GOLDEN STATE WARRIORS, EL BUEN USO DEL BALONCESTO ACTUAL

GOLDEN STATE WARRIORS, EL BUEN USO DEL BALONCESTO ACTUAL

Antonio Rodríguez

Sí, sí, ya se. Esto es Espacio Liga Endesa y nunca hemos utilizado un equipo de la NBA como justificación a un artículo. Sin embargo, lo de Golden State Warriors había que resaltarlo de alguna manera, como ya han hecho todos. Nosotros hemos decidido esperar a que finalizarse su racha victoriosa, sin ir a la corriente de los halagos. Más bien hacerlos ahora. A llegara tal día como el pasado sábado, que asfixiados por el agotamiento que dieron dos prórrogas en Boston, finalmente sucumbieran ante los Bucks (los mismos, curiosamente, que cortaron la racha de 33 partidos de los Lakers, la más larga en la historia, en la temporada 71/72).

Gesto de Stephen Curry en el que parece someter a todos sus rivales (Foto EFE).
Gesto de Stephen Curry en el que parece someter a todos sus rivales (Foto EFE).

Todo el planeta ha sido testigo de las filigranas, de los bombardeos al contrario, de lo maravilloso que resulta ser el juego de Golden State Warriors esta temporada, dirigidos –hasta en eso son curiosos-, por un novel asistente del novel entrenador, que éste por razones de salud, ha debido dar el cargo al joven Luke Walton, que sin volverse en absoluto loco, sino con un “let it go” de dejar hacer y simple recordatorio en ciertos momentos de cómo seguir, han barrido récords para el inicio de competición.

No pienso extenderme, puesto que se han escrito ríos de tinta sobre estos Warriors, de sus grandezas y sus veleidades. Pero sí que voy a destacar tres puntos que explican muy bien por qué con sus armas, se ha llegado tan alto como lo han hecho.

Stephen Curry y su facilidad para anotar (Foto EFE).
Stephen Curry y su facilidad para anotar (Foto EFE).

1.- Los reyes del triple.

De Perogrullo, sí. Pero hay que saber hacerlo. Para anotar tantos triples, primero necesitas excelsos tiradores, que tienen. Con mecánicas de tiro muy rápidas, que las tienen. Y también deben saber tirar con porcentajes de tiro en velocidad, tras recibir bloqueos, tras bote, creándose tu propio tiro. Existen jugadores NBA con buenos porcentajes en triples, cuyos equipos tienen que trabajar expresamente para esos lanzamientos en exclusiva. No es el caso de estos Warriors, como lo pueden hacer Stephen Curry, Klay Thompson, Harrison Barnes y en menor medida, Leandrinho Barbosa, Iguodala o Livingston, capaces de inventarse opciones de lanzamiento con algo que parece sencillo. No es sencillo, es mágico. Y la magia puede darse en que lo complicado parezca sencillo. Los que son tiradores más estáticos, aprovechan la circulación de balón, que nos hace pasar al siguiente punto.

2.- El pase.

Este equipo sería incapaz de tener un 43.5% en triples en el mes de Noviembre y un 40.5%, sin su capacidad de pase. Y aquí, vamos a aclarar de entre sus pasadores, quienes son los que realmente marcan la diferencia: Andrew Bogut y Draymond Green. Bogut es el fenómeno en la sombra ante tanto talento. Es paradójico –y terriblemente justo- que el destino haya regalado esta oportunidad al pívot australiano para reivindicar el jugador que fue en su etapa junior y universitaria en Utah. Hombre de poste bajo, muy ambidextro, conocedor del baloncesto y de cómo usar su cuerpo para proteger los tiros, es un pasador excelso. Y jugando desde la posición que juega, sobre todo los postes, los destrozos que hace son importantes. Porque ayuda una barbaridad a los tiradores. Sabe de ángulos de pase y sobre todo, sobre todo, sus balones van a las manos de sus compañeros. No a medio metro a la derecha o a la izquierda, o un pelín bajo o alto, ni obliga a extender los brazos, no. A las manos. Por ello, los tiradores “oficiales” de los Warriors pueden disfrutar de esas mecánicas de tiros tan rápidas. Porque  su buen agarre inicial y sus rápidas ejecuciones, empiezan con el gesto correcto, porque el balón cae milimétricamente en sus manos. Que es una obviedad, pero repasen cuantos bases NBA ponen el balón justo, justo donde lo quiere su compañero.

Klay Thompson, capaz de crear triples con una facilidad pasmosa (Foto EFE).
Klay Thompson, capaz de crear triples con una facilidad pasmosa (Foto EFE).

Draymond Green es el otro caso a destacar. Realmente él siempre lo hizo por el pase y su inteligencia en la cancha. En sus tiempos de Michigan State, veías que era lentorro, gordito, pero tenía esa facilidad para interpretar el baloncesto, que… “éste me recuerda a Corny Thompson. En Europa, con esa cabecita, se ganará la vida bien como ala-pívot”. Y lo que hace el trabajo, oigan. Perder peso, ganar rapidez en unos pies bastante malos que tenía, mejorar su mecánica de tiro, una oportunidad en la NBA… y ahí tienen el producto de hoy en día. Sin perder un ápice de su inteligencia, de su facilidad para pasar (más exterior en este caso que Bogut), pero igual de destructor. Un tipo que comienza en la NBA anotando el 20.9% en sus tiros triples, lanzando menos de 0.9 intentos cada noche en su año rookie, llega a un 36.6% esta temporada, con casi 4 intentos por noche en este ejercicio 15/16. Lo que hace el trabajo, repito. Y se nota incluso en su propia mecánica, que la ha suavizado, ajustado y acelerado. Y ahora los balones fluyen entre las yemas de sus dedos cuando se encaminan hacia el aro. Todo ello condiciona a las defensas para que tenga más facilidad en dar sus pases fantásticos…de los que el resto se aprovechan.

Harrison Barnes y su importancia en tareas defensivas (Foto EFE).
Harrison Barnes y su importancia en tareas defensivas (Foto EFE).

3.- Defensas fuertes al balón y el omnipresente

Los Warriors no es que tengan expresamente perros de presa. Sí tienen a Andre Iguodala, un lujo para ellos, que ya se mostró como fundamental en las pasadas finales NBA. Pero no es el caso de los Detroit Pistons campeones –en sus dos etapas-, vaya. Sin embargo, defienden con mucha inteligencia. Sean Curry o Thompson, Livingston o Leandrinho, cuando les juegan el dos contra dos, ellos van como condenados a presionar en dos contra uno al hombre balón. La finalidad es forzar un mal pase, como dirían los libros. Pero no son tan perfectos como esa teoría dice. Sin embargo, sí que fuerzan pases bombeados, pases blandos, pases sin peligro o donde no quería el rival. Y hacen cundir el pánico. Y añadan como el encaje perfecto a ese dos contra uno a un tipo, el omnipresente, al que veo hacer una tarea extraordinaria: Harrison Barnes. El alero de North Carolina suele estar por allí, flotando al suyo, con mucho gusto por deambular por la zona, y es capaz de estar pendiente de su hombre y de todos los cortes y continuaciones de bloqueos de los rivales, atento a saltar a arrebatar el pase, a acabar por cerrar a un rival…a lo que sea. Sus reflejos y su rapidez defensiva me parecen encomiables. Y tiene un instinto fantástico de dónde puede hacer más daño. Barnes es el que encierra toda la esencia y el fin defensivo de los Warriors a mi modo de ver. Sin él, la defensa no tendría el mismo éxito. Convencido de ello.

La celebración de un equipo donde todo marcha bien (Foto EFE).
La celebración de un equipo donde todo marcha bien (Foto EFE).

Pues ya lo ven. No solamente son un festival anotador porque anotan triples sin parón. Los usan mucho, sí, pero con una estructura a su alrededor que hacen advertir que éxito van a tener. 24-0 es una locura de récord que garantiza entrar en la historia de nuestro deporte.