¿QUÉ LE PASA AL REAL MADRID?

¿QUÉ LE PASA AL REAL MADRID?

Antonio Rodríguez

Marcus Slaughter era el pegamento defensivo. Era el nexo de unión entre todos sus compañeros, capaz de defender a cualquier rival y ayudar a cualquier compañero. Móvil, ágil y rápido, justificó que lo visto en la final liguera de la pasada temporada en defensa, era el baloncesto  total que pretendía Pablo Laso. Por un tema burocrático ya sabido, se tuvo que prescindir de sus servicios. ¿Echar de menos en la actualidad a Marcus Slaughter? Zarandajas.

El Real Madrid cuenta con una amplia plantilla, remodelada con tres jugadores nuevos incorporados a su estructura. La fisonomía cambia, por supuesto y la meta es lograr con diferentes elementos, el mismo resultado. Pero no son más de tres. Entonces, ¿por qué de una temporada a otra, los resultados del Real Madrid son tan distintos? Esta noche se enfrentará en Belgrado al Estrella Roja, con la imperiosa necesidad de ganar. Un récord de dos victorias y cuatro derrotas, obliga a ello. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? ¿Qué le pasa al Real Madrid?

Cambio en su fisonomía

Sí, son tres cambios de piezas tan sólo, pero eran diferentes a las que había. Sin decir que Salah Mejri ni Ioannis Bourousis fueron un peso importante en la pasada temporada –porque no lo fueron-, es verdad que con los hombres que dispuso Pablo Laso, montó el equipo que se ajustó como un guante al baloncesto que tiene en su cabeza, al baloncesto perfecto de ganarlo todo. Todos y cada uno cumplían una función para sumar en esa perfección de levantar todos los trofeos que disputó.

Antes de finalizar la temporada 14/15, se piensa en retocar. Retocar para mejorar, por supuesto. Y se pone el ojo en el americano del Nizhny Novgorod, Trey Thompkins, por su facilidad para anotar. Él dará puntos de un hombre alto, tanto en juego interior, como sobre todo abrir el campo con sus suspensiones. Se añade al joven Willy Hernangómez, cuya progresión ya debe darse en la ‘casa blanca’. Con la obligada marcha de Slaughter, el juego interior cambia de manera ostensible. Hay menos veteranía y menos defensa. A cambio, se añaden puntos.

K.C. Rivers acabó siendo un complemento perfecto y encandiló a la afición blanca. Tipo que nunca pedía el balón ni protagonismo, sí lo tuvo en los dos últimos meses de competición. En defensa, destacó por su voluntad y su dureza, pues era capaz de marcar jugadores exteriores en su posición, como anular interiormente a rivales (como fue el caso de Deshaun Thomas en la final liguera, donde le, digámoslo de manera tajante, prohibió jugar en las cercanías de la canasta). Y los balones que recibía abiertos, los convertía en triples. Pocos balones, mucha efectividad. Era junto a Jaycee Carroll, el único tirador puro de la plantilla. Los que dan garantías, los que no van a rachas –negativas, cuando tocaba-. Rivers siempre cumplía. Con el ‘cambalache’ de su pasaporte, se debe prescindir de él y se tiene que fichar a Jeffery Taylor. ¿Un jugador similar a Rivers? Para nada. Taylor es otra cosa. Un atleta, que juega en posiciones más exteriores que Rivers y que no le definiríamos como tirador. Posee un tiro exterior correcto, pero nada más. Sin gran dominio de balón, sí se le puede aprovechar en el juego aéreo, sobre todo cuando juega por línea de fondo.

Particularmente, no soy partidario que haya que fichar por obligación jugadores de similares características para suplir a otro. No tiene por qué, entre otras cosas porque todos los jugadores son distintos. Pero es cierto que Rivers ofrecía exactamente lo que necesitaban sus compañeros. Y Taylor ofrece otras cosas. Tarea para Pablo Laso de reestructurar funciones y buscar entre todos, repetimos, ese ‘tetris’ tan bien montado que tenía la pasada campaña. También considero injusta que el aficionado blanco pueda valorar más las suspensiones erradas de Thompkins y la falta aún de acoplamiento de Taylor, comparándolo con sus predecesores. Porque la imagen que tiene en su cabeza de los dos que ya no están, es la de los momentos gloriosos, sin quizás pensar que ese mismo escepticismo también cubría a Rivers o Slaughter a estas alturas de temporada (Slaughter, por ejemplo, era utilizado a cuentagotas el Euroliga, pues en Liga Endesa ni tan siquiera había sido convocado a estas alturas de la jornada 7).

 

¿En qué han ganado?

- La mejor diferencia respecto a la pasada campaña, es la comunión de los pívots titulares Gustavo Ayón/Felipe Reyes. Ya se conocen de una temporada, se entienden y se complementan desde el principio. Ellos son la pareja de pívots más reboteadora de Euroliga (15.8 rechaces conjuntamente), sobre todo siendo devastadores en las capturas ofensivas (6.4 entre ambos, que es una barbaridad).

- La aportación de Trey Thompkins. Aunque fuese en el mes de octubre, mostró en el Real Madrid pinceladas de lo que puede dar. Tanto en Liga Endesa, como frente al Khimki y por momentos ante Estrasburgo, demostró que sus habilidades en poste bajo, no por potencia física o dureza por la que no destaca, sino por talento, pueden ser mucho más explotadas (19/23 en tiros de 2 en Liga Endesa), pues son un filón. Sus tiros han estado más direccionados al triple, donde sus porcentajes son bajos (6/23 entre Liga Endesa y Euroliga) y tienen todo por mejorar, porque es un notable tirador.

¿Qué está fallando?

Todos indican que la defensa. Y es cierto. Los números en Euroliga son particularmente esclarecedores. Reciben un punto más de los que anotan (83.8 por 84.8) y eso, en un equipo tan anotador como el Real Madrid, es inconcebible. El tremendo enfado en la entrevista a Pablo Laso durante el descanso del peor partido disputado hasta el momento, en Estrasburgo, cuando fue entrevistado y comentó que “el baloncesto es un juego en el que se ataca y se defiende. Ambas cosas”, fue un botón de muestra del disgusto general. Vean este gráfico de los rivales del club blanco en Euroliga:

Vale que el Real Madrid juega a más posesiones y los rivales puedan anotar más (y por desgracia, no tenemos estadísticas de puntos por minuto en Euroliga), pero el cuadro es devastador. ¿Por qué este problema defensivo? Es cierto que muchos han puesto la mirada –y con razón- a la falta de pretemporada. Que sin ella, supongo que con la temporada ya empezaba habrán tenido que trabajar todo lo que en ella se hace: acondicionamiento físico, introducción a los nuevos sistemas, conocimiento con los nuevos compañeros. Y de hecho, en las primeras jornadas de Liga Endesa, las victorias parecían que llegaban por la calidad de la plantilla, el conocimiento entre todos y tirar de los recursos adquiridos en la pasada campaña. Pero estamos casi en dos meses de competición y la situación –en Euroliga-, es harto complicada. ¿Falta de hambre? Puede ser. La mentalidad con la que se inició el ejercicio 14/15, con el culo escocido aún de los resultados finales de la campaña anterior, eran un acicate que ahora no tienen, impregnados aún del oro de la 14/15. Con este problema de la-pretemporada-metidos-en-competición, es factible que entre en escena una mentalidad de ‘los trofeos se ganan a partir de febrero’. Si miramos con lupa las defensas en las diferentes actuaciones durante este curso, podemos diagnosticar algunos problemas:

- La mala defensa en el uno contra uno. Sobre todo a los bases. Es cierto que a jugadores con las capacidades atléticas de Rodrigue Beaubois o Tyrese Rice son casi imposibles de detener. Pero es el nivel de Euroliga ya conocido y han causado situaciones caóticas.

- Cambio de asignación en situaciones de bloqueos y continuaciones. Ya lo avistamos en la Copa Intercontinental, que Pablo Laso iba a apostar más por esta táctica de cambiar de marcas automáticamente, precisamente para que en ningún instante, el atacante con balón quede libre. Y es lo que más trabajo y tiempo conlleva para su acoplamiento. De hecho, el culmen de la perfección en esta situación, fue la pasada final liguera. Este año, está resultando caótica por momentos. Jugadores como Ayón o Felipe Reyes están siendo superados con facilidad a 7 metros del aro por jugadores pequeños y lo que es peor, no hay nadie quien les cubra las espaldas o proteja la canasta. Ahí es cuando se nota que el Real Madrid tenía el año pasado un trío magnífico, con estatura, fuerza y movilidad para tapar líneas de penetración o de pase: Nocioni-Maciulis-Rivers. Y esta campaña, el argentino ha mostrado estar en un nivel bajísimo –aún-, el lituano tampoco es el de hace meses y Rivers no está. Ahora está Thompkins, pero el ala-pívot no tiene tal mentalidad defensiva de proteger el aro y sí de estar más alejado del mismo. Y Taylor parece poseer habilidades físicas para aguantar a pequeños, pero no se le ha visto en tareas más interiores de ayuda. O sea, como el rival supere la primera línea, tiene el camino expedito hacia el aro. Si recuerdan al base del Bayern Munich, Alex Renfroe, provocó más de una mirada entre los jugadores blancos, sin entender por qué esa facilidad para entrar hasta la cocina.

- Mala defensa en el lado débil. Precisamente por esos problemas de la defensa en el dos contra dos, el que otros jugadores estén pendientes de ayudar, provocaba una falta de colocación notoria en el lado de ayuda cuando el contrario manda el balón allí. Los triples de Kyle Weems en Estrasburgo o la exhibición de Louis Campbell, comenzaron con ese defecto.

- Malas transiciones defensivas. No es que no corriesen a defender cuando el rival imprimía velocidad, sino que a veces corrían mal, sin buscar cada uno su hombre, con lo que daba desajustes de hombres altos marcando a pequeños y situaciones parecidas.

- Y en definitiva, que la intensidad no es la misma. Sergio Llull se quejó que faltaba intensidad en la defensa. Y lo tomo más como un recado a sus compañeros, pues él precisamente, no es precisamente alguien de quien se dude en su entrega defensiva.

Pero también hemos visto fallos importantes en ataque, aunque es el menos aquejado de los males. Cojamos un ejemplo: Sergio Llull lleva 4/23 en lanzamientos triples en Liga Endesa (un mejor 12/35 en Euroliga). Y este desacierto, aparte de su mala puntería, también viene dado porque Sergio es el jugador que más “patatas calientes” se está jugando al límite de la posesión –finalizados con triples forzados-. Es curioso cómo hemos visto más pases en situaciones de contragolpe –eso que hace tan bonito el Real Madrid- que en ataques estáticos, donde los pases eran escasos. Forzar situaciones de tiro del Chacho, de Rudy, de Felipe, han sido una mala constante para los blancos. Como en un tiempo muerto que dio Pablo Laso ante el Khimki, “no estamos dando pases, por lo que no les estamos cansando en defensa. Y por eso nos corren”.

En definitiva, todo esto parece resumirse en poco tiempo de rodaje y lograr mejor actitud. Que falta aún mucha temporada y todo es mejorable. Que Taylor o Hernangómez encuentren su rol. Pero que los problemas tengan solución pronto, porque el agua está ahora en el cuello, donde no esperaban tenerlo ni en la peor de sus previsiones y esta noche espera Belgrado. ¿Optimismo? Por supuesto. ¿Y saben que creo? Que muchos, muchos de los males defensivos que ahora mismo tiene el Real Madrid, junto con una mayor mentalización por parte de todos, tiene la solución en su mano el tipo que llegará para 2016. Augusto Lima tiene todo, todo, para ser clave. Créanme.

 

 

FOTOGRAFÍA: Euroleague / Getty Images.