PAU GASOL, EL ÍDOLO

PAU GASOL, EL ÍDOLO

Antonio Rodríguez

1/8 de final Eurobasket’2015: España 80-66.

Los perros husmeaban por todos los recovecos del pequeño gimnasio. Las medidas de seguridad, como corresponde en tales lugares, eran extremas. Los militares encargados de la vigilancia del pequeño gimnasio, ultimaban los pequeños detalles antes de dejar pasar a toda la algarabía de aficionados que esperaban pacientemente el fin de la inspección, con perritos calientes en las manos. Y es que la “arena”, como ellos denominaban a ese pequeño recinto deportivo que tanto mimaban en la base militar estadounidense, ubicada a las afueras de la población germana de Mannheim, iba a acoger la final del torneo Albert Schweitzer entre las selecciones junior de España y Australia. Era 1998 y un tipo como Carlos Boozer, debía verlo desde la grada, junto con el resto de compatriotas del combinado de Estados Unidos, que fueron derrotados por los españoles en semifinales. El temor para aquella final, era David Andersen. Pero el asombro fue Pau Gasol. El pívot titular de la Selección Española, “larger than life” que dirían los estadounidenses, con algo menos de sus 2.15 actuales de estatura, abrió el encuentro en la primera parte con nada menos que 6 triples de forma consecutiva, encarrilándola. Si el pívot era capaz de hacer eso, aquel inédito título en nuestras vitrinas federativas, no se podía dejar escapar. Y efectivamente, con una entrada de Carlos Cabezas en la jugada final, se logró por primera vez. Lo que  los Epi, Iturriaga, Romay, Fernando Martín, Andrés Jiménez o Fede Ramiro no pudieron conseguir, los Raül López, Carlos Cabezas, José Calderón, Souleiman Drame lo hicieron. Y por supuesto, Pau Gasol. Aquellos 6 triples forman parte de la historia. Ayer por la tarde, fue otro momento para la historia. Seis triples del español que volvió a asombrar a los espectadores de un recinto, en esta ocasión, un poco más grande. El ídolo.

Pau Gasol, 30 puntos en 31 minutos, 6 triples de 7 intentos, volvió a confirmar su consagración como mito en activo, 17 años después de aquel día del pipiolo en la base alemana. Con el agravante que ayer, solamente él sabrá si tal exhibición en triples vino propiciada por las necesidades de una lesión que arrastró durante todo el enfrentamiento. En el calentamiento se avista que el gigante de Sant Boi se retira apresuradamente a los vestuarios, junto a su preparador físico, Joaquín Juan, poco antes de la interpretación de los himnos, en los que no está presente. Cuando los nuestros se reúnen alrededor de Scariolo para recibir las últimas instrucciones, Pau seguía sin aparecer, hasta cuando saltan los cinco iniciales a pista en saludos previos, en los que se reúne con el resto del quinteto. Se ajusta el pantalón y como es costumbre, se acerca al círculo central para el salto inicial, en el momento en que avisa a Nikola Mirotic y le pide que salte él. “Sentí un pinchazo en el gemelo de la pierna derecha, que afortunadamente no se ha ido agravando” declaraba Gasol tras el partido. “Es una molestia que sufrí justo después del calentamiento y me retiré al vestuario para soltarlo, para calentarlo y encontrarme mejor, porque hubo un momento que no las tenía todas conmigo”.

Tras el salto inicial de Mirotic (que junto a Llull, Ribas y San Emeterio formaban el resto de los cinco titulares), extrañamente Pau Gasol no juega en poste bajo, sino que tras bloqueo, sea abría para lanzar desde el exterior. Colabora con un triple, un parcial de 10-0 para los españoles, tras el 0-4 inicial. Marcin Gortat, su defensor, le flotaba, como retándole a que siguiera lanzando desde fuera. A tal provocación, Pau contesta con un segundo triple. El juego del reto, había terminado ya. Nuestro protagonista es sentado en el banquillo por precaución.

Y en estas, es cuando el pívot polaco Karnowski comienza a dominar la zona española, con tres canastas consecutivas con enorme suficiencia, colocando a unos duros polacos por delante en el marcador, con un robo y mate de Mateusz Ponitka (30-31). Definitivamente, Pau Gasol es necesario e ingresa a cancha de nuevo. Azota con un nuevo triple (ya son 3 de 3), que con otro seguido de Víctor Claver, da respiro en el banquillo mirando el electrónico, pues se sitúa con un 36-31 a favor.

Este nuevo cuadro táctico de un Gasol tan exterior,  hace que el resto de compañeros tengan más espacios en la zona y más oportunidades para aprovecharlas, justo lo que hace Nikola Mirotic, que cierra la primera mitad con una canasta suya: 41-39 al descanso. En el vestuario, se le aplica a Pau Gasol un vendaje justo por debajo de la rodilla, justo protegiendo  la parte superior de su gemelo derecho.

En la reanudación, las alarmas empiezan a sonar, puesto que con los polacos achuchando, Gasol falla dos suspensiones, una de ellas de tres puntos.  Y la circunstancia preocupa, pues cuando intentó jugar cercano al aro, lanzó un gancho totalmente desequilibrado y errático, como consecuencia que los apoyos no eran los correctos. Algo falla en su gemelo. Si él no anota desde el exterior, nadie lo hace y se vuelve a la sucesión de triples consecutivos errados. España defiende en zona y Sergio Scariolo sitúa en pista a Víctor Claver en sus minutos más importantes de todo el Eurobasket, para ayudar en el rebote defensivo con su estatura, para aliviar la merma del pívot de los Bulls, conjunta a la baja de Rudy Fernández, que con sus problemas de espalda, se tomó la decisión previa al partido que no jugaría ni un segundo.  Polonia vuelve a situarse por delante, 46-48 para llegar al final del tercer cuarto con empate a 55, tras una canasta de Mirotic más tiro adicional, respirando en un enfrentamiento terriblemente duro.

Felipe Reyes estaban haciendo un trabajo encomiable en la defensa zonal, activo en todas las áreas en las que Pau no podía moverse. Además, tras una buena continuación suya a un bloqueo, consigue el 59-55 que provoca el tiempo muerto de Mike Taylor, seleccionador polaco. Regresa Pau Gasol a pista con la sana intención de ganar esto. Olvidándose de las molestias, juega en poste bajo, provoca faltas, captura un rebote ofensivo que saca para que Sergio Rodríguez anote un triple y más oxígeno aún: 62-55 en lo que parecían ser los minutos claves.

El asombro de un inmenso recinto

No estaba pensado, ni tan siquiera estaba centrado, donde a él le gusta. Pero Pau Gasol, a una pierna, con el defensor encima cuando restaban escasas décimas para el final de la posesión, logró un triplazo que causó el júbilo en el pabellón, deshaciéndose en elogios ante el pívot. Ante el ídolo. Una sonrisa mal disimulada a una jugada con buena circulación, con el mejor triple, para abrir brecha con la máxima diferencia 65-57, ampliada con una habilidosa entrada de Sergio Rodríguez a 10 puntos (67-57).

A los polacos les van restando las fuerzas y sobre todo la convicción. Escalar por encima de la grandeza de ciertos jugadores, es casi imposible. Sobre todo cuando su nombre, cimentado en su hambre por ganar, acribilla aún más. El broche al día es magnificado aún más con dos triples consecutivos del propio Pau Gasol, que se va con su 6/7 en triples y sus 30 puntos al banquillo, a falta de 3 minutos para el final, con un enfrentamiento ya sentenciado:77-59.

Lille ya conoce en directo de las hazañas de uno de los iconos del baloncesto europeo. Ovaciona y es ovacionado. No era para menos. 80-66, el pase a cuartos de final en un día en el que las adversidades se multiplicaron, dejan huella para siempre. La de Pau Gasol, el ídolo.

 

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO