MACCABI TEL AVIV, LA HISTORIA QUE NO CUENTA

MACCABI TEL AVIV, LA HISTORIA QUE NO CUENTA

Antonio Rodríguez

La afición macabea seguía animando sin descanso. Ni querían ver el marcador y alentaban un triple de Jordan Farmar. Era la manera de evadirse de aquel infierno en el que se estaba convirtiendo el mítico pabellón de ‘La Mano de Elías’, y borrar un 38-62 que reflejaba el marcador, humillante, en la pasada tarde de domingo cuando recibieron a uno de sus archirrivales, el Hapoel Jerusalén, en la competición doméstica. Su presidente, Simon Mizrahi, sentado un paso por detrás del banquillo, como es costumbre, tenía la cabeza gacha. Justo como tres días atrás ante Unicaja. Tres pasos más adelante, de pie, Guy Goodes, encaraba aquel partido con la mirada perdida por momentos. Su equipo, Maccabi Tel Aviv, estaba sonrojando al más pintado en la gestación de una nueva derrota…otra vez en su pista (82-89).

Enorme tapón de Kuzminskas a Mbakwe. La puerta a la anotación de hombres interiores del Maccabi, parece cerrada (Euroleague / Getty Images).
Enorme tapón de Kuzminskas a Mbakwe. La puerta a la anotación de hombres interiores del Maccabi, parece cerrada (Euroleague / Getty Images).

Maccabi Tel Aviv está pasando por una crisis deportiva y de resultados importante. De los cinco partidos oficiales disputados hasta el momento, han cosechado tres derrotas. Y en ellas, lo que imperaba ha sido la sensación de ni tan siquiera haber competido. Ganar al Hapoel Kyriat Gat y al Bnei Hertzliya tan sólo, no como es para tirar cohetes, cuando lo que siempre ha contado a orillas de las playas de Tel Aviv, son los resultados europeos. Unicaja logró un gran triunfo allí la pasada semana (82-93), que se unía a severo correctivo en Moscú ante el CsKA (100-69), lo que hace que la cifra de puntos encajados sea mareante. Ni defensa, ni un ataque mediamente ordenado hacen del este histórico club, élite en Europa y campeón hace tan sólo año y medio, que el pasado no cuente ante este preocupante ‘ahora’.

Su entrenador, Guy Goodes, asistente de David Blatt durante cuatro temporadas, que se hizo en el verano del 2014 cargo del equipo, no encuentra solución alguna y vuelve a oír cantos de destitución (según la web ‘Gigantes’, suena Kazlauskas como posible sustituto). Ya padeció un momento de crisis la pasada campaña al encadenar cinco derrotas consecutivas en abril, tras dar una triste imagen en cuartos de final de Euroliga, cediendo 3-0 ante el Fenerbahçe turco. Digamos que ahora es llover sobre mojado. Y es que el juego del equipo no refleja ninguna reacción a corto plazo.

Fran Vázquez, en la victoria de Unicaja la pasada semana, lanza ante la oposición del chico-maravilla Dragan Bender (Euroleague / Getty Images).
Fran Vázquez, en la victoria de Unicaja la pasada semana, lanza ante la oposición del chico-maravilla Dragan Bender (Euroleague / Getty Images).

La estructura del equipo ya es extraña. Recuperan nuevamente del baloncesto turco al base Jordan Farmar, un consumado anotador, para volver a hacer pareja y columna vertebral del plantel con el omnipresente Devin Smith (cuarta temporada en Maccabi). Pero ni el primero, a pesar de sus 15 puntos por partido en Euroliga, está siendo relevante en la cordura del equipo en pista, ni el segundo, con su enorme talento y gran inteligencia, sabe cómo romper con el desaguisado imperante. El pequeño Yogev Ohayon, un contrastado “slicer”, con una habilidad para entrar a canasta como pocos, está mucho más parco en esta faceta esta campaña, lanzando desde el exterior con más asiduidad, con lo que su aportación disminuye. Y desde el banquillo y a modo de revulsivo, el fichaje de Taylor Rochestie se está coronando en Euroliga como el máximo anotador del equipo, pero con mucha letra pequeña. ¿A qué precio? Rochestie, que ha disfrutado de una media de 30 minutos en los dos enfrentamientos internacionales, está teniendo una media de 13 lanzamientos a canasta, máximo en el equipo, sin haber ido tan siquiera una vez a la línea de tiros libres. Con él en cancha, el juego macabeo queda hipotecado a su acierto porque no está generando apenas beneficio al colectivo más que su propia anotación (16 puntos de promedio). Si las estadísticas dicen que está pasando 4.5 asistencias –eso sí, acompañadas de 3 pérdidas por noche-, la sensación es que está restando aportación y protagonismo al resto. Acapara en exceso el balón y sus minutos en pista han servido para los mayores ‘arreones’ tanto del CsKA como de Unicaja. Desde el imperante juego exterior, tan sólo la aportación del recién renovado Sylven Landesberg, está siendo la nota positiva de la plantilla –a pesar de su refriega con D’Or Fischer este fin de semana-.

El esquema del equipo parece estar pensado para que el juego interior ocupe un claro papel secundario. Al margen del joven de 17 años Dragan Bender, toda una maravilla de jugador, que por su juventud, apartamos en responsabilidad, más los problemas físicos que está arrastrando el brasileño Vitor Faverani, la enorme profesionalidad de Trevor Mbakwe no es suficiente, puesto que él es un hombre con gran instinto y sacrificio defensivo, que por oficio, cumple en ataque al saber continuar bloqueos y ganar la posición, consiguiendo unos números muy dignos de 9.5 puntos (60 % en tiros de campo) y 4.5 rebotes. Ayuda a sus compañeros sobre todo en oscuras tareas defensivas que no se computan en cifras, pero no se le puede pedir mucho más.

Los problemas físicos de Vitor Faverani tampoco ayudan a solventar los problemas macabeos. En Moscú, ya lo ven (Euroleague / Getty Images).
Los problemas físicos de Vitor Faverani tampoco ayudan a solventar los problemas macabeos. En Moscú, ya lo ven (Euroleague / Getty Images).

El fichaje de Arinze Onuako, mastodóntico pívot con escasos recursos ofensivos, no es lo que necesita el equipo, precisamente por eso. En los 23 minutos que ha jugado en los dos partidos, solamente su primer intento de tiro en Moscú, se convirtió en canasta en los 5 lanzamientos que ha efectuado. Ha fallado los 2 tiros libres que ha intentado. El poco apoyo cuando el balón cae en la zona está siendo otro de los yugos de los israelitas. Aunque no es la pieza que necesitan, pero sí esperan al lesionado Brian Randle como agua de mayo (parece que reaparecerá en esta jornada de Euroliga), así como la aportación que pueda ofrecer el no-estudiantil Ike Ofoegbu, que tampoco deberá ser la panacea.

Y así está el panorama. Un bodegón que se empezó a dibujar en Moscú, cuyos trazos más potentes de oscuridad en un triste bodegón, los dio precisamente el ‘soleado’ Unicaja, que se llevó toda la luz de ‘La Mano de Elías’ para llevar más sombras sobre Goodes y la incondicional afición de este club que ve con una inmensa nostalgia el reciente pasado de una Final Four en Milán.