ALEX MUMBRÚ, 36 AÑOS DE BALONCESTO

ALEX MUMBRÚ, 36 AÑOS DE BALONCESTO

Antonio Rodríguez

El novato en nuestra competición Landon Milbourne parecía extrañado cuando saltó a puntear un lanzamiento triple de un tipo grande, con canas en la barba, que acabó convirtiendo. Poco después, anotó otro triple lejanísimo cuando el tiempo de posesión expiraba. ¿Quién es este tipo? Se preguntaría viendo que era casi infalible (7/9 en tiros de campo). Pues nada menos que Alex Mumbrú, un jugador que justifica esas canas con 36 años, pero sobre todo con 20 puntos que endosó a Retabet.es Gipuzkoa el pasado fin de semana. 36 años de saber baloncestístico.

 Alex Mubrú, yéndose de Claver por velocidad, en su primera temporada en Bilbao (ACB Photo / Tolo Parra).
Alex Mubrú, yéndose de Claver por velocidad, en su primera temporada en Bilbao (ACB Photo / Tolo Parra).

El máximo anotador de la historia de Dominion Bilbao Basket (superando la pasada campaña a Marko Banic), renovó el pasado verano por dos temporadas más, hasta 2017. Ese 30 de junio, cuando expire tal extensión, Mumbrú tendrá 39 años. Pero repetimos, de saber baloncestístico. Es lo que sucede cuando amas el baloncesto.

Mumbrú se ha establecido como una parte más de la decoración de Bilbao, algo así como los asientos multicolores de Miribilla. Es una base más del embrujo del escenario. Cumpliendo su sexta temporada en la ciudad, es lógico y normal que se le tome como el estandarte, como el tipo que hablaba en aquellos malos momentos de impagos y huelgas. El que hablaba –en la cancha, esta vez- cuando llegaron unos excompañeros de mucha historia y les apearon en semifinales en 2011, porque en ilusión, a Bilbao no le ganaban. El que ha hablado con 20 puntos en la plaza de toros de Illumbe –y otros 9, que tampoco hizo falta mucho más, para derrotar al Oldenburg esta semana en competición europea- y a esperar a la siguiente jornada.

Alex Mumbrú, la estampa de un tipo de 36 años de baloncesto (ACB Photo).
Alex Mumbrú, la estampa de un tipo de 36 años de baloncesto (ACB Photo).

Alex Mumbrú las ha visto de todos los colores en la capital de Vizcaya, sobre todo negro. Curiosamente, para lo bueno y para lo malo. Un color como sello de identidad en los momentos de éxitos pasados a los que a poco a poco se van acercando tras una travesía intermedia de pesadillas –casi- olvidadas. En eso están, en seguir haciendo grande a una afición que llena el pabellón siempre, incluso cuando coinciden en horario con el sacrosanto Athletic.

Los televidentes vimos este fin de semana cómo la columna vertebral del equipo de Sito Alonso, Raül López, Alex Mumbrú y nuestro protagonista, optimizan recursos y evitan alegrías físicas. No están ya los cuerpos para muchos excesos. Pero el baloncesto es como el arte: posee innumerables expresiones. Cuando se domina, la belleza emana. Y Alex Mumbrú sintetiza en cada vez menos movimientos ‘la madre del cordero’ de este juego, que mientras no nos digan lo contrario, es meter canastas. Y lo hace desde el poste con dos botes un pivote y a tirar. Lo hace agarrando con una mano el balón y buscando el pase para el compañero. Y Lo hace con triples, cada vez más alejados, buscando el efecto sorpresa del rival precisamente en la distancia. Que eso de los cambios de ritmo explosivo se queda para la muchachada ya. Que lo haga Dairis Bertans, que tiene las piernas aún muy frescas para hacerlo. El sello de identidad –y de orgullo- del equipo es el de la sobriedad para obtener el resultado.

Un apellido y una camiseta, tan enraizado como el parquet de Miribilla (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga).
Un apellido y una camiseta, tan enraizado como el parquet de Miribilla (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga).

Y ahí le tenemos. Este próximo fin de semana disputará uno de los choques más atractivos de la 4ª jornada liguera, ante Unicaja. Y seguro que ante uno de los tipos con más talento de nuestra Liga Endesa, Mindaugas Kuzminskas, le arrancará un “de mayor, quiero ser como este tío”. Porque es así: las canas como algo venerable en la figura de Alex Mumbrú.