“DUEÑOS DE NUESTRO DESTINO”

“DUEÑOS DE NUESTRO DESTINO”

Antonio Rodríguez

Final Eurobasket: España 80-63 Lituania


“Somos dueños de nuestro destino. Somos capitanes de nuestro alma”.
(Winston Churchill, Primer Ministro británico, 1940-1945).
 

Un momento para la historia (Foto FEB).
Un momento para la historia (Foto FEB).

Sí. Ese era el lema que rezaba en el dorso en las camisetas de celebración de la Selección Española, tras la ceremonia de entrega de medallas. “Dueños de nuestro destino”.  Ellos. Sólo ellos. Fuera escépticos, fuera dudas, fuera rivales. Fuera anfitriones y pabellones de veintisiete mil espectadores. Fuera lesiones en la espalda y brazos interminables con apellidos impronunciables. Fuera.

Lo que impera, manda y dicta es la voluntad de nuestro Equipo Nacional. Un chasquido de dedos y un deseo: ser campeones, subir a lo más alto del pódium, ser de oro. Deben serlo, porque de otra manera no sería posible ganarlo en tantas ocasiones. Una voluntad arrolladora y dictatorial respecto a los demás. Y repetimos las palabras mágicas: ser campeones. Nuestro Equipo Nacional.

“This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end”.
Tema: “The end”. The Doors (1967)

 

Indiscutible número uno (Foto FEB).
Indiscutible número uno (Foto FEB).

Pau Gasol vuelve a mirar su medalla de oro colgada del cuello. Suena una sintonía, un himno. El himno español, el de los campeones. Gasol sonríe, como si con esos acordes volviera a reencontrarse una vez más con un amigo. En el final del trayecto, su amigo hace acto de presencia.  Escucha e irremediablemente vuelve a sonreír, feliz en su reencuentro. Son viejos conocidos ya, de un puñado de grandes momentos. Un “hola, ¿qué tal? Pues ya ves, nuevamente por aquí…”, un guiño de ojos y una despedida en poco más de un minuto, hasta la siguiente ocasión. Como los buenos amigos, aunque espacien sus visitas, nada cambia el paso de los años.

Y este fue el final de un excepcional cuento. Donde la Selección Española volvió a ganar la medalla de oro, a ser campeones en el Eurobasket multinacional, aquel que -¿recuerdan?- creaba grandes dudas. Pues Felipe Reyes, cuatro años después, volvió a alzar el trofeo ante todo un continente testigo. Y así se culminó una jornada en la que, una vez transcurrida y vista con calma, podemos casi asegurar que teníamos la sensación que lo más difícil, se había cumplimentado ya. Que el favoritismo en las apuestas (se pagaba  la victoria 1.44 a los españoles por 2.90 a los lituanos) no le dejaríamos escapar. Que el tropezón de 2003, no se volvería a repetir. No después de tener la colección de medallas recopilada desde aquella cita sueca 12 años atrás. Que como nuestros representantes decían en el corrillo dos días antes, ahora tocaba el oro, que no se había remado tanto para morir en la orilla. Ni es su estilo ni, recuerden, es su voluntad.

Rudy Fernández, tendido en el suelo tras volver a recaer de la espalda (Foto EFE).
Rudy Fernández, tendido en el suelo tras volver a recaer de la espalda (Foto EFE).

Rememorando a Alberto Herreros, me vino a la cabeza su exposición y una de las causas de la derrota en la final del Eurobasket de 1999 ante Italia, con “en ningún momento nos quitamos de la cabeza el cansancio físico, pero sobre todo anímico. Cualquier problema se nos hacía muy cuesta arriba”. Y Sergio Llull, Pau Ribas, Rudy Fernández, Nikola Mirotic y Pau Gasol no tuvieron ese problema, demostrándolo desde el principio. Aprovechando bloqueos ciegos, Llull entraba solo hasta el aro rival en dos ocasiones consecutivas y con Pau Gasol recibiendo el balón en buenas condiciones, volvía a anotar con fluidez (14 puntos en la primera mitad, 9 rebotes en la segunda, para un total de 25 y 12). Las primeras ventajas contrastaban con el aturdimiento lituano: 15-4, 17-6, 19-6 y acabar 19-8 el primer cuarto.

La defensa estaba siendo magnífica. Allí no se veía atisbo del bloqueo y continuación. La tan cacareada jugada entre Kalnietis y Valanciunas, tenía sonido de viento y arena desértica, porque no existía. El primero, con 13 puntos y 5/15 en tiros de campo, desacertado. El segundo, con 10 puntos y ni un solo tiro libre forzado en todo el choque, desconcentrado. Alguna falta rigurosa señalizada sobre él, acabó de sacarle del partido sin aportar lo que esperaba su entregada afición. Solamente Kuzminskas remontando línea de fondo y realizando un mate estratosférico ante Gasol, mostraba que había vida entre los bálticos.

Sergio Llull, agresivo como siempre, buscando pase bajo el aro (Foto EFE).
Sergio Llull, agresivo como siempre, buscando pase bajo el aro (Foto EFE).

Con Pau Gasol recibiendo su ración de descanso en el segundo cuarto, Rudy Fernández, que parecía más sano y acertado en tiro que en ninguna otra ocasión (4/7 en tiros de campo para un total de 11 puntos) era quien acertaba a machacar con suspensiones entre líneas de la defensa rival. Eso sí, hasta el tercer cuarto, en el que recibió el duro bloqueo –legal totalmente, dejarlo claro- de Jankunas, que le retiró de la pista con fuertes dolores en la espalda, sin dar opción a que se reincorporase al juego. Víctor Claver ayudó nuevamente en intimidación y rebotes cuando la zona quedaba desasistida, porque Gasol cerraba a los rivales que entraban a canasta y les forzaba malos tiros. En las postrimerías de la primera mitad, llegó la furiosa reacción de nuestros rivales, con dos triples consecutivos de Renaldas Seibutis (13 puntos), que les metían por primera vez en partido. No era que las rentas se redujeran hasta el 41-33 del descanso, sino que volvíamos a sufrir una enormidad con nuestro rebote defensivo, perdiendo multitud de rechaces, nuestro mayor mal. La final seguía abierta.

En la segunda mitad, Sergio Scariolo, que había hecho una radiografía perfecta de los males de nuestra selección, volvió a colocar a Felipe Reyes en pista en lugar de Mirotic, buscando más consistencia en el rebote, para evitar un asunto que tenía visos de convertirse en quebradero de cabeza. Y sí se solventaron. Pau Gasol volvió a anotar con fluidez y con un triple de Pau Ribas (en uno de los días más decentes que ha tenido el colectivo español desde la línea de tres: 8/22), las distancias volvían a ser importantes y las diferencias, tranquilizadoras: 52-35. La defensa seguía siendo muy sólida y los lituanos no podían entrar en partido, pues nunca tuvieron una racha anotadora seguida que les impulsara (un 35.4% en tiros de campo. Imposible ganar una final así). Bocina del tercer cuarto: 60-43.

Felipe Reyes taponando a Kavaliauscas (Foto FEB).
Felipe Reyes taponando a Kavaliauscas (Foto FEB).

Y la tónica defensiva mostrada en los últimos encuentros por los españoles, volvió a ser la base para cimentar la victoria final en el último cuarto. Nuestra peor racha anotadora se dio con el inicio del último cuarto. Hasta tres minutos y cinco segundos se tardó en sumar puntos. Sin Pau –tomándose el último respiro en el banquillo de la noche-, el desconcierto en ataque era claro. Pero se apretaba atrás y Lituania no anotaba. En ese periplo, ellos,  con un 1/3 en tiros de campo, dos tiros libres, una pérdida de balón, traducidos en 5 puntos, poca respuesta significaba, hasta que llegó el mate de Víctor Claver (62-47). Pau Gasol se reincorporó y todo volvió a la normalidad. Y eso incluía penetraciones de Sergio Rodríguez para romper una zona que se nos atragantaba en este último cuarto.

El 62-49 o el 71-59 como mínimas diferencias, era más el temor de lo que podía suceder a lo que realmente estaba pasando, porque Pau Gasol con 4 puntos consecutivos y una bonita suspensión de Sergio Llull, se volvía, y ya definitivamente, a zanjar el partido con 80-62 a falta de 58 segundos en dos tiros libres de Felipe Reyes. El título no se podía escapar.

El banquillo lo celebraba antes de la bocina final. Se hacen sustituciones para que todos jueguen y se homenaje a Pau Gasol, el último suplido de todos. Ovación al canto de los 27.372 espectadores, al unísono, al nuevo-viejo rey.

Pau Gasol, tercer oro y nuevamente MVP del campeonato (Foto EFE).
Pau Gasol, tercer oro y nuevamente MVP del campeonato (Foto EFE).

 “Nosotros lo hemos hecho de nuevo y es para sentirse orgulloso, porque este es el torneo en el que más hemos sufrido” declaraba Sergio Llull al final del partido. “Porque esta vez no llegábamos como favoritos. Tiene un sabor especial, porque en cuartos de final derrotamos a un gran equipo como Grecia que venían imbatida, en semifinales hicimos lo mismo con Francia, que también estaba imbatida y era la anfitriona, y en la final derrotamos a una nación de baloncesto, como Lituania”.

Pau Gasol, que junto a Tony Parker ha sido el jugador que ha superado el día de hoy a Nikos Gallis –máximo anotador de la historia del Eurobasket, antes de iniciarse esta edición-, fue nombrado MVP. Y el premio al campeón, recogido por Felipe Reyes y compartido por todo un equipo, un cuerpo técnico, una afición y todo un país.
 

Momento de pódium y éxtasis: España, campeona (Foto FEB).
Momento de pódium y éxtasis: España, campeona (Foto FEB).

España, campeona de Europa y con el camino expedito hasta los Juegos Olímpicos de Río. Los trofeos quedarán imponentes, magnificados, en vitrinas. La voluntad inabordable de esta Selección Española, su dinastía de 3 oros en 4 ediciones, su lugar en la historia, su lugar en nuestro recuerdo, es lo que perdurará en nosotros. Esta sensación que tenemos ahora, ésta exactamente, es la que recordaremos por siempre. Porque vale la pena hacerlo. Porque nuestro Equipo Nacional, nuestros campeones, hace que valga la pena que lo hagamos…para el resto de nuestros días.

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