FILMOTECA PARA RECORDAR DE DÓNDE VENIMOS

FILMOTECA PARA RECORDAR DE DÓNDE VENIMOS

Antonio Rodríguez

Uno de los mayores lujos que hemos tenido los internautas en los últimos meses, ha sido el goteo de programas y reportajes que se están digitalizando de los archivos de TVE, ya sean del NODO como de los más actuales, guardados en Torrespaña. Una de las joyas que a nosotros nos atañe, dentro del mundo de la canasta, fue una pieza sobre baloncesto montada en 1970, echando una mirada a lo que era nuestro deporte exactamente hace 45 años.

José Ramón Ramos y Chus Codina chocan en el aire en un enfrentamiento Estudiantes-Picadero, en la famosa
José Ramón Ramos y Chus Codina chocan en el aire en un enfrentamiento Estudiantes-Picadero, en la famosa "Nevera" (Archivo ACB).

No son tantos años, créanme. Pero sí han dado para muchas cosas. Filmaciones hechas en el mismo escenario, la famosa y mítica ‘Nevera’, donde jugaba sus partidos Estudiantes, se destacaba que el baloncesto era un deporte “joven”, pues mayoritariamente era para un público joven. Y es que gracias a un maravilloso invento de los americanos importado a España por obra y gracia del periodista Justo Conde, costeado y aplicado por los contactos del presidente de la Federación Española por aquel entonces, Anselmo López, se  invadió la geografía española de miles y miles de canastas para los niños con aquella novedad llamada minibasket a principios de la década de los 60 (que vemos en el epílogo del documental). Por eso, en el año en que se graba esta pieza audiovisual, era joven.

Sí, estaba en auge. De hecho, en puertas para que fuese trasladado a todos los rincones de nuestra geografía, pues en los primeros años de los 70, los sponsors se volcaron en masa con los equipos de 1ª División, ante esa fiebre nacional también de ‘ponga una televisión en su casa’, reclamo para los patrocinadores. Ya no solamente eran los partidos del Real Madrid en Copa de Europa y torneo de Navidad los que juntaban a la familia delante de aquel nuevo electrodoméstico puesto en el salón, sino que el abanico estaba a punto de abrirse. Se aceptaría la concesión de un jugador extranjero por equipo –preferente y lógicamente, estadounidense-, tras la prohibición de alinearlos años antes, lo que haría mejorar el espectáculo de manera notable.

Clifford Luyk entrando a canasta en la Ciudad Deportiva (Foto Archivo Real Madrid).
Clifford Luyk entrando a canasta en la Ciudad Deportiva (Foto Archivo Real Madrid).

Pero sobre todo, sobre todo, lo que el documental transmite es esa identidad de “locos bajitos” en nuestro baloncesto español. Pequeños kamikazes que entraban a canasta con una valentía tremenda, delante de los jóvenes gigantes emergentes que comenzaban a florecer en nuestro baloncesto (el número 14 de azul, de Estudiantes, el posterior internacional Miguel Ángel Estrada, o el número 12 del Real Madrid, Rafael Rullán junto al nº 9, Toncho Nava), o los estadounidenses que por adaptarse a la legislación ya comentada de no-extranjeros, se nacionalizaron españoles, como es el caso de Clifford Luyk (nº 13 del Real Madrid) y el nº 15 del F.C. Barcelona (¿pensaban que las rayas horizontales eran una novedad de esta temporada 14/15?), Norman Carmichael. Sí, lo que más predominaban eran los Carmelo Cabrera (nº 7 Real Madrid), Vicente Ramos (el autor de la primera canasta de la pieza, con el nº 11 en los blancos),  Emiliano (nº 10), Gonzalo Sagi Vela (nº 15 de Estudiantes) o Juan Martínez Arroyo (padre de Pablo y Gonzalo Martínez, con el nº 4 de Estudiantes). Pequeños diablos que daban un sello de velocidad en transiciones, robos de balón, buenos tiradores y mucha agresividad –aunque se cuidaba menos la posesión del balón que ahora-, lecciones de nuestro catón en aquellos primeros pasos hacia el éxito. Porque así era el jugador español.

La pieza posteriormente hace una ventana a modo de comparación –odiosa, en este caso-, con el baloncesto estadounidense, mostrando las excelencias del entonces Lew Alcindor –Abdul Jabbar posteriormente-, como los éxitos de Bob Cousy y los Celtics de aquel mundo USA tan marciano. El Real Madrid era nuestra gloria nacional, ganando Copas de Europa, para regresar a La Nevera en la rueda de calentamiento del Real Madrid, a época, donde esa combinación de veteranos como Emiliano o Luyk, iban dando paso a los recientes Cristóbal Rodríguez, Carmelo Cabrera, Vicente Paniagua, Rafa Rullán, Toncho Nava o Wayne Brabender.

Lorenzo Alocén, de los altos de nuestro baloncesto, intimidado por el azulgrana Norman Carmichael (Foto archivo revista REBOTE
Lorenzo Alocén, de los altos de nuestro baloncesto, intimidado por el azulgrana Norman Carmichael (Foto archivo revista REBOTE

Sí, éramos así. Pero ya se iba llegando a ejemplos de ser más fuertes (por ahí sale Manolo Flores con los azulgranas) y más altos, rodeados por un público enfervorizado…y con sus abrigos, que por algo le llamaban ‘La Nevera’. Un documento digno de verse, que envuelve lo que era nuestro baloncesto y sobre todo, lo que iba a ser con posterioridad. De manera embrionaria, aquella ‘Nevera’ encerraba todo lo que somos ahora.

(Para ver el documento, pinchad aquí).