¡A OCTAVOS DE FINAL!

¡A OCTAVOS DE FINAL!

Antonio Rodríguez

España 77-76 Alemania

De los momentos que te regala el deporte, el de la incertidumbre entre caer en el abismo o seguir escalando con nuevo avituallamiento a modo de ánimos insuflados, de los caprichos de tiros que entran o los que se salen, de contener la respiración y hundirte, o aguantarla y luego explotar de júbilo. De ambos polos se vivió ayer por la tarde en el O2 Arena de Berlín, para que la Selección Española se clasificase a los octavos de final de este Eurobasket, a costa de dejar en la cuneta a los anfitriones, Alemania, por 76-77. La cara amable, siempre amable, del deporte, representada en los abrazos de los españoles, de los aplausos de una afición que apoyó de manera incondicional a sus representantes y les intentaban levantar cuando se arrodillaron sobre la bocina final, de cómo el presidente de la Federación Alemana, el bonachón y siempre atento Ingo Weiss, intentaba insuflar consuelo a un abatido Dennis Schröder, aún sollozando y en la ovación más cerrada al héroe de este siglo en tierras germanas, Dirk Nowitzki, que tras quedarse rezagado de sus compañeros, mientras atendía a la televisión alemana, devolvió los aplausos y con gestos de pleitesía, decía adiós a ese público en su despedida con la elástica de su selección. Fueron un torrente de emociones, resultado de 40 minutos de igualdad máxima, de tensión hasta cortar la respiración y que por suerte, en España, podemos contar con alegría, casi más bien, con alivio.

La Selección Española mostró la mejor cara de todo el campeonato hasta este momento, cimentada en una notable tensión defensiva, en el revival de jugadores que bien necesitábamos, como Sergio Rodríguez y Sergio Llull y sobre todo en un banquillo, otrora callado y taciturno, que animó y apoyó a cada canasta, con la constancia y el convencimiento que el momento requería. Son termómetros claros para que se pueda llegar a altas cotas, ya veremos dónde, pero siempre con este ritus de confianza en lo que se hace.

España comenzó el encuentro con Gasol, Mirotic, San Emeterio, Ribas y Llull, mientras que los alemanes lo hicieron con Schröder, Tadda, Zipser, Nowitzki y Pleiss. Y las primeras sensaciones ya fueron buenas cuando Pau Ribas robó el balón de las mismas manos al habilidoso Dennis Schröder, para anotar una bandeja y abrir así el marcador. El Equipo Nacional hoy defendió con más tensión, pero sobre todo con más inteligencia, como demandábamos tras la derrota ante Italia. Para la marca del peligroso y joven base germano, Sergio Llull, valiendo el tópico de ‘perro de presa’, apenas aceptaba cambios de asignación cuando chocaba ante bloqueos, intentando seguirle de cualquier manera. Y lo lograba. La raza del menorquín le hizo brillar en una tarea terriblemente ingrata, hasta el punto de poder calificarle de notable alto en tal misión.

Por otra parte, se cargó más la zona con hombres de ayuda. Para que Pleiss o Nowitzki no recibiesen cómodos, para que Schröder no entre a canasta con la fluidez habitual, en esta ocasión, ya fuese Ribas o San Emeterio en el quinteto titular, basculaban y entraban sin miedo a ayudar, a provocar tráfico en la zona (ya no se puede decir pintura, pues no están coloreadas. Eso sí, ninguna objeción al parquet de todos los pabellones. Una maravilla de estética). Y aquí, me gustaría destacar a un tipo, Rudy Fernández, que hizo una extraordinaria labor precisamente en esa basculación de ir a su hombre, de ir a ayudar al compañero, de estar en el lugar oportuno…de intuir, por concentración y por sapiencia, hacia dónde iba el juego, en una colaboración que bien agradecieron los hombres altos. Rudy en ataque, se tiró algunos de esos tiros del “dónde va, dónde va…dónde iba” cuando vemos el fallo, guiado más por su intuición que por garantía de éxito. Sin embargo, de ese trabajo oscuro, pues no robaba balones, no cortaba pases, se conseguía que prohibía dar esos pases y denegaba entradas a canasta que aún no se habían producido. Es de justicia recalcarlo y destacarlo en la crónica de hoy.

En ataque también existió concentración. Cuando los alemanes ponían a prueba a los nuestros con diferentes defensas zonales, ya fuesen 1-3-1 o 2-3, todas ellas con muchos ajustes y gran movilidad, se sabían leer a la primera y se atacaban con corrección desde la primera jugada. Pau Gasol, brillante en el encuentro de hoy (con 16 puntos y 11 rebotes), jugaba a continuar bloqueos mucho más que en otros choques anteriores, y recibir balones para que anotase bajo el aro. Y ayer más que nunca, tuvo la complicidad de Sergio Rodríguez, que se sintió muy a gusto en el campo, siendo semejante al “Chacho blanco”, incluso a la hora de perder balones por arriesgar en demasía. En su salsa, vamos. Pero en el dos contra dos junto a Gasol, tuvimos una combinación muy importante en la primera mitad. Con el único error defensivo sobre sus hombres altos, cuando se abrían para lanzar suspensiones (otra faceta en la que se cumplió con creces), que finalizó con canasta de Robin Benzing sobre la bocina, se llegó al final del primer cuarto con 20-18 a favor de España. En el segundo cuarto, con la férrea marca sobre Dirk Nowitzki (10 puntos en 29 minutos, y tan sólo 6 tiros efectuados), el marcador seguía muy igualado, siempre a favor de España, con el desgaste psicológico que eso supone al rival. Al descanso se llegó con 38-41.

Lo que en la primera parte fueron pases bombeados para que anotara Tibor Pleiss en las alturas, por obra y gracia de pases certeros de Schröder, en la segunda mitad se pasó a mayor anotación del base directamente. Pero en esta ocasión, por los españoles, Sergio Llull comenzaba a anotar  con fluidez. Tras un meritorio robo de Pau Ribas en la ayuda sobre Nowitzki y una posterior canasta de Sergio Llull, forzando falta en el contragolpe, el seleccionador alemán Chris Fleming, solicita tiempo muerto, más por sensaciones negativas que por diferencia en el marcador, aunque éstas fueron aumentando paulatinamente. Vuelven a defender en zona, circulación de balón y triple de Sergio Rodríguez como respuesta, para lograr los 10 puntos de diferencia (46-56), redondeado con una excelente defensa en la última posesión alemana del cuarto, que nos dio sobre la bocina una mayor renta, con el 48-60 y caras de optimismo en el banquillo español.

Se afrontaba el último cuarto. El todo o nada. España seguía jugando bien, se logra la máxima renta con una enorme canasta de Sergio Llull en complicadísica entrada (52-65), pero ahora los alemanes han despertado y ellos también anotan. Primero un triple de Schröder (61-68) al que sigue otro de Lo desde una esquina, que ajusta el electrónico (64-70), certificando que el final iba a ser igualado. El público estalla cuando Paul Zipser culmina un contragolpe y nos echa el aliento en el cogote (66-70), entrando así en los 3 últimos minutos.

Lo siguientes ataques fueron correctos, buenos tiros, pero que ni Pau Gasol en poste bajo por dos veces, ni Rudy, ni el Chacho aciertan. Cuatro errores consecutivos, que el destino quiso que en el lanzamiento más complicado de esa racha, un triple con paso atrás de Sergio Rodríguez, creándose él mismo tal tiro, nos diera casi la victoria de manera providencial, pues a 01:49, el marcador era de 66-73. Con tal marcador se entró en el último minuto.

El O2 Arena empuja, y a un triple de Dirk Nowitzki, se le suma otro eléctrico del joven Maodo Lo, a 22 segundos del final, con un intento fallado de tres del ‘Chacho’ entre medias (72-73). El público estaba exultante porque veía opción y esperanzas en una victoria que segundos antes, les parecía impensable. En ese momento, los viejos del lugar nos empezamos a acordar de terribles pesadillas con Azofra y Chris Welp como protagonistas, y al igual que en aquella ocasión, el inicio del guión, se repite: tiros libres de Sergio Llull. Pero el menorquín es de una pasta especial. Entre esa atmósfera agobiante, cargada de tensión, logró –sin pensarlo mucho tampoco, ¿eh?- cuatro tiros libres consecutivos, para seguir con la delantera en el marcador, pues Schröder también había anotado dos previamente. Y fue cuando llegó la desafortunada jugada de Pau Ribas…que a pesar de todo, tuvo final feliz.

Buscando hacer otra falta al hombre que tuviese el balón, Schröder en este caso, Pau le agarra de la cintura (el marcador estaba en 74-77) cuando corría hacia la canasta, para forzar una nueva falta. Infracción que no señalan los árbitros, para la mirada de Ribas al colegiado, incrédulo por no haber pitado. Sin que tan siquiera mirara qué posición tenía en el campo, aún perplejo, Ribas vuelve a empujar a su rival para detener el juego…sin avistar que Schröder ya estaba en el borde de la línea de 3 y levantándose para tirar. Al pitido del silbato de los colegiados, le acompañan dos brazos extendidos hacia arriba, indicando que la infracción era en un tiro de tres, por lo que se castigaba con eso: tres tiros. Que anotados, daban la opción del empate y la prórroga a los alemanes. Todos en el O2 Arena con el corazón en un puño, mientras que un chaval de 21 años tan sólo, se encaminaba a la línea para intentar anotar los lanzamientos. Que con aparente calma, anotó el primero y el segundo. Y con el destino de ambas selecciones en sus manos, se le encogió el brazo en el tercer lanzamiento, dando el balón por dos veces en el aro y escupiéndolo, para que Pau Gasol atrapara el rebote como si le fuese la vida…y terminase el encuentro.

Quizás dentro de unas fechas, nos olvidemos de esta clave y agónica victoria. Lo mismo el futuro próximo nos depara un puñado de triunfos y el éxito en este Eurobasket. Quién sabe. Y eso probablemente haga olvidar la jornada que pasamos ayer. No debería caer en el olvido. Aunque lo que no debería caer en saco roto es la imagen alegre que dio la Selección Española, la agresividad y el acierto a la hora de defender con la inteligencia que hemos reiterado. Y que los jugadores vuelvan a sentir las sensaciones con las que brillan durante la temporada. Con esos mimbres, aunque a partir de ahora me niego a pensar en algo más que el primer escalón (Polonia, en octavos de final, sábado a las 18:30 horas), se puede ir con optimismo a faenas mayores. De momento, descanso y a viajar a Lille.

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