672 SUEÑOS INTERRUMPIDOS

672 SUEÑOS INTERRUMPIDOS
Fran Vázquez bate el récord de tapones en la historia de nuestra Liga.

Antonio Rodríguez

La Liga Endesa está de enhorabuena. Y como en las grandes ocasiones, tuvo su celebración. A Fran Vázquez le faltaban dos tapones cuando saltaba a la cancha del Martín Carpena el pasado domingo, para batir el récord que mantenía Fernando Romay desde tiempos casi inmemoriales. 671 era la marca que al bueno de Fernandito le computaron todos los tiros que interrumpió en su camino al aro, sumados desde el inicio de la era ACB (pues 7 temporadas se han perdido en el camino). El también gallego Fran Vázquez taponó inicialmente a Daniel Clark, para poco más de un minuto después, hacerlo con Shawn Jones (fotografía inicial) y así lograr la histórica marca de 672. El juego se detuvo y el recinto se puso en pie para gratificar con una larga ovación al pívot de Chantada.

(ACB Photo / Mariano Pozo).
(ACB Photo / Mariano Pozo).

Cuando se aplaude con tanto fervor, significa que es el agradecimiento a toda una carrera deportiva, de la que gran parte de sus esfuerzos y triunfos, Fran Vázquez los pasó allí, defendiendo los colores de Unicaja. Reconocimiento al esfuerzo continuado, pues taponar un lanzamiento significa precisamente eso: un esfuerzo considerable por llegar a un balón que vuela, en un reducido período de tiempo, mostrando unas condiciones y sobre todo enorme deseo como pocas acciones del juego transmite. Durante muchos años.

Nadie del resto en la lista de máximos taponadores en la historia de la Liga Endesa permanece en activo, con lo que Vázquez puede implementar su récord hasta una distancia casi sideral sobre cualquiera que lo amenace. El lucense ha contado siempre con unas condiciones físicas como apenas hemos visto en nuestro baloncesto. Su intimidación ha valido títulos y MVP’s (recuerden la Copa del Rey bilbaína en 2010) y ha traído en jaque a sus rivales. El tapón como cultura en cancha, el gesto de elevarse hasta intentar tocar el cielo y este sello numérico de 672, parte en la historia.

(ACB Photo)
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Fran Vázquez es un tipo que deja una mueca de desencanto en muchos aficionados. Rechazar jugar en la NBA desde una posición inmejorable, o ese ‘ahora sí-ahora no’ al Equipo Nacional, quizás pese más -cuando no debiera- por sus logros. En la Liga Endesa pudimos disfrutar del chico que hacía cosas-como-Kevin-Garnett, por su rapidez, elasticidad y polivalencia. Suspensiones alejadas y mates estratosféricos han sido siempre parte de su repertorio, desde que de sus tierras gallegas saltó en aquel proyecto de Siglo XXI, sellando con ejemplos como él su marca en la historia de nuestro baloncesto. Es cierto que esta no es su mejor temporada, pues a la irregularidad del equipo, él ha colaborado. También es de ley decir que cuando llega el momento de la verdad, cumple como el que más. Los playoffs semifinales ante F.C. Barcelona el año pasado y, sobre todo, ante el Real Madrid hace dos temporadas, dejaron la imagen del pívot con una suficiencia absoluta sobre el resto.

Pues ahí le tienen, Fran Vázquez para la historia de la Liga Endesa. 672 sueños que se vieron violentamente obstruidos por las garras de un tipo tímido que avasalla en la cancha.

(ACB Photo / Mariano Pozo).
(ACB Photo / Mariano Pozo).

La lectura que dan los tiempos

                Fernando Romay fue durante muchísimos años el techo del baloncesto español. Aunque él dijese cada vez que jugaba un torneo internacional de selecciones, “pues entre los altos, yo era el más bajo”, sus 2.13 imponían un respeto como nadie hizo durante una carrera. Él alzaba los brazos para intimidar y los que intentaba retarle, se llevaban el tapón como castigo. El siguiente castigo era aún mayor: no había tapón, pero sí la aventura de un balón que tenía que descender desde los cielos, demasiado como para que entraran a canasta. Fernandito Romay lleva dando guerra en la máxima categoría del baloncesto español -de manera regular-, desde su último año en el pseudo-filial del Real Madrid, Tempus, en la campaña 78-79 (añadimos el “pseudo”, porque por diferentes tretas, el filial de esa manera, podía jugar en la misma categoría que sus ‘mayores’, como también hizo el Barça con los suyos, el Mollet). Fue el terror de muchos americanos en la Liga, así como potro de batalla de los árbitros, que lo castigaron tantas y tantas veces por el gesto, que no por la acción. Su altura y su instinto para colocar las manos, le valieron entrar en la historia en la que ahora se registra Fran Vázquez.

(ACB Photo).
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Arvydas Sabonis también está en el Top-5. Y son capacidades muy semejantes a las de Romay. Contar las lindezas del pívot lituano, transformadas en este caso en 220 centímetros de humanidad, hacían acongojar a cualquiera. En 6 temporadas que compartió su carrera en nuestro baloncesto, fue el terror de las zonas, tanto en ataque como en defensa. Sencillamente fue el ‘zar lituano’, uno de los emblemas de nuestra historia.

Sin embargo, los otros dos casos para completar estos cinco primeros, son más curiosos. Pequeños, pues apenas superaban los dos metros y por el contrario, muy saltarines. Tanto Harper Williams como George Singleton hicieron del tapón un arte. Del primero, hasta 11 campañas en nuestro baloncesto (desde 1993 hasta 2006), tenía una maravillosa capacidad de saber ir a la ayuda para taponar con sus interminables brazos (corta estatura para un pívot, pero compensado con gran envergadura). Taponaba cuando el pívot rival tenía que vérselas con el compañero de Williams. Llegaba desde el lado contrario y ¡zas!, el tapón que mandaba muy lejos el balón.

(ACB Photo).
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Por contra, George Singleton, anterior en el tiempo a Williams, sí que tenía que vérselas en el uno contra uno con su par. En un baloncesto en el que los duelos individuales en poste bajo sí eran ‘el pan y la sal’ de muchos sistemas ofensivos, Singleton poseía tal conocimiento del juego, que sabía que con su explosividad, debía saltar décimas de segundo antes de que su rival ejecutase el tiro, para poder llegar a la altura... esa altura maravillosa, a la que siempre llegaba. Con sus 2.03 y un delgadito cuerpo, llegaba. Un maestro de algo, que posiblemente sea la tarea más difícil entre los 5 que completan este ranking. Sea con un manual u otro, la verdad es que sus tapones fueron historia. Y los de Fran Vázquez, con tiempo presente y futuro.