EN EL DRAMA DE LOS INVOLUCRADOS, EL SHOW DEL AFICIONADO

EN EL DRAMA DE LOS INVOLUCRADOS, EL SHOW DEL AFICIONADO

Antonio Rodríguez

La estampa de Darío Brizuela en los últimos segundos del encuentro, tapando con una toalla que le cubría la cabeza su desencanto, los 25 puntos anotados, los gritos y gestos por levantar a la afición y todos los esfuerzos realizados que no fueron suficientes, quedan como reflejo de lo que se pudo vivir en uno de los mejores encuentros de este 2015 que va dando sus últimos coletazos ya. Por supuesto quedará este 110-116 que da una idea de lo que su pudo vivir en el Barclaycard Center. Observar los rostros cambiantes de los fans de Movistar Estudiantes en las gradas, la montaña rusa de sensaciones tan opuestas vividas,  la desesperación de Andreu Casadevall al ver la ingenua falta de Isaac Fotu que podía dar pie a una derrota, como el rostro de Nacho Martín cuando erró el segundo tiro libre que conducía a la prórroga. Colección de postales del drama de los involucrados, del festín del aficionado, de la maravilla del baloncesto.

La disputa reflejada en esta acción de Henk Horel, rodeado por tres rivales (ACB Photo / E. Candel).
La disputa reflejada en esta acción de Henk Horel, rodeado por tres rivales (ACB Photo / E. Candel).

Hay que hablar de Joan Sastre

Ganó CAI Zaragoza porque debía ganar alguno. La tragedia era la situación para quien no ganase. Por eso, a todo lo vivido, se le embadurnó con nervios. Muchos nervios. Por eso es maravilloso presenciar actuaciones como las de Joan Sastre. La del pasado domingo y la del resto de la temporada. El partidazo que realizó (23 puntos y 9/9 en la hiriente línea de tiros libres para los locales) fueron decisivos. Sobre todo en el momento en los que anotó. La evolución hacia la zona burguesa de la Liga Endesa, meterle en el saco de los aleros de élite por todo lo que está haciendo, es merecedor para que hablemos y muy en serio de Joan Sastre. 12 puntos de media son mucha fiabilidad hoy día.

Como se debe mencionar a Robin Benzing, cuya sangre fría –y calidad- le hizo anotar dos canastas mágicas, cayéndose, que prolongaron el tiempo del match y ponerlo en bandeja para que Jelovac lo dejara para sentencia con sus dos triples en los albores de la segunda prolongación extra. El alemán por fin se desenvolvió como 25 puntos (7/11 en tiros campo) y la definitoria fiabilidad de anotar en momentos importantes ya comentado.

Tony Mitchell está por agradar y ser generoso con sus compañeros. Aquí se levanta para lanzar a canasta, pero de reojo ve al compañero (ACB Photo / E. Candel).
Tony Mitchell está por agradar y ser generoso con sus compañeros. Aquí se levanta para lanzar a canasta, pero de reojo ve al compañero (ACB Photo / E. Candel).

Darío Brizuela, raza colegial

Ni se achanta ni se corta. Gritó y jugó como un veterano, pero tuvo los pecados que por razones lógicas, tiene un rookie como él. 25 puntos y un puñado de triples que dieron la vida a los suyos, los acompañó con otros que no dieron ni al aro en momentos trascendentes. Pero pidió el balón y los tiró como los grandes (busquen en las hemerotecas quien fue el autor del ‘airball’ en el tiro decisivo del último encuentro entre Utah Jazz y Los Angeles Lakers en la semifinal de Conferencia de la NBA en 1997). Su decisión fue contagiosa así como la falta de temor ante cualquier rival.

Jaime Fernández, a pesar de su lumbalgia, volvió a escudar a los suyos (18 puntos). Es cierto que no tuvo en las prórrogas acciones acertadas, entrando en la zona y perdiendo balones ante la dificultad del pase. Sin embargo, también tuvo acciones de mucho mérito, redondeados con el triple contra tablero. En lo que respecta al nuevo estadounidense Tony Mitchell, claramente está por agradar a sus compañeros. Hasta 6 asistencias repartió y si se quedó parco en anotación, no es más que una falta de acoplamiento lógico aún.

Stefan Jelovac rodeado por un voluntarioso Brizuela y Xavi Rey (ACB Photo / E. Candel).
Stefan Jelovac rodeado por un voluntarioso Brizuela y Xavi Rey (ACB Photo / E. Candel).

Prórrogas, remontadas, tiros libres y polémica

Lo que fueron capaces de hacer ambos equipos por remontar. CAI Zaragoza, con un 10-0 de parcial, puso el marcador en franquicia (de un 73-65 a falta de 3 minutos a un 76-78),  y verse remontado con 5 puntos en 20 segundos como para dar el 83-83, dando fin a los 40 minutos, con el público solicitando penalizar el agarrón de Fotu a Nacho Martín. Al que no se hubiese llegado si no hubiese sido por los errores y pérdidas de balón al saque de fondo de los caístas. A los que no se hubiese llegado de no ser por los tiros libres fallados por los estudiantiles.

La falta de ideas en momentos oportunos, pases forzados, tiros precipitados y que Nacho Martín, Joan Sastre o Brizuela saltaran al rescate. El triple de Bircevic que volvía a poner a Estudiantes a un solo punto cuando segundos antes, estaban 8 puntos por debajo (99-107), resolviendo así el match point al que se vieron sometidos por los dos triples de Jelovac. La mayor locura, la reluciente belleza de este deporte, con todo lo bueno y todo lo malo. Donde ganó CAI Zaragoza y donde Movistar Estudiantes se sitúa en situación crítica. Pero donde sus aficionados aplaudieron el 110-116 final y el generoso esfuerzo.