GIGANTES… ¿Y DINOSAURIOS?

GIGANTES… ¿Y DINOSAURIOS?

Antonio Rodríguez

Mario Hezonja tenía el balón controlado, botándolo a ocho metros del aro, intentando leer la defensa, mientras era encarado por Marcus Slaughter. Llegó un momento en el que el joven azulgrana no sabía qué hacer, a quien pasar, intentando asimilar todo ese movimiento frenético entre los jugadores del Real Madrid. Decidió lanzar un triple que falló. Esta imagen corresponde al segundo partido de la final del año pasado. En el punto de mayor actividad y eficiencia en defensa de los jugadores del Real Madrid, donde los blancos, aun debiendo ganar ese choque y otro más, parecieron dejar claro que ellos serían los campeones. Pablo Laso estaba serio y concentrado en sus jugadores, pero exultante con el baloncesto mostrado. Con Nocioni y Slaughter en pista como hombres interiores, se estaba ejecutando “su baloncesto”, de polivalencia, rotaciones y dinamismo en los cinco componentes de la pista. Sin un hombre alto y grande de claridad, casi todos podían defender en cualquier posición, recuperar, aguantar pequeños y grandes como para ayudar al compañero. Era el baloncesto total del que se enorgullecía el entrenador madridista. Lo ganarían todo así.

Bourousis y Shermadini, dos gigantes, punteros en sus equipos (ACB Photo / I. Martín).
Bourousis y Shermadini, dos gigantes, punteros en sus equipos (ACB Photo / I. Martín).

Ioannis Bourousis juega en poste bajo en el choque de este fin de semana ante Morabanc Andorra. Su reclamo es tal que van dos hombres a defenderle. El griego ve de reojo a Adam Hanga corriendo la línea de fondo desde el otro lado, y le lanza una maravillosa asistencia de espaldas, por encima del hombro, que culmina con un mate espléndido del alero húngaro. Mientras baja con parsimonia a defender, con una mirada de ojos entrecaídos, casi rutinaria, le parece hacer ver a Hanga que “si me haces caso, las cosas van a salir bien”. Y bien que están saliendo bajo el cobijo del barbudo pívot. Velimir Perasovic se reunió con él en Zagreb durante la celebración del pasado Eurobasket y le mostró la clara consigna de “si vienes al equipo, vía libre y liderazgo para hacer lo que quieras. A tu modo y a tu antojo”. Había que persuadirle muy mucho para que diese la espalda a un cheque de muchos ceros con letras y gráficos chinos. Laboral Kutxa quizás llegaría a la mitad de aquellos dígitos. Pero le prometían una cosa: “volverás a disfrutar con el baloncesto”. En la actualidad, es el MVP de la Liga Endesa y de la Euroliga. Elevado con una decisión a la categoría de megaestrella en el Viejo Continente.

No queremos hacer ver que el Real Madrid estuvo desacertado en la marcha de Bourousis. No, no, nada más lejos de nuestras intenciones. Ioannis Bourousis sin embargo, está ofreciendo una respuesta a la duda si porfiar en la importancia del hombre alto, del gigante, da resultados positivos. El Real Madrid quedó campeón en España y en Europa con un baloncesto que cada vez impera más en Europa. De hecho, el otro finalista, Olympiacos, no juega con pívots mastodónticos, móviles y potentes en puestos interiores (a excepción esta temporada del joven Milutinov, que todavía debe crecer baloncestísticamente). Corriente extendida en los equipos de élite en Euroliga, en nuestra Liga Endesa en cambio nos vamos encontrando ejemplos de este tipo de gigantes que pueden ser determinantes, del manido debate si son partícipes de un baloncesto moderno o son dinosaurios prototipo de otra época.

Dejan Musli, una de las explicaciones del éxito manresano (ACB Photo / B. Pérez).
Dejan Musli, una de las explicaciones del éxito manresano (ACB Photo / B. Pérez).

Viajemos a otra parte de nuestra geografía durante este fin de semana. En el municipal de San Pablo, Baloncesto Sevilla e ICL Manresa dirimían un encuentro por salir de las últimas plazas ligueras. En dos conjuntos de la parte baja de la clasificación, dos de los pívots natos más importantes y dominantes de la competición: Ondrej Balvin y Dejan Musli. Su falta de “focos” no debiera resta ni un ápice la valía y capacidad de ambos. De hecho, pudieran haber sido motivo de anuncio del duelo en un cartel a imagen y semejanza de dos púgiles previo combate de boxeo. Son dos de los reclamos más fuertes de nuestra Liga Endesa por su forma de jugar. Les pudiéramos comparar con las estrellas vía draft que llegan a los equipos inferiores de la NBA (que no es por nada, pero el ‘draft’ en estos casos particulares, viene por la fantástica dirección técnica de Sevilla cuando se fijó en un joven checo muy alto, hace años ya, mientras que en Manresa pensaron que era el sitio adecuado y Musli el jugador propicio para darle confianza y que muestre todo lo que realmente sabe).

Dejan Musli está haciendo crecer a Manresa, entre otras razones, porque él manda. Juega al poste y manda desde allí. Pide dónde debe ir el balón y se encarga de ganar la posición para que haya línea de pase con él y reciba…y anote, claro. Ibon Navarro lo propone y el serbio lo dispone. Anota suspensiones y pone en un brete a los rivales. Es cierto que tienen una confección de la plantilla distinta, pero son ya tres victorias más que la pasada campaña tras la finalización de la primera vuelta. Si gran parte del juego gira en torno a Musli, mucho tiene que ver. 10 puntos en 25 minutos y 9 rebotes, haciendo jugar y dejando que se luzca Marius Grigonis –en un día de gran inspiración, con 23 puntos y 5/5 en triples- son las estadísticas de una notable actuación de alguien que ve girar sobre tu eje todo el juego manresano.

 A Ondrej Balvin le hemos visto ir subiendo peldaño tras peldaño según iban transcurriendo las temporadas en Sevilla. El resultado de esta campaña ya lo exhibió en pinceladas en el encuentro ante el Real Madrid, emitido por Teledeporte. Hombre en perfecta armonía con su base, sobre todo si es Berni Rodríguez, con el que se entiende de lujo, finaliza las jugadas a base de continuaciones al bloqueo muy contundentes. Sus buenas manos le hacen coger pases complicados y encarar al aro convencido. Además, es buen jugador de poste, de recursos técnicos para tiros cortos. Son 216 centímetros de un jugador que quizás demande más protagonismo entre los sevillanos. 13 puntos y 9 rebotes  en 33 minutos, siendo secundario –y no debió- del protagonismo del base serbio Miljenovic. Lo que tenemos claro en Espacio Liga Endesa, es que Ondrej Balvin será el siguiente jugador que milite en la NBA vía Sevilla, desde Porzingis. Porque tiene una enorme calidad, manos y mucha estatura que mueve muy bien. Sin aventurarnos a pronosticar su suerte allí, Balvin está sobradamente preparado.

Ondrej Balvin, ascensión de una carrera hacia la NBA (ACB Photo / B. Pérez)
Ondrej Balvin, ascensión de una carrera hacia la NBA (ACB Photo / B. Pérez)

Ya lo ven. En la ‘tierra y dominios’ de Ante Tomic en los últimos años en la Liga Endesa, los centers, cincos natos o gigantes de la zona, van proliferando y ayudando a dar pasos importantes a sus equipos. Buscar, o si hace falta formar, o si hace falta crear, a tipos grandes, es una garantía de muchos éxitos en la Liga Endesa. Hablan sus estadísticas mucho menos de lo que realmente hacen y su baloncesto clásico –que no anticuado-, siempre está de actualidad, porque sobre ellos orbitan el juego de sus compañeros, las aspiraciones de sus entrenadores y los sueños de sus aficionados. Son los gigantes, que no dinosaurios.