¡QUÉ ESPECTÁCULO!

¡QUÉ ESPECTÁCULO!

Antonio Rodríguez

Real Madrid 86-87 F.C. Barcelona Lassa

La mañana siguiente a un partido como el de anoche, es diferente. Se toma de otra manera. Es como si la noche no hubiese sido suficiente para asimilar todo lo vivido en dos horas de marcados estímulos. El cerebro sí ha procesado toda la información, pero quedan retazos de sensaciones, que seguimos dando vueltas. Lo que más predomina cuanto más vueltas le damos, es el maravilloso espectáculo que tuvimos ocasión de vivir. Con exaltación o desesperación, según bandos. Con pasión, para el común de los aficionados. Todo un espectáculo.

El Barclaycard Center fue testigo del temible músculo que ambos equipos son capaces de tensar y usar. Multitud, pero multitud de armas, en concatenada armonía casi sinfónica, uno tras otro, uno tras otro, desfilaron por ese parquet que dicen jubilarán esta semana para instalar otro más moderno. Pues con las mejores sensaciones baloncestísticas –con una mueca de acritud por no ver victorioso al equipo que ha hospedado todas estas fechas-, dirá adiós.

Estallido de júbilo de los jugadores azulgranas abrazando a Justin Doellman (Foto EFE).
Estallido de júbilo de los jugadores azulgranas abrazando a Justin Doellman (Foto EFE).

Y es que, no me podrán negar que no son poderes  una salida espectacular del F.C. Barcelona Lassa, con 8 puntos de Justin Doellman iniciales, llegando a un 2-10 y el silencio inicial en el Palacio, que el Real Madrid en su respuesta con un salvaje, pero salvaje, parcial en cuatro minutos y medio, de 18-0 (¡18-0!), luciese su prominente bíceps del “aquí, mando yo”. Que al sueño de jugador que llega a ser Sergio Rodríguez por momentos, le contestara un Ante Tomic tan dominante, que sin anotar, puede cambiar el signo de un partido. Que luego llega el momento de Jaycee Carroll, que no solamente es cuestión de bloqueo tras bloqueo tras bloqueo para tirar, sino que también supo decidir en uno contra uno (¿y esa canasta con dos rivales casi colgados?) y que todo eso finalizase con una suspensión antinatural, pues la oposición que tuvo delante Justin Doellman, le obligó a tirar de lado, bombear el arco de tiro más de lo habitual…para que acabase entrando igualmente. Todo, todo, fue impresionante.

Stratos Perperoglou fue un señor que se hizo grande en el momento más importante. Porque no lo olvidemos, una derrota de su equipo, les hubiese mandado al pozo del 1-3. Y es que el alero griego estuvo perfecto en defensa. Flotando y vigilando al mismo tiempo a su hombre, en busca de ayudar a unos compañeros, para que los ataques incisivos del Real Madrid hacia canasta no lo fuesen tanto. Que anotó 10 puntos en un tercer cuarto inspirador en la remontada de los suyos, tras un 61-47 para los locales -con triple de Andrés Nocioni- y ajustar al máximo el electrónico al final del tercer cuarto (63-62).

Sergio Rodríguez, sublime en anotación, entrando a canasta (Euroleague / Getty Images).
Sergio Rodríguez, sublime en anotación, entrando a canasta (Euroleague / Getty Images).

La rabiosa defensa del Real Madrid en los primeros minutos, para poder culminar con un 20-10 en el marcador, el impensable parcial de 18-0, roto por dos tiros libres de Shane Lawal, con dos tiempos muertos por el camino de un desesperado Xavi Pascual, fue motivo para restregarnos nuestros ojos incrédulos. Que el dos contra dos orquestado por Sergio Rodríguez y las más veces culminado por Gustavo Ayón, fue el camino a la grandeza de los suyos y la exaltación de un abarrotado recinto. Que el ‘Chacho’ se fue hasta los 18 puntos, con 7/9 en tiros de campo y la excelente de 4/5 en triples. Que Ayón se fue a los 6/8 en tiros de campo, casi pleno de acierto (en un curioso encuentro en lo que respecta a los tiros libres: 20 escasos lanzados entre ambos equipos en los 40 minutos). ¡Y volvió Sergio Llull! A falta de 01:53 para el final del primer cuarto, con 22-12 en el marcador, Sergio volvió tras su lesión muscular. ¿Cómo es posible que el “está bien, ha mejorado, pero no podemos utilizarle al 100%”, pueda jugar como lo hizo ayer? ¿Cómo es posible que se entregara en defensa y tuviera el acierto anotador que tuvo, estando de baja desde el 27 de Diciembre? El escolta madridista lució con 13 puntos en 13 minutos. Toda la pasión y entrega en esos minutos para acertar, incluso con un triple fantástico sobre la bocina del primer cuarto. Pero lo que ensalza al jugador y a la persona, fue la sonrisa y abrazo que dedicó a Pau Ribas cuando se cruzó con él, segundos después de sufrir el impacto de la canasta final de Doellman, de estar en estado de shock, cuando el badalonés se encaminaba a congratularse con sus compañeros. Un fenómeno.

Ante Tomic y su grandeza. Los comentaristas televisivos acertaron diciendo que Ante Tomic es un jugador que sin anotar, cambia el devenir de los partidos. Y no les falta ni un ápice de razón. Tomic anotó 4 puntos en 21 minutos de juego. Fue sustituido por Shane Lawal, en un intento de Pascual de parar la riada ofensiva blanca durante el 20-10 en el marcador. Regresó para la segunda mitad. ¿Saben cuál fue el parcial +/- de los suyos en esta segunda parte con él en cancha? ¡+21! Una locura. Y es que él fue el catalizador del buen juego azulgrana cuando, al incorporarse con un 58-45 adverso en el tercer cuarto y sentarse con el choque encarrilado (67-71). Asombrosa su exhibición, haciendo tener criterio a toda la ofensiva barcelonista, pasando desde el poste, abriendo el campo y por añadidura, facilitando el trabajo a Perperoglou. Todo tenía un por qué en cada ataque que desarboló a los hombres de Laso (acompañado por supuesto, por el acierto, que hubo mucho de tiro exterior en esos minutos, incluyendo un triple sideral de Juan Carlos Navarro cuando no podía ni correr debido a un golpe en la rodilla), y fue el momento en que el orgullo azulgrana se hizo más latente.

Contundente mate de Samardo Samuels (Euroleague / Getty Images).
Contundente mate de Samardo Samuels (Euroleague / Getty Images).

Jaycee Carroll fue un estilete en el último cuarto, cuando aún los aficionados del recinto no salían de su asombro de cómo el rival les recortó 14 puntos. Utilizando hasta tres bloqueos en sus carreras –carretones- por línea de fondo para recibir y tirar, o recibir y desbordar en uno contra uno con sus tiros cortos entrando a canasta. El culmen fue cuando anulado el tercer bloqueo, el de recibir y tirar, haciéndole casi un dos contra uno (el hombre que defendía el último bloqueo, cambiaba automáticamente y se encargaba de Carroll, según órdenes de Xavi Pascual), fue capaz de dar un bote y lanzar una suspensión corta junto a la línea de fondo, cuyo balón llegó mojado del cielo…pero acabó entrando (y convertir el 76-75). Jaycee está para estos momentos…y estuvo.

En los últimos e inciertos minutos, con el juego del péndulo más excitante (punto arriba, punto abajo), con Sergio Rodríguez anotando nuevamente, despertando también Doellman tras su acierto en los primeros minutos, haciendo desesperar a Pablo Laso en la banda (sin entender por qué no se defendía el tiro exterior de este ala-pívot al abrirse tras un bloqueo, que sabían que es la herramienta que más utiliza para anotar), pareció que sentenciarían una continuación de Felipe Reyes a un bloqueo y un gancho de Gustavo Ayón repleto de calidad técnica, con asistencia del ‘Chacho’ por detrás de la espalda, que con la tensión del momento, casi ni valoramos (85-80 a 01:01 para el final).

Justin Doellman es un tipo al que sus 14 puntos en el tercer partido de la pasada final de la Liga Endesa, le tuvieron que rechinar los dientes. Superado en los dos encuentros de Madrid, fue el único y escaso estandarte del Palau que los azulgranas pudieron lucir aquel día. Notable actuación, amarga jornada. Por eso, se tomó con un cariz especial el encuentro navideño entre ambos, con una gran defensa a Felipe Reyes, con 17 puntos en 6/7 en tiros de campo y asegurarse, esta vez sí, la victoria para el club que defiende. Anoche, fueron 24 los puntos a modo de puñales, los que asestó. Y el último, justo en el corazón de los blancos, tras un triple a falta de 40 segundos que daba vida su equipo clínicamente muerto, con el añadido de una suspensión difícil, en una situación difícil, defendido en uno contra uno por Gustavo Ayón, con Sergio Llull yendo como un poseso a puntear esa inmaculada suspensión, en movimiento, desplazándose hacia un lado, forzando un tiro bombeado sobre la bocina…que acabó entrando, para el éxtasis, el júbilo de su equipo y un Barclaycard Center que quedó en el más absoluto de los silencios. Fue la guinda a un encuentro maravilloso.

Felipe Reyes en dura pugna con Doellman (Foto EFE).
Felipe Reyes en dura pugna con Doellman (Foto EFE).

Podremos debatir las decisiones de las faltas, el querer tener la posesión para decidir con un último balón. Que esto es baloncesto y nada hay escrito. Se gana y se pierde con todas las estrategias y no hay ni decisiones cuerdas ni riesgos de locura. Hay el que entren o no los tiros. Y el de Doellman entró, y le sirvió al F.C. Barcelona para fortalecerse, para verse con un 2-2, y esperar para la segunda vuelta que tanto Olympiacos, como CsKA Moscú o Real Madrid, tengan que pasar por su recinto en la segunda vuelta. Pero sobre todo, para lo que sirvieron estos 40 minutos, son para mostrar un espectáculo como pocos hemos visto este año. Ser testigo de los “Momentos épicos” que da nuestro deporte. El que glorificamos con espectáculos como los de anoche.