ITALIA NOS HIZO EL LÍO Y DEJA A ESPAÑA AL BORDE DEL ABISMO

ITALIA NOS HIZO EL LÍO Y DEJA A ESPAÑA AL BORDE DEL ABISMO

Antonio Rodríguez

España 98-105 Italia

Partamos de la base que hubo algunos tiros de Italia que son indefendibles. Porque Italia tiene jugadores que en momentos de inspiración, son eso: indefendibles. Los 25 puntos de Marco Belinelli en la 2ª parte (para un total de 27)  más los 29 de Danilo Gallinari, fueron muestras de enormes anotaciones,  lacradas con canastas increíbles e inverosímiles. Pero eso no quita para tener la obligación de ver a España con ojo crítico y asumir que jugó un mal partido, estando por minutos –en el 3º cuarto-, fuera del mismo, a merced del oleaje de los azzurri, que en ese período, entre triple va y triple viene, era de marejada.

Las dos derrotas preocupan y obligan a ganar los dos encuentros que restan del grupo. Para ver cruces, tiempo habrá. Pero francamente, duele la forma en que se perdió ayer. Italia es una de las selecciones más difíciles por su extraño estilo de juego, con jugadores permanentemente abiertos que incluso en situaciones nada favorables, sacan tiros que acaban entrando. De una manera extraña, te hacen el lío. Por el tipo de jugadores con los que cuentan en la actualidad, sin pívots, blandos en defensa pero de gran talento ofensivo –quien lo diría a sus compatriotas de hace 30 años-, hay que saber defenderles de cierta manera y sobre todo, atacarles de cierta manera. Pues la Selección Española anoche, ni lo uno ni lo otro. Por eso, se dependió tanto de Pau Gasol en ataque y por eso encajaron –encajamos, que a las malas también somos todos uno- 105 puntos. Empecemos por esto último: la defensa.

105 puntos son una barbaridad

Porque se defendió extremadamente mal. Porque más de 100 puntos encajados en 40 minutos en un Eurobasket, nos los endosó la Unión Soviética en 1989.  Y no voy a culpar a nuestros representantes de falta de tensión (que la hubo por momentos), sino por poca inteligencia y falta de concentración a la hora de defender.

.- Hay que tener claro y asumir que Pau Gasol es el único hombre grande que tenemos con estatura, capacidad y madurez para intimidar (Willy, no te preocupes, que ya llegará tu momento). Pues a Pau Gasol hay que protegerle, hay que ayudarle. Con rivales tan puñeteros como los italianos, donde el cinco se va a tirar a 7 metros, es una locura y una insensatez pedir que Gasol tenga que salir a 7 metros. Debe estar en la zona, protegiendo la canasta de entradas y cortes (recuerdan el día de Serbia, ¿verdad?). Y los demás con cambios de rotación, fintas defensivas, ayudas…con lo que sea, deben colaborar. Pero Pau debe estar como guardián de nuestro aro, asegurar  haciendo ver a cualquier rival que, quien pretenda anotar en la zona, lo lleva crudo. Esto lo pueden decir pocas selecciones. Y no fue así. Cuando se veía implicado en defender un bloqueo y continuación, la defensa se ciñó exclusivamente a ese dos contra dos: dos atacando, dos defendiendo. Nadie más echó un capote, incorporando una tercera persona para defender. Cada vez que Andrea Barnagni anotaba una suspensión a 4-5 metros, para mí suponía un fracaso en la defensa colectiva, porque Gasol puede salir una vez, dos. Pero no siempre.

.- Y esa responsabilidad de todos, recae en mayor medida en el otro hombre alto, el ala-pívot. Y ayer, Nikola Mirotic estuvo descentrado en defensa como nunca le había visto. Hubo un momento que en un cambio de asignación con Pau Gasol, Gallinari anotó una suspensión a 5 metros y Mirotic, que había cogido la marca de Cusin, le estaba defendiendo a 8 metros del aro. ¡A Cusin! Por eso hablaba anteriormente de inteligencia defensiva. Saber a quién y dónde hay que defender y dónde no hacerlo. Eso, los turcos el primer día lo hicieron a la perfección. Por eso ayudaban y llegaban a los rivales.

- La defensa zona, por momentos estuvo bien, mucho mejor en la primera parte que en la segunda, pero lo que más me preocupaba particularmente a priori era el lado débil, precisamente por su circulación de balón. Y ahí hubo despistes que costaron canastas importantes. Aquí se nota que los tres exteriores que se suelen utilizar –cuando no está Fernando San Emeterio-, son muy exteriores defendiendo. Su hábito les hace defender la línea de tres puntos más que hacerlo en posiciones más interiores. Y eso les hace que esperasen el rebote sin mirar apenas dónde estaban los hombres a los que marcaban, que en muchos casos volaban hacia el rebote para palmearlo y tener nuevamente la posesión.

- Se pidió desde el banco que se punteasen los tiros, sobre todo en posiciones tan alejadas en ocasiones del aro, que no se cayese en las fintas, saltando. Hubo demasiados jugadores que picaron, con lo que propiciaban que un talento como Belinelli hiciese y deshiciese a su antojo. Sobre todo en el tercer cuarto. Sobre todo en el parcial de 15-0 que encajamos tras la primera canasta de Pau Ribas en la segunda mitad (de un 47-42 a un 47-57). Y aquí, reitero nuevamente el momento de gracia del escolta italiano.

34 puntos de Pau Gasol para un mal ataque

Cuando Pau Gasol anota tantos puntos, suena a Gasol-dependencia. Y eso, en raras ocasiones, es buena cosa. Es increíble que en los tiempos de hoy, haya un tío con la capacidad de enfrentarse a dos o tres rivales simultáneamente y logre canastas o forzar faltas. Por eso es Pau Gasol. Pero la experiencia nos dice que cuando eso sucede, es que las cosas van mal (siempre tendré grabado la final del Eurobasket de Suecia’03, donde Gasol se fue a los 36 puntos y se perdió el oro ante Lituania). Y fueron mal.

- Para empezar, a mí me llamó la atención las primeras acciones en las que Pau jugaba en poste bajo y el resto de compañeros, abiertos. Nadie le podía detener, logró 10 puntos de los primeros 18 del Equipo Nacional (más dos triples de Pau Ribas consecutivos). Pero su desgaste era terrible. Al tercer encuentro de competición y pensando lo que queda, es arriesgado someter a tal esfuerzo en los primeros minutos. Pero sin problema inicialmente. Nos poníamos por delante 18-14.

- En el segundo cuarto, comparten pista Willy Hernangómez y Felipe Reyes. Tras empezarlo con 20-19 y llegar a estar por debajo 24-29, se vivieron los mejores minutos de juego ofensivo de la Selección Española. ¿Por qué? Porque se iba a comer el aro como herramienta para anotar. Ya nos lo mostraron los turcos y los islandeses tres días antes: en el juego del bloqueo y continuación, los hombres de Simone Pianigiani son un horror defendiéndolo. Y volvieron a ser lo mismo ayer, cuando Willy continuaba y se iba hasta el aro, a comérselo, para recibir y anotar. Y lo hacía Felipe Reyes también, con el atenuante que éste, más experimentado, arrancaba además tiro adicional. Los italianos siguen perdidos –y tengo la sensación que seguirán- defendiendo esta jugada. ¿Por qué no se insistió en ella?

- Todos los partidos tienen un guión, porque todos los partidos son una historia diferente. El de Italia estaba claro, porque llevan jugando de la misma puñetera manera –por las particularidades y extrañezas que tiene- desde que cuentan con este núcleo de jugadores, y nos lo habían demostrado sus rivales en días previos. Y porque cuando lo utilizó España, funcionó. Y a diferentes guiones, diferentes protagonistas. Y aunque suene a burrada, ayer era un día para que nuestro santo Pau Gasol hubiese tenido menos protagonismo para haberles cedido algo a otros: jugadores más productivos en el bloqueo y continuación, como son –y lo fueron. No estoy inventando nada- Felipe y Willy. Pau Gasol jugó 32 minutos y Mirotic, 22. Felipe Reyes lo hizo en 14 minutos y solamente compartió los 5 que estuvo en pista, con Hernangómez. Reitero que el mejor juego llegó con esta última pareja de pívots.  Antes de llegar al descanso, volvieron a salir Gasol y Mirotic y esa fluidez se paró en seco. Eso sí, dos contragolpes con Sergio Llull como protagonista, dieron al descanso un marcador a favor de 45-42.

- Otra de las claras situaciones de ventaja que vimos tanto en turcos como en islandeses frente a los italianos, esta vez ejemplarizados en las figuras de Sinan Güler y Jon Stefansson, es que un hombre exterior con un uno contra uno agresivo, yéndose por velocidad que llegase hasta la canasta, casi siempre sacaba tajada y los de Pianigiani es algo que no saben parar. Y España no tuvo de eso. Rudy Fernández, sea por sus problemas en la espalda o por otras razones, pretendía irse por habilidad más que por rapidez. Y sus defensores, más altos, le pusieron en mil problemas. Para una vez que cortó a canasta con todo el convencimiento –en los últimos minutos- y recibió el balón, le dieron un hachazo en el brazo, que se tomó como tapón y nos dejó más cara de impotencia aún.

.- En la segunda parte se volvió a insistir en el poste bajo (exceptuando en la primera jugada, con canasta de Pau Ribas, apoyado en el bloqueo de Gasol), que puso nuestra máxima distancia, la citada 47-42, para encajar a continuación el parcial de 15-0. Los italianos ajustaron algo mejor su defensa y comenzó la serie de tiros exteriores, algunos en buenas posiciones que no entraban, otras en situaciones forzadas, en versión “patata caliente” por acabarse la posesión. Razón por cierto, o una de ellas, que hace que los porcentajes de tiro exterior estén siendo irregulares (anoche en triples, 6/18).

- Lo peor del parcial del 0-15 es que ellos se metieron en partido. Y no hay que rasgarse mucho las vestiduras con triples increíbles de Belinelli y Gallinari, porque ellos tienen la capacidad de lanzar y anotar bien defendidos –y Belinelli de anotar suspensiones tras finta y paso hacia delante. Algo dificilísimo-. España comenzó con su Gasol-sistema donde él maravillaba, pero no se implicaba a nadie más, con malas decisiones en tiros exteriores y con pequeñas dosis de anotación (un triple de Mirotic, cinco puntos seguidos de Rudy) que eran pequeñas inyecciones aisladas, pero nada consistente.

 

Al final, los 12 puntos de desventaja que se tenían a falta de 01:28, jugando a merced de los italianos, se quedó en el definitivo 98-105. Si durante la preparación vimos que una de las asignaturas a trabajar, era defender buenas circulaciones de balón rivales, cuando vimos a Venezuela mover muy bien la pelota, nos damos de bruces ante Italia y vimos que apenas se ha mejorado. Por lo que habrá que seguir trabajando. Y ganando. Porque ya, al borde del abismo, no nos queda otra.

 

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO