SUEÑOS EN TACONES

SUEÑOS EN TACONES
Las “Dream Cheers”, MVP’s de esta Copa del Rey por aclamación popular.

Antonio Rodríguez

Las “Dream Cheers”, MVP’s de esta Copa del Rey por aclamación popular.

 Suenan los últimos acordes musicales en el Coliseo coruñés y ellas, en el centro de la pista, sonríen mientras dan sus últimos pasos. A punto de finalizar una nueva actuación, afloran ramalazos de las actrices que también son. Sonrisas sinceras, nada forzadas, cautivadoras, mientras dejan volar sus zapatos en pasos a ritmo de vértigo, dedicadas a un público que romperá en instantes a aplaudir. Aplaudir a rabiar. Un último golpe de tacón para fijar los pies…y ovación generalizada, en los que sobresalen voces en coro entre los graderíos: “¡MVP, MVP!”. Este grupo de cheerleaders corren hacia la esquina abandonando el parquet, saludando, mirando hacia arriba, incrédulas aún ante ese inmenso recinto que vuelve a mostrar tal devoción por ellas. “Tanta gente, tantos gritos…me encanta actuar aquí”, confiesa María, la más joven de ‘Dream Cheers’ desplazado a la Copa del Rey de La Coruña. “Después de tantas horas dedicadas, lo estamos disfrutando mucho. La gente está siendo muy receptiva”, afirma con más temple, Alba, la más veterana de todas, con 13 años a cuestas de sudores y brillantina en este grupo. “En esta Copa, estamos recibiendo felicitaciones de todas las aficiones. Incluso, el otro día, Aíto García Reneses se acercó. Nos dijo que éramos increíbles, que estaba ilusionado con ver nuestro trabajo”.

“En esta Copa, tras desayunar, emplean tres horas por la mañana de gimnasio, solamente coreografías, las que se usarán en esa jornada”. Eva Martínez, la orgullosa directora de este grupo, coreógrafa y ex cheerleader de aquel proyecto de fútbol americano de los 90’s llamado Barcelona Dragons, no escatima en repeticiones, sincronización a golpe de horas de trabajo. “Tras comer y descansar, antes de los partidos, ya en el pabellón, se entrena otra hora y media con formaciones específicas en el campo”. Total, un promedio de cuatro horas y media de trabajo. “El otro día, un entrenador nos dijo que entrenábamos más que ellos”, replica con sorna. Estaba en lo cierto.

Procedente de la gimnasia artística, Eva Martínez, actual componente del International Dance Comitée of Cheerleaders –ubicado en Memphis, Tennessee-, no solamente fue cheerleader en el estadio de Montjuic con los Dragons durante dos años, sino que con la marcha de la coreógrafa, ella tomó el relevo. “Estuve un verano viendo cómo se trabajaba en la NFL, en los Miami Dolphins concretamente, y amplié mi formación trasladándolo a un estilo más americano. Por eso, ves que nuestro funcionamiento es de formación americana”. La NFL, viendo marchitar aquel proyecto de expandir por el resto del mundo su producto con la  ‘World League’ (1991-2007), decidió mandar la franquicia a la ciudad alemana de Colonia y el ofrecimiento que ellas también se mudaran. Y aquí entró una persona que hizo dar un giro a los proyectos del grupo. “Con anterioridad, el F.C. Barcelona de baloncesto se fijó en nuestras actuaciones y la NFL aceptó tal cesión al club. Con la marcha a Colonia, Antonio Maceiras –director deportivo del Barcelona en aquel momento- nos dijo ‘estamos interesados en que sigáis y nos gustaría que tú montaras una empresa para que llevaras todo esto’. Acepté y creé esta empresa”. Y nació “Dream Cheers”, como Eva reconoce, a modo de guiño del Dream Team que enamoró en la Ciudad Condal. Apellido para seguir cautivando a sus habitantes, expandiendo su nombre por gran parte de la geografía, pues también son las elegidas durante la Copa como en la gira de preparación de la Selección Española.

El show de AC/DC desde las
El show de AC/DC desde las "Dream Cheers" (ACB Photo).

“Hard rock”

Grupo de ex gimnastas en muchas de sus componentes, “aquí, las retiramos de la gimnasia y las enseñamos a bailar”, confiesa entre sonrisas Eva Martínez. Alba y sus 13 años dentro del grupo –única superviviente en activo de las Barcelona Dragons en las “Dream Cheers”- tiene muy claro que “si yo llevara cinco años haciendo lo mismo, ya me habría aburrido. A lo largo de tanto tiempo ves desfilar mucha gente y te da pena cuando se van. Pero sí es cierto que las que vienen, aportan cosas nuevas y aprendes. A cada Copa que vengo, tengo la sensación que hemos hecho más, hemos hecho más”. Dentro de un grupo en progresión constante, ella es capaz de disfrutar de la invitación en el All Star francés y saber que “ya estuvimos hace ocho o nueve años. Ir allí es un reconocimiento, porque hacen como una selección de las mejores cheerleaders del mundo. Este año estuvieron las Red Foxes, las City Dancers de los New York Knicks… Eso es un orgullo”. Evolución que poco a poco irá experimentando María, la más joven de todas, que ya vivió la gira de la Selección este pasado verano. “Omar, un chico que baila con nosotras, me animó a ir al casting”, convirtiéndose ya en una de las mayores presencias en ciertos números. Su estatura y la sutileza de cada uno de sus gestos, lo provocan. Reconoce que “en bailes como el de los balones y los pompones, tenía cierto miedo en fallar al principio. Haces sesiones extras desde casa, te perfeccionas…es una presión que en el fondo es un reto: si la superas, todo es perfecto”.

Un caso especial es el de Marina Fernández. Procedente de la gimnasia rítmica, internacional con la Selección Española desde 2009 hasta 2013, ganadora de un oro, una plata y dos bronces en competiciones oficiales (Copa del mundo) tanto en ejercicios de mazas, como en combinados de 3 pelotas y 2 cintas, más el general, su sonrisa actual es valorada tras una salida del Equipo Nacional envuelta en cierta polémica, optando por la posterior retirada. “Eva buscaba una chica de rítmica. Y al retirarme de la competición de élite, me uní a ellas y me encargo, al margen de los habituales, de ejercicios más específicos  –como uno en concreto con una pelota de rítmica-“.

 Eva Martínez, directora y coreógrafa de las
Eva Martínez, directora y coreógrafa de las "Dream Cheers" (ACB Photo).

Específicos…o no tanto. Marina, gracilidad y belleza a cada movimiento al unísono con sus compañeras, tiene que soportar en su espalda el pisotón de su compañera Cristina, en el impulso del número más gamberro que jamás hayan hecho. Si en el repertorio hay cabida para todo tipo de escenarios, desde los Chicago años 30, con su gimnasta Anna a lomos de una estructura metálica con ruedas, recuperando la seducción de aquella época, a los múltiples y desenfadados uniformes al ritmo de atléticos bailes del último vídeo de Justin Bieber, a la coreografía de todo un fenómeno imitador de Michael Jackson, de repente, AC/DC se cruzó en sus vidas.

“Buscando ideas para acercar a las cheerleaders a la afición, hablé con ACB para que el público, a través de redes sociales, eligiera una canción que bailaríamos” en el afán de Eva Martínez por innovar. “Y sorprendentemente, eligen el “TNT” de AC/DC, algo que no estamos acostumbradas a hacer. Nunca olvidaré las caras que pusieron cuando les dije que les iba a vestir de AC/DC. ‘Pero, ¿estás segura?’ me decían. Durante su ejecución, nos reímos una barbaridad”. El número va aumentando en intensidad, algo que créanme, no deja indiferente a nadie en el pabellón. “Queríamos alejarnos de todo eso de salir guapas y vamos a nuestra versión más fea, más cañera, con lo de sacar la lengua y demás”. En el momento culmen, todas enloquecen, agitan sus cabellos, desmelenadas, se mueven tal y como sus cuerpos les piden vivir esa histeria colectiva, mientras se van colocando en su siguiente posición. Explicarlo, provoca carcajadas entre sus protagonistas. “Lo llamamos el momento “ska”, se apresura a definirlo Eva Martínez. “Si metieras un micro entre nosotras en ese momento…”, interrumpe Alba, “…es el momento de gritar, vociferar, ¡vaaaaaamos!”. “Es un desorden ordenado”, matiza Eva. “Está todo muy estudiado. Sin embargo, la gracia está en esa locura máxima. Si te fijas en la cara de cada una, es brutal. Y claro, se consigue la reacción entre el público que se busca”.

Y para finalizarlo, es cuando Cristina “usa” las espaldas de sus compañeras en dos impulsos. “La que recibió ayer, fue la primera que se coloca, porque a mí,  ni me llegó a pisar” recuerda Marina en la matinal del domingo –momento de la entrevista-. “Todo el impulso lo cogió en el primer paso. A mí, ni me tocó”. Salto desde las alturas, levitando por momentos con toda su magnificencia, aterrizando y arrodillándose, uniéndose al resto de sus compañeras en esa presentación a las aficiones, de rodillas y echando sus cuerpos hacia atrás como epílogo de todo aquel trance, fin del rito. Tras la sorpresa del primer día, prolongadas ovaciones y el “MVP, MVP” empezaban a ser habituales. Un registro más en un grupo sin límites. “La Copa del Rey es nuestro punto de inflexión. Es uno de los momentos más altos de la temporada y a partir de ahí, ya sabemos dónde hemos puesto el listón…y de ahí, para arriba. Las chicas se mantienen en ese nivel máximo y lo incrementan”.

Éxito buscado, éxito reconocido

En ‘Endesa Basketlover’, barremos para casa. Esta colección de talentos nos parecen las mejores cheerleaders que desfilan por Europa. Y sinceramente, la objetividad muy probablemente esté de nuestra parte. Cuando Eva Martínez habla de otras formaciones, lo hace con el máximo de respetuosidad y admiración, pero asumiendo las virtudes que su grupo humano atesora. “Hay equipos muy buenos, que trabajan muy bien. Cuando NBA Entertainment viene a Europa y trabajamos con ellos, nos dicen que son conscientes que las ‘Red Foxes’ son las que tienen mucha fama en nuestro continente. Pero para ellos, las cheerleaders más NBA que hay, son “Dream Cheers”. Si os fijáis, las ‘Red Foxes’ son gimnastas de rítmica casi todas. Son un equipo casi de modelos: muy altas, la mayoría rubias… Yo, que soy coreógrafa, el baile, baile, es en lo que me gusta insistir con nuestro equipo. Ellas son llamadas por FIBA y son muy reconocidas. Su presupuesto es brutal y eso es muy importante. Es una inversión que lo paga el equipo (CsKA Moscú) y su despliegue de vestuario es interminable. En nosotras, la inversión lo costea la empresa ‘Dream Cheers’, excepto números que son específicos del Barça, quienes pagan el vestuario, o algunas actuaciones concretas que pone el organizador. En altas estancias dentro del sector, sí que algunos opinan que les gustaría que estuviesen ambos equipos. Pero nosotras respetamos todas las decisiones”. Curiosamente, Marina Fernández, por su pasado de gimnasia rítmica y mayor afinidad con las ‘Red Foxes’, se alza en reivindicar a su equipo y añadir “es un estilo diferente. No tienen que ver nada con nosotras. Eso sí, me gustaría coincidir con ellas y verlas en directo”.

Se estudian los escenarios, las diferentes ciudades. “No es lo mismo Barcelona, Madrid o Málaga. No es lo mismo un partido de liga regular que una Copa del Rey” agrega Eva Martínez. “Buscas guiños, por supuesto, a la tierra. Aquí estamos para dar espectáculo a todo. Fíjate el tema de AC/DC”. La novel María quedó abrumada por el éxito en redes sociales. “Y algunos se quejan porque nos dicen que ‘no os sacan, no os sacan’ para vernos por televisión”. “Pero eso no depende de nosotras. Salimos y actuamos para el público que tenemos delante”, matiza Eva Martínez.

Anhelan ir a Río de Janeiro, a los Juegos Olímpicos de este próximo verano, donde mantienen una ventana a la esperanza. Son la próxima meta de este grupo que se metieron a La Coruña en el bolsillo, porque del impacto de su belleza, a la sorpresa, a embaucar con su arte bailando, a emocionar…va un suspiro. Y un aplauso. Tacones que por un minuto trasladan a la concurrencia a una tierra de sueños, hábitat en la que ellas sonríen, sin más. Como una rutina, como “una manera de vivir” según su directora. ‘Dream Cheers’, las auténticas ‘MVP’ de esta Copa del Rey.