EL ACRÓBATA DE CLARET

EL ACRÓBATA DE CLARET
“Carmelo Cabrera, el globetrotter blanco” fue presentado en Madrid.

Antonio Rodríguez

 “Carmelo Cabrera, el globetrotter blanco” fue presentado en Madrid.

“Siempre he jugado así. No sé hacerlo de otra manera”. Era una manera de entender tanto el baloncesto, como la vida: a su manera. Carmelo Cabrera presentó en Madrid, en el Barclaycard Center, su libro, “Carmelo Cabrera, el globetrotter blanco”, escrito por el periodista José Luis Hernández Torres. Su andadura desde el colegio Claret hasta llegar a la cúspide de su carrera en el Real Madrid, son un torrente de batallas y anécdotas alrededor de un tipo que tuvo claro que entre el balón y un cesto, cada uno inculcaba su personalidad. Y la suya era especial.

Carmelo Cabrera posando con su libro (ACB Photo).
Carmelo Cabrera posando con su libro (ACB Photo).

Carmelo Cabrera pensó que además del fútbol, podía entretenerse descubriendo su habilidad innata para dominar un balón más grande, de baloncesto. Y le fascinaba todo lo que podía hacer con él. A partir de ahí, a Pedro Ferrándiz le llegan ecos –entre otros, de Don Antonio Díaz Miguel- de un chaval, que las Islas Afortunadas lo son aún más porque hay un chico que…parece ir inventando este juego. Y a diferencia de Cristóbal Rodríguez, que aterrizó en la capital de España para estudiar, Carmelo lo hizo para jugar al baloncesto (aunque luego estudiase).

¿Saben por qué eran famosas sus diabluras con el balón? Porque las ejecutaba a velocidad de vértigo, porque en los contragolpes que él iniciaba, había poco tiempo de ejecución y era una cuestión más de ‘sentir’ que de pensar. Y en eso era el número uno. ¿Egoísta? Puede que haya sido el jugador de la historia del baloncesto español que más balones ha doblado. Ese concepto de “doblar” que suena moderno, él se empeñó en ejecutar una y otra vez. En entrar en la zona para sacar pases a los tiradores. Porque flanqueando su camino, a un lado Wayne Brabender, al otro Walter Szczerbiak. Y a finalizar en suspensiones a 4-5 metros. ¿Conocen una manera más letal de acabar contragolpes que esa? Apenas se ven hoy día, porque apenas hay jugadores con plenos porcentajes lanzando suspensiones en contras. Y Carmelo, junto a dirigir y controlar el tempo,  arrancaba todo aquello. Un cuento ya sabido por los rivales que tenía que “tunear” nuestro protagonista con pases por detrás de la espalda, entre las piernas, sin mirar…lo que fuera para que el rival acabase siendo un espectador más de sus floritura y de una canasta más.

Carmelo Cabrera junto al escritor del libro José Luis Hernández Torres.
Carmelo Cabrera junto al escritor del libro José Luis Hernández Torres.

Antes de Pau Gasol, antes de la plata de Los Angeles, hubo unos maravillosos 70´s, verdaderos cimientos del baloncesto español. Donde aquel electrodoméstico novedoso y atrayente llamado televisión inundó las casas españolas y donde las firmas publicitarias empezaron a poner su sello en forma de ‘spots’. Y donde en esa programación emergente había que llenarlo a base de contenidos excitantes. Y el juego del baloncesto en manos de Carmelo Cabrera, fue uno de ellos.

 Ídolo de masas, fue capaz de grabar un especial para el ente televisivo que rescatamos en este vídeo:

 

 

Salgan de su asombro viéndole sortear vehículos en el mismísimo Paseo de la Castellana (parece que a la altura de la Ciudad Deportiva del Real Madrid), impensable hoy día, para buscar entre la muchachada que le acompaña entre Emiliano y Buscató, a dos niños que posteriormente fueron bases de reconocido talento en la Liga Endesa: ‘Chinche’ Lafuente (el intrépido chaval de preguntas punzantes) y Fede Ramiro.

 

Carmelo Cabrera en su etapa del Real Madrid.
Carmelo Cabrera en su etapa del Real Madrid.

Rodeado de muchos amigos y compañeros a lo largo de su carrera, Carmelo Cabrera pretende con su libro “un homenaje a todos aquellos que estuvieron conmigo. Porque este es un deporte de equipo y el club te hace grande a ti”. Una colección de anécdotas que no quiere que acaben en el olvido, una recopilación y parte de nuestra historia cestista que conforman una vida enamorado –y enamorando- por este juego.