"MI GRAN NOCHE"

"MI GRAN NOCHE"
Al son de Raphael, Montakit Fuenlabrada celebra sus noches de gloria.

Antonio Rodríguez

Al son de Raphael, Montakit Fuenlabrada celebra sus noches de gloria.

Las grandes noches de Fuenlabrada (ACB Photo / A. Vicente).
Las grandes noches de Fuenlabrada (ACB Photo / A. Vicente).

“La idea es mía” reconoce Jorge Sanz, director de comunicación del equipo. “Preparando el programa que hacemos en Onda Fuenlabrada, se me ocurrió meter esta canción de Raphael, porque se cantaba en la reciente película de ‘Mi gran noche’, la de Alex de la Iglesia. Y la ponemos por primera vez en la megafonía durante el debut ante Manresa, donde ganamos. Y en el siguiente ante Andorra, ganamos también, la volvemos a poner y a la gente le encantó. Aquí los hay de todas las edades. Hay aficionados de 50 y 60 años, que llevan más de 20 viniendo y que la tienen en el alma esa canción. Y los chavales la bailan. Y ves a Ivan Paunic, que no tiene ni idea quién es Raphael y está duchándose con la canción”.

La comunión más perfecta entre equipo y afición en la Liga Endesa, se da estos días en el sur de Madrid, en el parquet del Fernando Martín fuenlabreño, al ritmo del estribillo de un tema musical con más de 50 años. El público se resiste a abandonar las gradas, a la que tararean y siguen su compás entre palmas, mientras que los jugadores se citan en círculo en el centro del campo, todos alrededor de Jonathan Tabu que la baila como un rito tribal, arengado por sus compañeros, para acabar fundiéndose en una ovación común. Es la extravagante manera de finalizar los partidos últimamente de Montakit Fuenlabrada: ganando y bailando. En la victoria reciente en casa ante los guipuzcoanos de Retabet.es (94-82, último resultado en el momento de hacer este artículo), desprendía ya sabor de ser una costumbre. “Parecemos los grandes que no somos”, comenta Alex Urtasun. “Al final, partidos en los que no estamos muy acertados, los solventamos y parece que les hemos batido con comodidad. Como hacen los grandes”.
 

Un equipo peculiar

Un club que comienza con los ecos del Partizán, en un pabellón cuya única compañía era la vecina estación de ferrocarril, en mitad de un descampado, hasta que fueron ampliando su rango. Poco a poco. El dominio en la zona de Nate Huffman dio paso a las suspensiones de Velimir Perasovic, hasta las bombas hoy día de Marko Popovic. El ‘Fernando Martín’, reclamo de los aficionados, a imagen y semejanza de sus ídolos, expande su eco y el filón que su público da, a un edificio, a otro más elegante después, a un enorme centro comercial que se engalana con un Corte Inglés, flanqueando a este pabellón ya vetusto, algo decolorado, foco y origen de cada uno de sus bien-parecido vecinos. “Todo el anillo de asientos naranjas que ves, todo, lo tienen ocupado las peñas” confiesa Jorge Sanz, director de comunicación del Montakit Fuenlabrada. “Aquí siempre ha habido mucho asociacionismo. Desde el principio. Vecinales, regionales, culturales…la gente tiene cultura de asociarse. En su momento era para reclamar un semáforo en su calle y luego para ver deporte y tomarse unas cervezas. Ahora mismo, hasta seis peñas llenan todos estos graderíos”. Ellos han sido testigos de la particular historia de este club.

Un plantel lleno de ilusión que en 1996 es saludado tímidamente por la ACB, porque empezó mal y acabó peor, con un descenso, volvió a intentarlo un año más tarde tras la travesía de una temporada en liga LEB. Y ahí el cuento fue distinto. “Porque entre otras cosas, teníamos a Velimir Perasovic”, recuerda Oscar Quintana, el protestón-ingenioso-exitoso entrenador en aquel glorificado ‘revival’ del club. “Nadie quería a Perasovic en la ACB cuando dejó Baskonia. Ni tan siquiera los recién ascendidos”. Un jugador con 16.2 puntos de media en su última campaña con Taugrés, se le etiqueta como alguien en declive. Oscar Quintana exclama con orgullo que “fuimos el único equipo en la historia de la Liga Endesa que recién ascendidos, jugamos Copa del Rey y Playoff”. La temporada 98/99 quedó marcada por aquellos casi novatos que irrumpieron para quedarse, no solamente para subsistir, sino para permanecer en zona noble.

Pintorescos a lo largo de su historia como para ganar al Real Madrid a domicilio en la última jornada y que no les sirvieran para mantener la categoría, peculiares como para tener un americano que desayunaba leche con ‘Doritos’, particulares como para que su gran descubrimiento, Walter Herrmann, se quedase en calzoncillos para ganar un concurso de mates, para descubrir e ir moldeando a Gustavo Ayón, a Bismack Biyombo, jugadores de extremado interés para la NBA, partiendo del anonimato más absoluto. Todo eso. Ahora llevan 6 victorias en los últimos 8 encuentros, las que necesitaron para estar en la Copa del Rey, para desbancar a todo un Unicaja. “Ahora es casi milagroso entrar en la Copa, siendo quienes somos” reconoce Ferrán López. “Ves los presupuestos y plantillas de los que acaban metiéndose y es casi un milagro”.

Marko Popovic, el fichaje estelar

Ferrán López, el base titular de aquel triunfal 98/99, tanto que sus actuaciones le auparon a ser internacional absoluto, es el actual director deportivo y arquitecto del proyecto. Las directrices estaban claras. “Cuando Zan  –Tabak- y Ferrán confeccionaban el equipo, buscaban un perfil de gente que pudiera tirar” recuerda Jota Cuspinera, actual entrenador jefe del club.  “Fíjate, la principal faceta de los dos ala-pívots que tenemos, David Wear y Ernest Scott, es que tiran de tres. Se fichó pensando en esto. Si no hay dinero para contratar a gente que haga muchas cosas, los buscamos que sean una amenaza tirando de tres”. Una tarde de los últimos días de septiembre, después de un entrenamiento, el teléfono de Ferrán López sonó. Cierto agente le ofrece la posibilidad de obtener a Marko Popovic. “Pero tengo el dinero que tengo, le dije. Lo mismo que le íbamos a dar a Brion Rush –jugador descartado por el club en pretemporada-le pagaremos a él. Me respondió que no había problema”. Popovic había salido satisfecho económicamente del Khimki y a él le gustaba la Liga Endesa y a su mujer el no pasar más frío en Rusia. Ferrán va a hablar directamente con Zan Tabak. “Y cuando se lo digo, le veo contar con los dedos. Y le pregunto qué hace. Me responde que con Marko, serían hasta cinco jugadores entre serbios y croatas. ¡Ese es asunto mío, no tuyo!” Zan Tabak tuvo que pensarlo por unos momentos y Ferrán López insistirle. “¿Tú le hubieses fichado si nos lo hubiesen ofrecido en Julio? Pues ya está. Y al día siguiente, ya estaba cerrado el asunto. Eso sí, te aseguro que sin Zan Tabak, Marko Popovic nunca hubiera venido aquí”.

Marko Popovic, un jugador especial (ACB Photo / J. Bernal).
Marko Popovic, un jugador especial (ACB Photo / J. Bernal).

“Esperé al nacimiento de mi hija. Escuché ofertas y Fuenlabrada fue una de las primeras”, confiesa Marko Popovic. “Sí, Zan Tabak fue clave para venir aquí. No sabía lo que iba a hacer, lo que iba a jugar, lo que se esperaba de mí. Me convenció tras una conversación de cinco minutos por teléfono”. Un escolta que pudiese jugar de base eran las pretensiones fuenlabreñas. El 7 de octubre aterrizó en Madrid un hombre que superaba cualquier expectativa en la directiva. “Marko es un jugador con muchísimo talento” apunta Jota Cuspinera. “Ha jugado muchos años en Euroliga al máximo nivel. Él llega tarde y no está en forma. ‘Deja que coja ritmo’ creo que fue la frase más repetida aquí en los primeros meses de competición” espeta casi con una carcajada.


Popovic llega a la Liga Endesa y más de uno tenía sobre su cabeza que era un jugador de vuelta. Su travesía Khimki-Fuenlabrada, sus primeras actuaciones, quizás dieran pie a pensar eso. ¿De vuelta, como Velimir Perasovic en su día cuando recaló en el club? Entonces, sonaba bien. Observen el siguiente gráfico:

Se puso en forma y fue quien con su triple final en Zaragoza, dio el pasaporte a los suyos para la Copa del Rey. “Cuando llegué aquí, me dijeron que íbamos a ir partido a partido. Y es verdad, no pensábamos en la Copa. Es igual que cuando pierdes: piensas en el próximo y ya está. No piensas tras perder dos, qué va a pasar si pierdes un tercero. Simplemente piensas en ganar ese partido. Es cierto que sufrí bastante el primer mes y medio, porque necesitaba tiempo para adaptarme al equipo”.

Se buscan hombres interiores. Zan Tabak aconseja los nombres de Oliver Stevic y Josip Sobin, dos batalladores y en los dos ala-pívots tiradores, Ernest Scott y David Wear son finalmente los elegidos. El primero, por el hambre que mostró al tener su primera oportunidad en la ACB y el segundo, porque Ferrán López llevaba siguiéndole la pista más de un año. “A mí me gustaba Marcus Landry” recuerda Ferrán. “Pero quería hacer el training camp con Milwaukee Bucks. Entonces mi opción fue David Wear, porque lo que te da es tiro de tres. Un gran chaval, que el otro día ante Gipuzkoa, se preocupaba porque lanzó 1/10 en triples. Y le dije ‘yo te he visto en Reno, en la D-League, tirar en un partido 3/14 en triples, ¿es verdad?’ Y asintió. Así que le convencí de que no se preocupara, que siguiera tirando”. Jota Cuspinera incide en la circunstancia. “¿Qué hace bien David Wear? Que mete de tres. El otro día tuvo un día aciago. No mete, pero tira en buenas situaciones. Pues que siga tirando, porque es lo que hace bien. Si yo le pidiera ahora otra cosa porque no está metiendo de tres, lo que voy a conseguir es que se obsesione y deje de hacer lo que se le da bien”.

A punto de comenzar la liga, se enfrentan al contratiempo de la lesión de Alex Llorca. Buscan sustituto en la posición de escolta y se encuentran con una perla. “No me renovaron en Sevilla, no tuve ofertas y me dijeron de entrenar en pretemporada con Milán, un equipo grande. Y me gustó la idea”. Esta era la situación de Alex Urtasun cuando estaba a punto de acabar el mes de septiembre. “Cuando acabé, recibí la llamada de Fuenlabrada, en principio un contrato por dos meses, hasta que se recuperase Llorca. Pensaba que las ofertas me iban a llegar en diciembre, con el mercado de invierno”. Lo que le llegó a Alex Urtasun en diciembre en su lugar, fue la renovación por la temporada completa, siendo en la actualidad el mejor nacional del equipo y el segundo máximo anotador tras Marko Popovic (11.2 puntos de promedio así lo certifican). “El equipo se está sintiendo cómodo” reconoce Jota Cuspinera. “Mira Alex Urtasun el día del Madrid. Lleva cero de cuatro en triples y luego decide con uno y ganamos, porque tiene su plena confianza y la nuestra, para que siga tirando. Porque está solo y es buen tirador. Estamos en esa dinámica de gente que lidera el equipo y todos están aportando. Esa es la fortaleza ahora mismo y espero que no cambie repentinamente”.

Alex Urtasun, una joya en el mercado (ACB Photo / M. A. Polo).
Alex Urtasun, una joya en el mercado (ACB Photo / M. A. Polo).

La historia perfecta

Para un entrenador es fácil crear sistemas cuando tienes buenos tiradores. Contar con Marko Popovic, Alex Urtasun y Jonathan Tabu, hace más fácil la vida, porque no sólo reciben y tiran, sino que son capaces de dominar como nadie el maravilloso y denostado arte de fintar, dar un par de botes y volverse a levantarse para tirar. Cambiar posición de tiro cuando las defensas son fuertes, cuando exigen, son regalos en pequeñas cajas para su entrenador, para sus aficionados. Estos jugadores dan eso. “Cuando alguien te defiende así de duro, ya estamos acostumbrados” apunta Jota Cuspinera. “Porque entrenamos así de exigente. Y cuando algún rival da un paso atrás en intensidad, te notas muy liberado. Si hemos sido capaces de generar eso, es que algo estamos haciendo bien”.

Los entrenamientos requieren mucho esfuerzo. Jota para poco los partidillos, ensayando sistemas. Cuando lo hace, abre los ojos buscando atención del resto y con energía, explica sus instrucciones en un inglés fluido. Al final de los mismos, su ayudante Josep María Raventós, ayuda en sesiones de tiro individuales, como con el letón canterano Rolands Smits, en la población desde que tenía 15 años. “¡Salta más! ¡En los tiros de dos te exigen saltar más que en los triples!” le explica al hoy veinteañero de excelsa planta al tiempo que le pasa balones. 

Jota Cuspinera, entrenador que conoce el camino al éxito (ACB Photo / J. Bernal).
Jota Cuspinera, entrenador que conoce el camino al éxito (ACB Photo / J. Bernal).

La marcha de Zan Tabak para entrenar al Maccabi Tel Aviv, pudiera haber marcado un punto de inflexión a una buena dinámica (3 victorias y 3 derrotas en ese momento). “La marcha de Tabak es una situación profesional” remarca Marko Popovic. “Quería irse a un equipo mejor, de Euroliga, y no podemos decir nada. Él fue clave para mi llegada, pero le entiendo. Es un profesional”. Josip Sobin, mucho más joven, comprendió tal causa y la comparte. “No, yo no estaba preocupado. Tabak fue entrenador en Croacia y aquí era una de las claves. Pero sabíamos que Jota podía hacerlo muy bien”. Zan se va con el convencimiento que Jota Cuspinera, por conocimientos y carácter, podía encajar perfectamente en el grupo que se había creado.

La de su adiós fue una semana incierta, que da como resultado un mal encuentro en casa ante Iberostar Tenerife, donde se pierde (85-94). Lo peor de ella, era el calendario que les esperaba: visita al Palau Blaugrana, recibían a Bilbao y viajarían a la cancha del invicto Valencia Basket. El fantasma de cuatro derrotas consecutivas sobre un entrenador debutante, podía pesar mucho. “El equipo pegó un bajón en el partido de Tenerife. Sin embargo, viajas a Barcelona y a pesar de la lesión de Marko a los tres minutos de juego, vienes con buenas sensaciones de equipo, de cómo habíamos jugado: habíamos podido correr. Cuando repasé el vídeo de Tenerife y ya con el partido perdido, vi cuatro detalles y pregunté ‘oye, ¿y por qué no hacemos esto?’ En Barcelona lo pusimos en práctica y las buenas sensaciones vienen de ahí”. 

"Ivan Paunic nos da el físico que no tenemos" (ACB Photo / J. Bernal).

Dominion Bilbao Basket era la única posibilidad de ganar. Como recuerda Ferrán López, “desde ese lunes, Marko –Popovic- empezó a animar a la gente, a exigir, siempre con buen carácter, pero consciente de lo importante de esa semana y ese partido”. Y a Jota Cuspinera le gustó su desarrollo. “Nos hizo más fuertes. Si no recuerdo mal, llegamos a ir hasta 14 puntos arriba y que al final se complica. Te remontan, pero consigues disputarlo y ganarlo. Con Gran Canaria pasó lo mismo. Coges una ventaja, te empatan, te cogen incluso 7 puntos, pides tiempo muerto y de repente ¡pum!, reaccionas y ganas.  Ninguna de nuestras victorias han sido fáciles, sino disputadas. Ganar finales apretados, te da mucha confianza”. Como frente al Real Madrid.

Esa fue la noche de locura en el Fernando Martín fuenlabreño. “Cuando se pusieron por delante, piensas que van a pisar el acelerador y se van”. Jota Cuspinera, tras 5 temporadas en la Casa Blanca, sabe perfectamente de lo que es capaz su ex equipo. “Pero aguantas. El equipo tiene el punto que no se hunde en esos momentos. Más que pensar que nos han remontado, los jugadores piensan que están con marcador igualado y aquello se puede ganar”. Aquel día quedará para la historia el bloqueo y continuación de Marko Popovic en comunión con Josip Sobin, anotando este último 24 puntos en un casi inmaculado 12/13 en tiros de campo y haciéndose enorme ante los Ayón y Reyes. “Marko es muy bueno en esas situaciones y me entiendo con él. Pero no las entrenamos de manera especial, no. Sale mucho en los partidillos de nuestros entrenamientos, eso sí. Pero nada especial”, reconoce el hijo del afamado pívot de la Jugoplastika, del que reconoce apenas hablar de baloncesto con él. “No, mi padre, cuando acabó su carrera, dejó el mundillo”. 

El verde que tanto ha gustado en Fuenlabrada (ACB Photo / Esther Casas).
El verde que tanto ha gustado en Fuenlabrada (ACB Photo / Esther Casas).

Y llegó la jugada de los cinco segundos de K.C. Rivers al saque de banda. Ivan Paunic provocó la jugada defensiva de la temporada, cerrando el puño y gritando por él y por toda la ciudad de Fuenlabrada. 18 puntos del alero serbio aquella noche, mostrando un magnífico repertorio, decisivos para su equipo, clave para su entrenador. “Ivan está siendo vital” argumenta Jota. “Él es el jugador que tiene el físico que nos falta. Ese físico que he visto en equipos de mucho nivel. El tipo que aguanta a un pívot si cambia en defensa, que en contragolpe es difícil pararlo, que de repente se para en carrera y se tira un triple y lo mete… Estamos encantados con él”. Ferrán López, habla desde el conocimiento del ex jugador: “Es que tiene 29 años. Está en su madurez deportiva. No es el jugador que vino en su primera etapa”.

La defensa, esa otra faceta de la que apenas se habla, como marca y sello del equipo. ¿Saben cuál es el promedio de pérdidas de balón de todos los equipos de la Liga Endesa? 13,57. Pues ellos están forzando 16,08. Jugadores que nunca han tenido cartel de buenos defensores, como Popovic o Wear, están realizando un trabajo excelente, embebidos por la energía y dinámica de todos sus compañeros. Provocar una pérdida por cinco segundos sin sacar, es el culmen de todo ello.

Zaragoza fue el día, la gran cita. La clara demostración de lo que es Montakit Fuenlabrada durante toda esta temporada. El ‘liderazgo del equipo’ como gusta definir a su entrenador. “Yo estuve muy nervioso en aquel partido, porque cometí dos faltas muy rápidas” recuerda Marko Popovic. “Perdí el ritmo y estuve sin sensaciones durante buena parte del encuentro. Pero mis compañeros lo mantuvieron vivo. Jonathan Tabu estuvo fantástico, por ejemplo”. “Oliver Stevic hizo un trabajo oscuro, pero fantástico también” insiste un entrenador que valora a todos y cada uno de sus hombres.

"Esta foto transmite tanto, tanto..." (ACB Photo / Esther Casas).

La cronología de Jota Cuspinera incita a revivir nuevamente aquella machada. “Hubo un punto de inflexión cuando Ricardo Uriz mete un triple que nos pone a siete puntos de diferencia tan sólo. Ellos antes pudieron ponerse a 14, pero seguían a 12 porque fallaron dos tiros libres. Y no lo veíamos perdido. Con el triple de Uriz, pierden otro balón y pedimos tiempo muerto, buscando un triple rápido de Popovic. Lo anota y nos colocamos a cuatro. Ya estamos en partido. A ellos se les crean dudas por verse remontados y nosotros volvíamos a un escenario que nos es muy habitual”.

“En los últimos minutos, vi la oportunidad de ganar”. Y metió el triple final. Marko Popovic redondeó el milagro (79-80), mostrando que en este justo momento de la temporada, es el tipo más excitante de toda la Liga Endesa. Un jugador que lidera, de esos líricos, que con su escasa estatura es capaz de hacer cosas increíbles, de arrastrar una corriente de asombro en las gradas y más difícil aún, delante del televisor. Decidir con la canasta más importante de la temporada, incluso en los días grises, marca a los ganadores. Icono de un equipo y una afición que buscaba identificarse con alguien como él. Sobre el marco del ‘liderazgo del grupo’ que comparte, ser testigos de sus evoluciones, nos muestran que estamos ante un jugador especial. De los que hay que ver.

“Hay una foto justo tras ganar en Zaragoza de Ricardo Uriz con el puño en alto y tres compañeros detrás. Ese momento de felicidad está transmitiendo tanto, tanto…” es imposible no rescatar sensaciones de emoción, de euforia, por estar en la Copa, como Jota Cuspinera en este caso. “Mi ilusión es que esto perdurara en el tiempo. La afición está aportando mucho, aprieta. El público tan cercano lo notamos y da ese punto de energía que a veces necesitamos”.

“Popovic me preguntó cómo era aquí la afición”, recuerda Jorge Sanz. “Claro, él ha vivido Kaunas y ese palacio nuevo inmenso, donde todo es una locura por el baloncesto. Pero le dije que tendría la sensación en el pabellón que habría más gente de la que realmente hay”. Una afición que extrañamente fue apareciendo por el recinto con timidez a principios de temporada, con algunas gradas vacías –llegaban rozando los cuatro mil espectadores-, ahora lo abarrota, orgullosos de ver ganar a los suyos, de ‘vivir en verde’. “Sí, los tres partidos que hemos jugado con ese uniforme –guiño al sponsor liguero Ecovidrio-, los hemos ganado”, suelta con timidez Josip Sobin la pregunta a sus compañeros, buscando la afirmación. “Yo he jugado casi toda mi vida de verde. No es nada nuevo para mí”, admite con una sonrisa Marko Popovic.

Un equipo que ha servido para vertebrar la ciudad, para que hacia fuera, se reconozca un origen. “Para cuando tú ibas a Torrevieja de vacaciones y te preguntaban de dónde eres, ya no es necesario que digas de Madrid, sino que digas de Fuenlabrada y que rápidamente, gracias al equipo de baloncesto, todos identifiquen dónde está la ciudad”. Tras la oscura pasada temporada, ahora vuelven al Fernando Martín en masa como punto de encuentro. A animar, a disfrutar, a aparcar los sinsabores de un pasado reciente, a ver cómo un carácter tímido como el de Sobin, un desconocido Stevic o un joven Chema González no se amedrentan ante pívots superiores en estatura y caché, en ver la exhibición de Marko Popovic y el desfile de triples de Tabu, de Urtasun, de Wear. A ganar y a bailar al son de los acordes de Raphael. A convertir entre todos cada una de las actuaciones del equipo, en una gran noche.