C. Barcelona, cuando era preguntado por el ‘…y ahora qué’ de estos jugadores. Todos los entrenadores, ex jugadores o directores deportivos con los que me he relacionado a lo largo de estos días en Guadalajara, coincidían en lo mismo. “Deberíamos entre todos dar el empujón para que continúe el proceso formativo” vuelve a puntualizar Alfred Julbe.

(Foto FEB).
(Foto FEB).

Dieciocho años son pocos años para finalizar la formación del jugador compitiendo entre semejantes de su categoría y edad. De hecho, si lo equiparamos con el sistema educativo-deportivo en Estados Unidos, estamos hablando que es la edad de finalización del instituto o high school allí. ‘El circuito sub-20 era un gran invento” apostillaba la mayoría. Con años naturales vigentes, un chaval nacido en diciembre, con sus 18 recién cumplidos, es demasiado tierno para ‘lanzarle a la jaula’. Se debiera implementar con algo más, por una simple cuestión: ¿qué le espera al jugador de 18 años, con la recién estrenada etiqueta de jugador senior? ¿ACB? Son muy, pero muy pocos, los jugadores que directamente dan el salto a la Liga Endesa. De hecho, debe ser un superclase y lo han sido los que acometieron tal heroicidad. Y aquí entramos en la vorágine de las ligas LEB, sean Oro o Plata, cargadas de extranjeros, jugadores veteranos que se las saben todas, que coartan la naturalidad del joven, minimizando su aportación y no por mayor despliegue de juego en ciertas ocasiones, sino por tablas del ‘más sabe el diablo por viejo…’-

FIBA dictamina estas categorías, sí. Pero bien es cierto que FIBA también tiene entre sus competiciones internacionales, la de sub-20 (U-20 en su terminología inglesa), la sub-19 y más recientemente, la sub-17, con un Mundial terriblemente atractivo que precisamente se disputará en Zaragoza en los últimos días del mes de Junio. Quizás en España debiéramos volver a implantar algo que se asemeje a la competición sub-20 de clubes. O buscar nuestro propio beneficio y crear a nuestros intereses -nacionales- la horma a nuestro zapato. Profundicemos.

(Foto FEB).
(Foto FEB).

En Guadalajara, sobre un tablón en la entrada del pabellón, se expusieron algunas magníficas fotografías del Campeonato de España Junior que allí se celebró en 1982. Y en esas instantáneas, estaban los Javier García Coll, Rafa Vecina, Guillermo Hernangómez, Josep Palacios o Toñín Llorente. Aquella fue una de las últimas generaciones de categorías inferiores previa al boom del baloncesto español, cuyo punto de inflexión llegó con la afamada plata de Los Angeles. Gracias a ella y a los miles y miles de nuevos chavales que eligieron el baloncesto como su deporte, se produjo probablemente el mayor incremento de jugadores de calidad en España. Con el mérito de sus procesos formativos, tal aluvión trajo una generación repleta de talento, liderados por Santi Abad, Manel Bosch, Oscar Cervantes, Eduardo Piñero, Jordi Pardo, Dani Pérez, Juanan Morales, Carles Ruf, Nacho Azofra, Alberto Herreros o Alfonso Reyes. Vale que a nivel de selección absoluta estuvieron por debajo en calidad y resultados a la maravilla que nos auparon al pódium angelino. Sin embargo, algunos coincidían estos días que como jugadores de baloncesto, estaban más preparados que los actuales. Entre otras razones, porque aquellos eran juniors aún con 19 años. Cierto es que lo tenían más fácil llegar a la ACB que contaban por plantilla con 8 nacionales, 2 juniors y 2 extranjeros que en nuestros tiempos que corren. Pero habían tenido mayor desarrollo -un año más-. Si ese es un sentimiento mayoritario, ¿por qué no volver a aquellas estructuras? Volver a crear, si fuera necesario, la categoría juvenil (que la FIBA nos lo pone en bandeja con el ya mencionado Mundial-sub 17), reestructurando la categoría cadete con 14-15 años, la juvenil con 16-17 y la junior con 18 y 19. Para ámbito nacional, para nuestros intereses. Y si FIBA pide una Selección sub-18 para competir en un Eurobasket, pues se la ofrece de la misma manera que se crean los equipos con 17 o con 19.

En definitiva, la formación del jugador es un proceso natural, que como la fruta, debe rematar su madurez y que se caiga del árbol. No obedecer aspectos mercantiles o en este caso, de reglamento. La evolución entre seniors en equipos profesionales ya no es la misma. Digamos que no es natural. Y lo que nos interesa es formar para competir, sea con 17, 19 o 30 años.