LA EXALTACIÓN EN FUENLABRADA

LA EXALTACIÓN EN FUENLABRADA

Antonio Rodríguez

Pocas veces se ha visto una alegría como la vivida en Fuenlabrada el pasado domingo, tras vencer el equipo de casa, Montakit Fuenlabrada, al Real Madrid (91-85). Sobre todo, si esta victoria no significa un título o clasificación directa para alguna final. Pero en Fuenlabrada tienen algo especial, está claro. La gracia de poner la canción de Raphael “Mi gran noche” (joder, hay que tener mucha gracia y ser muy auténticos para poner esa canción) fue ya un estallido de júbilo entre jugadores y afición que duraba y duraba y se alargó en lo que consideraban una embriagadora y celestial eternidad. Fue fantástico.

La alegría de Ricardo Uriz, la alegría de una ciudad (ACB Photo / A. Vicente).
La alegría de Ricardo Uriz, la alegría de una ciudad (ACB Photo / A. Vicente).

Y es que lo vivido en el pabellón Fernando Martín fue como una alegoría de baloncesto de dos horas. De los mejores espectáculos que hemos podido ver a lo largo de esta temporada. Miren, me da igual que la defensa del Real Madrid en el dos contra dos estuviese cogida con alfileres (y eso, según qué momentos, es lo más diplomático que podemos decir). Me da igual que como pedían Richi Uriz y Jota Cuspinera, su defensa no estuviese lo suficientemente dura como para no cortar el río de puntos encajados. Porque para hacer eso, se necesitaba desplegar mucho talento ofensivo. Del de Marko Popovic, que jugó e hizo de Josip Sobin un jugador poseído, un anotador compulsivo hasta que acabó exhausto (¿le vieron en los últimos tres minutos? El chaval estaba muerto), con 24 puntos y 12/13 en tiros de campo. Sincronizado con su compatriota Popovic, lanzaba ese tiro, ‘semi’ de muchas cosas y ‘acabado’ de nada, pero culminación de todo, que entraba y entraba. Un gesto que en nuestras canchas (por encima de Printezis, que nos sugería el narrador David Carnicero) no veíamos desde los tiros y ganchos de Dan Godfread, ¿recuerdan? Y para que el ataque del Real Madrid funcionase, pues se tenían que dar los arrebatos de talento de Sergio Rodríguez –¡qué clase magistral de pases!- y la culminación de sus compañeros. Da igual que las estadísticas reflejen la friolera de 11 asistencias del base canario, pues sus pases desarmaron cualquier armazón defensivo. Los triples de Andrés Nocioni –a pesar del enojo, totalmente justificado, de los comentaristas televisivos a su codazo a David Wear- o los puntos de Gustavo Ayón, fueron en su conjunción, un homenaje al baloncesto.

Marko Popovic, la pesadilla del Real Madrid (ACB Photo / A. Vicente).
Marko Popovic, la pesadilla del Real Madrid (ACB Photo / A. Vicente).

Un espectáculo mayúsculo con un epílogo precioso en el triple de Alex Urtasun, culminación del dolor de cabeza que los 15 puntos y 7 asistencias que Marko Popovic produjo en las huestes blancas, donde a tal temido ‘Atila croata’ le rodearon, no solamente los dos hombres inmiscuidos en el dos contra dos, sino que la inercia de Maciulis le hizo…olvidarse de Urtasun y dejarle solo por un momento. ¡Ay, amigo! Ahí les mataron. Porque si el choque fue un espectáculo ofensivo de la más alta gama, el que se sentenciara con ¿la mejor? jugada defensiva de la temporada, al forzar agotar los cinco segundos sin sacar de banda a K.C. Rivers, no digan que no tiene su guasa.

Alex Urtasun, el último brazo ejecutor (ACB Photo / A. Vicente).
Alex Urtasun, el último brazo ejecutor (ACB Photo / A. Vicente).

Todas esas sensaciones, el talento de los jugadores, los sueños de los fuenlabreños en las gradas, sí, se condensaron en el “Mi gran noche” de Raphael y en la charla de Jota Cuspinera en los vestuarios tras el partido, que ha corrido por las redes sociales como la pólvora. Sí, pueden soñar con la Copa. Pero eso ya es otra historia. Lo que realmente se ha vivido y disfrutado y eso sí que no se lo puede quitar nadie, fue una maravillosa tarde-noche el pasado domingo, la exaltación de Fuenlabrada.

Andrés Nocioni, cinco triples de siete intentos, magnífico (ACB Photo / A. Vicente).
Andrés Nocioni, cinco triples de siete intentos, magnífico (ACB Photo / A. Vicente).

 

 

 

Josip Sobin, el brazo ejecutor, con 24 puntos (ACB Photo / A. Vicente).
Josip Sobin, el brazo ejecutor, con 24 puntos (ACB Photo / A. Vicente).

 

 

 

El júbilo final (ACB Photo / A. Vicente).
El júbilo final (ACB Photo / A. Vicente).