ALEJANDRO MARTÍNEZ, EL ENTRENADOR QUE BAJA A COMPRAR EL PAN

ALEJANDRO MARTÍNEZ, EL ENTRENADOR QUE BAJA A COMPRAR EL PAN

Antonio Rodríguez

Tuvo que mandar un mensaje por redes sociales, tranquilizando, ante la avalancha de peticiones e interés por su estado de salud, tras saltar la noticia de su abandono del banquillo del Iberostar Tenerife.

Estimados amigos:

Esta tarde explicaremos en rueda de prensa la situación, pero si quiero que estén todos muy tranquilos porque no tengo nada médico grave, ni nada parecido. Es una cuestión meramente temporal y en cierta medida incompatible con las exigencias, la presión y la tensión que requiere un cargo de tanta responsabilidad como el de ser entrenador del CB Canarias. Y por honestidad he tomado esta decisión que considero la mejor para el club y para mí. Sé que hay mucha sensibilidad con estos temas y lo agradezco, pero no es nada a lo que darle mayor importancia de la que tiene. No se pongan en lo malo que de verdad no me pasa nada. ¡Saludos!

Y es que se trata de Alejandro Martínez, un señor carismático cuando se enfunda el traje, corbata y se pone a dirigir y a abrir los brazos en la banda para mostrar lo evidente a un árbitro en su equivocación, porque ni su honestidad ni su carácter le hacen liarse a grito pelado. No es su estilo. Un señor que lleva desde 2004 en el mismo banquillo, es lo que tiene: que gana carisma. A lo largo de la geografía nacional y sobre todo, en casa. “Sigo sin acostumbrarme a que nos pare todo y saluden por la calle”, nos comentaba en círculo íntimo Patricia, su pareja. “Pero es que Alejandro conoce a todo el mundo y se para a hablar con todos”. Y todos le conocen a él, porque es el entrenador de La Laguna, de Tenerife, de la isla al completo. Y es que sin traje, sin banda y sin banquillo, Alejandro es de los tipos que baja a comprar el pan, porque es normal y porque le gusta relacionarse con la gente y disfrutar con ello.

El coach Martínez es de los que se para con un periodista y le saluda, casi a modo de admiración (cuando el sentimiento suele ser al contrario), porque él es periodista y valora muchísimo a la gente que lo ejerce. Y ese choque, crea una cercanía como pocos periodistas-entrenadores. Él está encantado de citarse en una cena con David Carnicero, Antoni Daimiel y Nikola Loncar, cuando andan perdidos por las tierras de dios durante las finales de la NBA, porque a Alejandro Martínez le gusta relacionarse con ellos y viajar por Estados Unidos, un país que le fascina, al acabar su temporada. Y junto a su pareja, se dejan caer por algún partido de las finales o la Summer League en Las Vegas, entre famoseo y colegas españoles, viendo sus innumerables partidos. Claro, y luego se trae a Luke Sikma. Díganme que no es tener ojo avizor.

Es la persona cercana, entrañable cuya pasión se traduce en oficio, empleo, un trabajo y una devoción. Y dirige a tipos como Nicolás Richotti. Porque si Alejandro Martínez fuese jugador, jugando al antiguo “Si fuera…” que presentaba la vedette Rafaela Carrá, sería Richotti, por su entusiasmo, su agresividad y su desenfado para jugar al baloncesto, que es como ambos lo entienden. Ahora lo deja, para seguir formando parte del club y dar paso, como se presentó, a Txus Vidorreta en su lugar.

Está agradecido por todas las muestras de apoyo, pero creo que los aficionados estamos más agradecidos a él por lo que nos ha dado. Para explicar lo que significa Alejandro Martínez en el mundo del baloncesto, ya publicamos hace unos meses un artículo tras su partido 400 en el Ibertostar Tenerife. Y pensamos que mejor no le podemos definir. Vale la pena leer sus logros.  No te lo pienses y pincha aquí.