LAS MANDARINAS DEL SILENCIO

LAS MANDARINAS DEL SILENCIO
Llull acalló otra vez "La Fonteta", territorio para sus heroicidades

Antonio Rodríguez

Llull acalló otra vez “La Fonteta”, territorio para sus heroicidades.

Jonas Maciulis estaba desolado. En poco más de cinco segundos, vio cómo se le escapaba Antoine Diot, recibía el balón al saque de banda y le superaba en su anticipación. “Le meneur du jeux”, pleno de confianza en instantes finales, bombeó su tiro corto, lo suficiente como para evitar tapones y con la precisión justa para encestar. Maciulis se quedó petrificado y perdió la mirada, dirigiendo la vista a la grada, muestra de derrota y dolor de culpa. De hecho, sus compañeros sacaron el balón y él seguía en la misma pose, dando la espalda al juego. Giró tímidamente su cabeza para ver cómo Sergio Lllull desde 20 metros, lanzaba su “mandarina” (como él las define) envenenada final, que acabó convirtiendo y poniendo el broche a la última sucesión de canastas en últimos segundos más delirante de los últimos años en la Liga Endesa.

Un balón inteligente que sabe su destino (ACB Photo / M. A. Polo).
Un balón inteligente que sabe su destino (ACB Photo / M. A. Polo).

Sergio Llull es un tipo con carácter para ejecutar heroicidades, porque son demasiadas las casualidades para decidir cuando el tiempo se impacienta por expirar. “No pensaba que entrara. De estas, una de cada mil”. Sí, pero repetimos: son ya un buen puñado. En La Fonteta decidió con un triple las pasadas semifinales ligueras. El domingo, digamos que ayudó a ganar de la forma más impactante posible, siendo el héroe en los suyos y el villano en las gradas del recinto valenciano. Caprichos del deporte, guiños de los grandes. Y es que con un solo punto en el primer cuarto, dio el pase perfecto a Rivers, para que éste asistiera al triple de Andrés Nocioni y finalizasen con 4 puntos de desventaja (28-24), tras algún mal trago en la travesía. Con otra asistencia, Nocioni lograba su 5/5 en triples también sobre la bocina y retirarse al descanso con 54-44, en la mayor tempestad taronja. Siempre dejando su poso, siempre alertando que estaban en partido

Implacable Sergio Llull (ACB Photo /  M. A. Polo).
Implacable Sergio Llull (ACB Photo / M. A. Polo).

“Creo que Sergi es un jugador que puede ser un gran líder. No creo que lo sea todavía. Ahí puede estar lo mejor de un MVP: que puede ser todavía mejor. Y eso es lo que me gustaría que entendiera. Que puede ser mejor”. Era otro momento, casi otra época, porque con Pablo Laso al mando, así la han creado. Es su entrenador actual quien dijo estas declaraciones al proclamarse campeones de la Copa del Rey en 2012, en Barcelona, tras 19 años de trasiegos por la competición sin fruto alguno. Cuatro años después, tenemos respuesta a esa pregunta. El Real Madrid ha podido sobrevivir a todo tipo de bajas y lesiones en su plantilla. Pero como un componente del club recuerda, “cuando Llull se lesionó en 2011 unas semanas, aquello no funcionaba”. Quizás ahora pensemos que Scariolo tenía razón cuando lo designó como una de las opciones –la que se ejecutó- para ganar a Turquía en su debut con la Selección absoluta en 2009. Quizás ahora también caigamos que no nos planteamos desde hace mucho aquello del ‘Llull no es base’, cuando Pablo Laso apostó por tal posición: “Llull es un base que ha demostrado que puede jugar de base” se emperraba Laso una y otra vez en decir. “Me siento cómodo en las dos posiciones. Creo que es una ventaja para mí que pueda jugar tanto de base como de escolta, aunque hay que saber diferenciar un poco el rol que tienes, dependiendo de la posición”. Comentarios de nuestro protagonista que ahora, años después, suenan huecos. Hace tiempo que da igual de lo que juegue. Simplemente, Laso vio que con él dirigiendo el juego, el equipo sumaba mucho más de lo que restaba.

El domingo vimos cómo Rafa Martínez cada vez tenía más dificultad para lanzar sus tiros y ni los bloqueos eran suficientes. Porque Sergio Llull es líder en defensa. Porque ayudó a Maciulis a robar un balón, para que luego recibiera una asistencia por detrás de la espalda del menorquín y anotara un triple. Porque cuando se colocaron en defensa zona, el despistado Jeffery Taylor presionaba al hombre que subía el balón y Llull le contemplaba, consciente que no tenía que decir nada. Y es que en ese dibujo, la verdad es que era un reto atacar aquello. Porque cuando se colocaba al otro lado del balón, se ajusta de tal forma que parece defender a tres hombres a la vez y cuando tiene que vérselas en la zona, ocupa el lugar justo para intimidar más que muchos pívots. Eso es ser líder en defensa.

Sergio Llull anotó el triple para el 92-90, aliento en cogote de los valencianos, a falta de 68 segundos de juego y pidió perdón cuando se jugó otro triple precipitado instantes después. Y la jugada que estaba preparada para Jaycee Carroll, vio cómo el intrépido Vives se colocaba justo en línea de pase y no tuvo más camino que ir hacia la canasta, a probar rodar el dado. Pero la pelota parece en sus manos una pieza inteligente que entiende de heroísmos y acaba entrando por el aro. La fortísima oposición rival, el mínimo hueco para entrar, esta vez fue suficiente. Ya lo ven: líder también en ataque. Y luego…el vídeo que ha dado la vuelta al mundo, donde 20 metros no son un obstáculo. Donde se ensalza y se claudica, donde se regalan momentos maravillosos para ajustar la pajarita a nuestro deporte. Las “mandarinas” de Llull no son tanto. Como poco, silencian pabellones. Y ante eso, hay que quitarse el sombrero.