EL ARTE DE SER PÍVOT

EL ARTE DE SER PÍVOT
Batallando en la zona, Will Thomas ejemplifica el ascenso de Unicaja.

Antonio Rodríguez

Batallando en la zona, Will Thomas ejemplifica el ascenso de Unicaja.

Ser pívot es una mentalidad. Se es pívot más que se juega de pívot. Independientemente de la estatura o la posición en el campo, la sensación de serlo está por encima de todo lo demás. Y eso lo sabe muy bien Will Thomas, porque Thomas es pívot.

Oficiar como tal es un verdadero arte. Y si precisamente se toma como un oficio, es porque previamente al jugador se le inculcan unas enseñanzas para descubrir si realmente tiene madera o no de ello. Y eso en Estados Unidos es uno de los principales temas de su catón cestista. Estoy convencido que, al margen de ganar peso, mucho peso, en aquellos años de Marc Gasol en su high school de Memphis, le enseñaron las pautas y obligaciones para comprender que él era un verdadero pívot.

(ACB Photo / Ekaitz Otxoa).
(ACB Photo / Ekaitz Otxoa).

En Málaga, Will Thomas, en su segunda temporada en las filas de Unicaja, muestra todo su repertorio: ganando la posición en el rebote, ganando la posición en poste bajo, jugando con los pies y aguantando con su cuerpo el terreno conquistado, sabiendo utilizar su tren superior para proteger los tiros cortos, independientemente ya sean lanzados con la izquierda, su mano fuerte, como con la derecha. Corriendo las transiciones en una guerra particular con el rival del “yo llego antes que tú a la canasta” siempre atento a recibir una ‘bomba’ de un lado a otro de la pista, para atraparla y anotar -que hay que tener buenas manos para eso-. Y por su corta estatura para vivir en la jungla de la zona, tener claro ese concepto de ser taponado: ni humillante, ni degradante, ni bajada de escalafón. Ser taponado puede significar una nueva posición más óptima incluso de lanzamiento, siempre y cuando se haga otra vez con la posesión del esférico -arte que ejecuta con gran precisión-. Denegar entradas a canasta al rival antes que de un solo paso con su sola presencia, confirmar a su defendido que trabajar en la zona, será a cada posesión un potro de tortura. Todo eso hace Will Thomas.

(ACB Photo / A. Vicente).
(ACB Photo / A. Vicente).

Y cuando se consigue, es cuando los analistas desde sus tranquilos asientos,  confirman que un tipo “se hace grande”. De hecho, se suelen hacer más grandes de lo que rezan sus estaturas. Porque esta es otra cuestión que particularmente me fascinan de este tipo de jugadores: su nula intimidación ante rivales que habitualmente les sacan más de media cabeza,  y juegan con la seguridad de verse superiores. Quizás por este noble arte de ser pívot.

Will Thomas cumple en Málaga mejor que en la pasada temporada: más minutos, más prestaciones. Tipo que como confirman sus números, en los playoffs de la pasada campaña dejó a un lado su anotación ante la irrupción de algunos compañeros (Carlos Suárez sobre todo), para ser más eficiente en defensa, en el rebote, en asistencias…todo el trabajo colectivo para aupar a Unicaja a su mejor versión de la temporada, en el momento de la verdad.

Unicaja lleva cosechadas tres victorias consecutivas en las últimas tres jornadas de la Liga Endesa, algo que no había conseguido a lo largo de toda la campaña. Y su mayor valedor ha sido Will Thomas, que con 17.7 puntos, 66.7% en tiros de campo (nada menos que un 60% en triples) y 6 rebotes como promedios en estas brillantes tres jornadas reseñadas, se ha coronado como elemento vertebral dentro del plantel, que sí tuvo el apoyo de los dos robos consecutivos con sendos mates de Nemanja Nedovic, del tapón, gran punteo y robo de Kuzminskas o los dos triples en momentos comprometidos de Alberto Díaz -cuando llevaba un 1/6 en ellos-, como explosión de júbilo malagueño en la última jornada, remontando y derrotando a Dominio Bilbao Basket (82-77). Pero para llegar a eso, hubo de haber un Will Thomas, un pívot, pívot, con todas las letras. Porque en el fondo, su tarea, innata tarea, es un arte.

 (Euroleague / Getty)
(Euroleague / Getty)

P.D.: Enfrascados en el March Madness de la NCAA, mañana publicaremos en Endesa Basket Lover, la más que increíble historia de Will Thomas y su universidad en el torneo final, hace exactamente ahora 10 años.