50 ICÓNICOS AÑOS

50 ICÓNICOS AÑOS
La ACB homenajeó a Aíto García Reneses, inmortalizando su figura.

Antonio Rodríguez

“Es muy difícil explicar la razón del cambio en toda su totalidad, pues ni yo mismo lo sé. Quizás me ha impulsado a fichar por el Barcelona el miedo a que se repitiera la historia del Cotonificio. O lo que es lo mismo, que el potencial económico del Joventut no fuera lo suficientemente poderoso para mantener el plantel nacional y evitar que los jugadores se vayan. Es muy posible que el Joventut siga manteniendo la misma plantilla, pero en mi caso pesó el precedente del Cotonificio”.

Aíto García Reneses es un señor íntegro, cuyas razones, por honestas, las sigue manteniendo a lo largo de los años. Las declaraciones que leemos arriba, pertenecen a Julio de 1985, mes en el que rubricó su fichaje por el F.C. Barcelona, tras permanecer dos exitosas temporadas en el Joventut. Ayer, entre gran expectación, en el homenaje que la familia ACB y todo su entorno le brindó en el Barclaycard Center madrileño, volvió a repetir exactamente tales argumentos, casi 31 años después. 50 años en la máxima categoría de nuestro baloncesto, arriba, arriba, son una melodía más que sobrada que anima a detenerse, pensar en su figura y decir “lo merece”.

Aíto siempre ha sido igual, y así lo mantiene. ¿Recuerdan su comentario en la presentación de la Liga Endesa esta temporada, “la falta táctica frena contragolpes. Habría que penalizarla y eliminarla. Evitaríamos que los equipos paren los contragolpes”? Como todo hijo de vecino –en el gremio de los entrenadores-, por supuesto que también las usa. Pero no le gustan y si puede evitarlo, lo hace. Porque como bien destacamos en el artículo sobre su último encuentro frente al Real Madrid, uno de los mayores espectáculos vistos esta temporada en nuestra competición, hubiese sido imposible si tanto Pablo Laso como él, hubiesen dictado a sus pupilos aprovechar tal coyuntura táctica. Una concepción antigua-vanguardista del baloncesto. Una concepción global de 50 años, nada menos. Injustamente reconocida en ocasiones, hoy más que valorada. ¿Siete Finals Four en 12 años en el F.C. Barcelona y era criticado? Tras su marcha, tras cuatro entrenadores por el camino, 6 finales a cuatro en 13 años, contando con la etapa actual, la más exitosa de la historia del club azulgrana en Europa.

Antes fue el “Coto”, un tercer puesto liguero y ese concepto del alero alto que siempre tuvo en mente. De ir alejando del aro a Jordi Freixanet, un más-de-dos-metros que pretendía fuese el “3” del equipo, junto a Brian Jackson (que no olvidemos, fue él quien le trajo a España). Que llevándose de la mano a Andrés Jiménez al Joventut, quiso en su segundo año verdinegro, hacerle jugar en un triple poste junto a los norteamericanos Gerald Kazanowsky y Mike Schultz, para intentar asaltar los títulos y quedarse en puertas (finalista de liga y Copa, desbancando a los azulgranas), para ser su deseado alero definitivamente en el F.C. Barcelona y ganar, ganar y ganar (9 ligas de 14 que les dirigió). Que la etapa más moderna de la ACB aún huele al verdinegro impregnado por aquella Copa del Rey vitoriana con los Ricky Rubio, Rudy Fernández y Pau Ribas, como moldes ya hechos que él elaboró y ellos mismos debían colorearse en su futuro plagado de éxitos. Y en Herbalife Gran Canaria, una final europea y otra de Copa del Rey. Siempre en el camino del éxito, aunque le costase un puñado de jornadas iniciarlo en Sevilla. Pero ahora resulta que a los Knicks les interesa repetir la pareja de pívots que disfrutó en la capital hispalense. Sea en la cola de la clasificación como en la cima, siempre consciente de dónde estaba y lo que encaraba. “Los demás equipos no se chupan el dedo”, manifestaba sin pudor cuando cumplió en su segunda temporada como azulgrana con el triplete (liga, Copa y Korac), haciendo desfilar aquel plantel que tenía algo rarísimo entre el aficionado y difícilmente asimilable en algunos jugadores: profundidad de banquillo. Claro con el papel que debía desempeñar ante los medios de comunicación. “Es que a mí la prensa no me tiene  por qué apoyar. Lo que sí he percibido es un deseo de que el equipo no funcionara, en beneficio de la igualdad. Es normal. Si yo fuera aficionado, me hubiera gustado que la Liga la ganara el Joventut o el Estudiantes, por aquello de apoyar al teóricamente débil”.

Aíto García Reneses fue evolucionando con los tiempos, mente inquieta que una vez propuso un baloncesto atlético y físico hasta el extremo…que no le funcionó. Goldwire, Digbeu, Elson o Gurovic eran soldados a la espera de órdenes desde la banda. No se trataba de eso. El baloncesto se juega con cabeza y bajo ese punto de vista, se fichó al cerebro más lúcido que había en Europa, Sarunas Jasikevicius, para aupar a Pau Gasol, para volver a levantar trofeos. “Los que me conocen bien, saben que yo no saco pecho nunca. Ni tampoco cuando van mal dadas, me gusta cargar contra los demás. Quizás me falte esa estabilidad para controlar mejor el entorno. Después de tantos años con esos principios, no creo que ahora deba cambiarlos”. Así era Aíto en 1996, así es en la actualidad. Hombre agradecido al baloncesto y nuestro deporte, nuestra liga, a su persona, como así anunció Francisco Roca, adelantando las negociaciones para que sea nominado para el Basketball Hall of Fame y posterior integrante del firmamento mundial de este deporte. Aíto García Reneses, un homenaje para inmortalizar su estampa, la historia de 50 años del baloncesto español, vertebrados en su figura.