RESERVA A LA ÉPICA

RESERVA A LA ÉPICA
En un descontrolado encuentro, el GranCa regresa magullado de Estambul

Antonio Rodríguez

En un descontrolado encuentro, el GranCa regresa magullado de Estambul

Toca comprar entrada entre los aficionados del Herbalife, a modo de reserva y llamada a la épica en el Gran Canaria Arena el próximo miércoles. El incómodo y mal encuentro en el que se vieron sumergidos los jugadores de Aíto García Reneses en el abarrotado Abdi Ipekçi de Estambul (89-75), hace que tras los resoplidos, toque rehacerse, volver a esperanzarse y armarse de entusiasmo para encarar al Galatasaray, en un escenario completamente diferente, dentro de seis días.

Chuck Davis, máximo valedor del triunfo turco (Foto: Galatasaray)
Chuck Davis, máximo valedor del triunfo turco (Foto: Galatasaray)

Y es que los grancanarios mostraron una cara descontrolada, precipitada, sin rumbo, que la inconsistencia e indisciplina de los de Ergin Ataman (una de las razones para soñar), hicieron que en los últimos minutos vieran menguadas sus ventajas y no sentenciaran la eliminatoria por completo en la ida.

Malos augurios dieron los primeros parciales (con Pangos, Salin, Newley, Baez y Pasecniks como quinteto titular), con un 9-2 de arranque, donde los problemas que comenzó a originar Errick McCollum ya eran importantes. Y a modo de engaño se pudo igualar con dos triples de Sasu Salin, pues fueron producto del acierto individual del finés más que el resultado de un juego colectivo con criterio. Pocos ajustes cuando se defendía, el letón Pasecniks que por su lentitud, obligaba a intercambiar de hombres entre sus compañeros, quedando el asunto en un ‘sea por uno o por otro, pero la casa sin barrer’, hacían estallar tan majestuoso escenario de unos aficionados ávidos por encontrar unos primeros parciales así. Y eso que se temía el lanzamiento triple de los turcos, pero no era el caso, ni apenas lo fue, excepto ciertas rachas, a lo largo del envite (un discretísimo 7/25 para los locales).

Con Albert Oliver siendo el director de juego y con la entrada de Alen Omic en cancha, se puede ver la versión más reconocida de los grancanarios. Los mismos problemas que tuvieron estos en el pick&roll central en los primeros minutos, los sufrían ahora los de Estambul, pues Omic recibía pases certeros en esta jugada que la borda, y comenzó a hacer daño de verdad, hasta igualar la contienda, llegar al final de primer cuarto en tales lindes (25-24) e incluso ponerles por delante (27-28) por primera vez. Si Rabaseda o Seeley no estaban acertados (1/10 en tiros de campo de forma conjunta), no era ninguna tragedia, pues Omic hacía su juego (11 puntos en la 1ª mitad) y sobre todo, ocasionaba el bloqueo defensivo rival ya habitual en él.

Stephane Lasme encarando a Omic (Foto: Galatasaray).
Stephane Lasme encarando a Omic (Foto: Galatasaray).

Es cierto que en el ‘Galata’, tras malos minutos sin McCollum en pista, asomó la cabeza un protagonista sorprendente, pues tan sólo había brillado en momentos puntuales en liga turca: Chuck Davis, con su multifuncionalidad llegó a desquiciar a nuestros representantes. Capaz de hacer daño y anotar desde todas las posiciones, el delgado pero atlético pívot estadounidense comenzó un recital en ataque (18 puntos, con 8/12 en tiros de campo), que sacó los colores a la defensa canaria, ya fuese con suspensiones exteriores, juego de poste bajo o superioridad en el uno contra uno. Con un triple muy forzado de Errick McCollum al borde del descanso, el marcador se colocó en una diferencia (47-40) que no había conocido desde hacía muchos minutos los locales, para irse al descanso con 49-42.

Lo peor que pudo suceder en la reanudación era otro parcial de los ‘otomanos’, como sucedió. Se volvió a la falta de criterio ofensivo, lanzamientos exteriores y precipitación, con lo que Aíto, viendo un parcial de 8-2 encajado a 06:08 para el final del tercer cuarto, solicitó tiempo muerto, con un peligroso 57-45, que se incrementó con un 61-45, entrando ya en un terreno muy peligroso. Al especialista en triples Koksenin Koksal, empezaron a entrarle sus lanzamientos y llevar a cerrar casi la eliminatoria con un lanzamiento suyo (73-54). Herbalife Gran Canaria estaba fuera de partido absolutamente, y debería recobrar el juicio, pues de estos minutos luego nos acordamos en mitad del fragor de una remontada en el partido de vuelta.

Y de manera extraña, pero sucedió. Tras el 73-56 del tercer cuarto y casi tres minutos sin que se moviera el electrónico, algunos arranques en triples, sobre todo de Pablo Aguilar, acompañados con la ya mencionada locura de tiro e  indisciplina turca, iban recortando poco a poco la desventaja. Nuestros representantes seguían jugando mal, pero fueron recortando hasta 12 puntos, que tragando mucha quina, pudieran ser digeribles en Las Palmas. Una postrera canasta de Chuck Davis, dio el resultado final de 89-75.

Preocupante fue la falta de brújula en pista, exceptuando los minutos entre primer y segundo cuarto de Albert Oliver, que cuando entró en el último, se unió también al descontrol colectivo. Pocas ideas y poca paciencia que acabaron con demasiados triples, que de no ser por alguna racha (10/28), se hubiesen convertido en una lacra. Muchos minutos olvidando el juego interior al que la teoría rezaba que se tendría ventaja (Stephane Lasme pudo estar muchos minutos con cuatro faltas en pista) y bastante inoperancia para hacer llegar el balón allí (7 pérdidas entre los dos bases canarios, las más producto de esta jugada). Y repetimos que con los problemas de personales de Güler, para falta de ideas en momentos en que pudieron matar, ellos no lo hicieron y es un soplo de aroma a final. Pequeño, pero lo es. Que ni Blake Schilb, ni Caleb Green ni el propio Güler estuvieron acertados (9 puntos entre los tres).

Toca heroica y reservar pasaje para emociones fuertes el próximo miércoles en el Gran Canaria Arena. Pensando que el peor encuentro en esta Eurocup del Herbalife, sea remontable, que la final pueda ser posible.

 

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO