“POR FAVOR, SU TURNO”

“POR FAVOR, SU TURNO”
Entre increíbles parciales, F.C. Barcelona ganó un choque fundamental.

Antonio Rodríguez

El caprichoso baloncesto dio en suerte al F.C. Barcelona Lassa tras dos tiros libres fallados por Joey Dorsey. Cuando Sergio Rodríguez se abalanzó sobre el corpachón del pívot estadounidense para provocarle la falta a 24 segundos del final y 68-65 para los locales, instintivamente señaló a este concreto rival ante el árbitro, para dejar claro que sería él quien lanzase los tiros libres. Su 0/2 hasta ese momento desde la línea, 1/5 desde que está con los azulgranas o el 53% que traía con Galatasaray en liga turca, son estadísticas perfectamente válidas para saber que era él el hombre a quien hacer la falta. Y efectivamente, Dorsey erró ambos lanzamientos. Y aquí entró el capricho con algo de justicia del baloncesto, porque tras varios rechaces, el balón cayó en manos de los azulgranas nuevamente, sentenciando así el encuentro.

(Foto Euroleague / Getty)
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Hablamos de algo de justicia, sí. Porque no lo habría si el causante final de la derrota de su equipo fuese alguien que consiguió previamente un parcial de +29 para su equipo, con él en pista. Y es que Joey Dorsey fue determinante para que sus compañeros lograran un vital triunfo en sus aspiraciones por seguir viviendo en Euroliga (72-65). Con tan sólo 4 pírricos puntos anotados, más 10 rebotes, fue su pieza fundamental. Para lograr un +29, debe ser un elemento clave en casi todas las acciones, para que todo a tu alrededor funcione y se pueda alcanzar siempre el beneficio de los suyos. Porque +29 implica eso: salir a pista y que todo salga bien. Intimidando, denegando pases, tiros cortos…que los números apenas lo registren, pero el sello entre el aficionado y el electrónico, quede.

En uno de los choques Barcelona-Real Madrid más locos que podamos haber vivido jamás, donde unos se enchufaban y otros parecían que se desconectaban, en el “por favor, su turno” en el que ambos contrincantes se vieron envueltos, el comenzar un enfrentamiento de tal calibre (y sobre todo con la responsabilidad de jugarse tantas cosas),  con un 25-4 tras la finalización del primer período, llegar hasta un 31-6 y que el rival sea capaz de devolver la moneda con otro increíble parcial de 3-26, no sé si en alguna ocasión lo hayamos podido ver. El Real Madrid estuvo 7 minutos y 20 segundos sin anotar un solo punto entre sus primeros 10, desde un gran palmeo de Felipe Reyes en los primeros lances del juego. Flojos y tardíos en defensa, acertados en todo tipo de tiros los barcelonistas, se llegó a un paisaje irreal de partido de baloncesto de esta categoría, entre dos triples asombrosos de Pau Ribas.

(Foto Euroleague / Getty)
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Ante eso, Real Madrid, un equipo que en su mayor parte justifica las victorias anotando más que el rival, se despertó haciendo eso, anotando. Un triple de Nocioni, dos consecutivos (¡en dos contragolpes!) de Sergio Llull, con el añadido de un tercero en la siguiente jugada, de Jeffery Taylor, dieron el primer síntoma de aparición en los hombres entrenados por Pablo Laso. “Estamos perdiendo intensidad en defensa” se quejaba Xavi Pascual a los suyos en tiempo muerto, algo que era cierto y en un escaso periplo de tiempo, se vio obligado a solicitar dos, con el resultado al descanso de 40-28.

Y fue en la segunda mitad cuando el Real Madrid apretó en defensa, cuando más se pareció al equipo campeón del año pasado, haciendo perder el rumbo a Carlos Arroyo y por extensión, a todos sus compañeros que ya no ‘mordían’ tanto atrás. Porque no fue una avalancha tras el descanso, ni mucho menos, lo que propició el recorte tan brutal como para llegar al minuto 30 con un igualadísimo 52-51. Cinco puntos consecutivos de Stratos Perperoglou llevaron a un 49-32 a falta de 05:46 de que terminase el tercer cuarto. Ahí se apagaron. Increíblemente, le tocaba el turno al -otro- escalofriante parcial blanco de 3-26, como para con un palmeo de Ayón se fueran a un 52-58 a favor, a falta de 8 minutos para el final.

(Foto Euroleague / Getty)
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Desde ese momento, la presión de todo lo que comentamos en el artículo de ayer. Los azulgranas, porque perder en casa supondría casi sentencia de muerte y los blancos, porque tendrían un vértigo a la inversa, el ver lo que les queda por escalar, con un calendario altamente complicado. Un triple de Satoransky con un posterior mate suyo tras correr toda la pista driblando, muestran la belleza máxima de este juego en los momentos más decisivos. El Real Madrid contesta con dos mates de Gustavo Ayón en “alley-oop” primorosos, como una gran asistencia de Dorsey en poste bajo para la canasta de Perperoglou en el corte, forzando el tiro adicional y aderezado con dos suspensiones de Felipe Reyes tras bote, de dominante jugador exterior. Una maravilla todo.

El F.C. Barcelona Lassa ganó el partido, sí (72-65). Y sigue viviendo. El Real Madrid deberá pensar en asaltar el Pireo para salir de la zona límite. Como ayuda, que sí se agradece para ambos, está la victoria del Brose Basket ante el Khimki ruso. Sin embargo, ese paso atrás del nuevo equipo de Dusko Ivanovic, pueda dar lugar a que el verdadero enemigo del Barcelona y Real Madrid, asome la cabeza con algo más descaro: Olympiacos. Todo está por decidir.