PENSANDO EN ALEMANIA

PENSANDO EN ALEMANIA

Antonio Rodríguez

España 99-73 Islandia

Entre una encrucijada estaba la Selección Española, tratando de olvidar la jornada anterior y haciendo el trabajo, para tener cuanto antes su cabeza en la jornada siguiente. Alemania esperaba y mientras, había que ganar a los islandeses y quitarse de paso, algo de hojarasca que quedaba en los uniformes, tras el revolcón ante Italia. Como se preveía, había que tener mucha paciencia para poder ganar a los islandeses. Que cuando un equipo se clasifica para un Eurobasket, por muy 24 equipos que tenga el torneo, ya no es como hace décadas, que a los 10 minutos ya había más de 15 puntos de diferencia que poco a poco se iban incrementando para finalizar en palizas de aúpa. Los tiempos han cambiado, e Islandia, que sabíamos cuáles eran sus credenciales, competir todos y cada uno de los minutos que había disputado, era un rival al que había que ganar como el método de las hormigas, poco a poco, con mucha paciencia y grano a grano.

Es muy fácil caer en la tentación de seguir su guerra de triples. Cuando la superioridad física es tan evidente (su pívot, o al menos el hombre que marcaba a Pau Gasol, no llegaba ni a los dos metros), aprovechar la estatura para ir sumando de dos en dos, hace no entender que a una racha triplista del rival,  se pongan por delante en el marcador. O sea, es ejecutar el trabajo correcto y de repente, te ves detrás, planteándote que es lo que está saliendo mal. Y simplemente es una cuestión de tiempo: hay que aguantar los 40 minutos con la creencia y la filosofía de ser machacones bajo canasta. Por desgaste, estos pegajosos rivales, acaban cayendo.

Todo esto suena a palabrería barata cuando en el segundo cuarto, Islandia iba ganando 30-34, porque Jon Stefansson volvía a hacer de las suyas, logrando hasta 7 puntos seguidos en un parcial que encajó España de 0-11. Los españoles, que salieron con los dos Pau, Ribas y Gasol, más Llull, San Emeterio y Mirotic, insistían de manera exagerada en los balones interiores. Tanto Pau Gasol como Mirotic fueron los protagonistas de los primeros puntos. Fue una tónica que duró todo el encuentro, donde Pau Gasol recibía el balón, literalmente, por encima de los rivales, porque donde él lo capturaba, ellos no llegaban. Y pareció destacable el hecho que Nikola Mirotic cogiera el tono y el protagonismo desde las primeras acciones, anotando desde dentro y fuera (2/2 en triples), olvidando así la polémica de la jornada y centrándose en baloncesto.

Los parciales islandeses acabaron cuando la Selección Española comenzó a anotar sus tiros triples, que en las primeras intentonas se resistían. Pau Ribas y Sergio Rodríguez, sin pecar en el exceso,  sí estuvieron acertados, edulcorante entre balón interior y balón interior. Fue muy importante que tres de esos triples llegaran al filo del descanso, para conseguir una renta de 5 puntos: 41-36.

En la continuación, el acierto islandés comenzó a bajar y España ampliaba diferencias, que superaban la decena y llegaba a la quincena (38-59) para ir aumentando paulatinamente y dar paso a los hombres menos habituales (Víctor Claver, 11 puntos en 13 minutos). Y es que, Claver sacaba un palmo a su defensor y hasta Felipe Reyes parecía un gigante en la zona.

Pues eso. Con paciencia, el partido tuvo poca historia hasta llegar al definitivo 73-99. Se sigue teniendo problemas en los rebotes largos en nuestro tablero, pero por lo demás, a pasar página que hoy nos jugamos ser segundos del grupo si los resultados son normales (que Turquía gane a Islandia y Serbia a Italia), en caso de derrotar a los anfitriones alemanes. Esperemos que sí.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO